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Revista el Federal - Actualidad - nota

Agrotóxicos: Volvieron a fumigar una escuela que ya había sido envenenada

El director de la Escuela Bartolito Mitre, de un paraje cercano a Gualeguaychú, Entre Ríos, presentó una denuncia tras sufrir una fumigación con agrotóxicos en horario de clase. Es la misma escuela en donde la directora Estela Lemes se envenenó con glifosato, todavía presente en su sangre.

Hace días solamente, el tribunal oral de Concepción del Uruguay condenó a un año y 6 meses de prisión en suspenso a tres imputados  por “lesiones leves culposas y contaminación ambiental culposa”, tras realizar pulverizaciones con agrotóxicos en los alrededores de la Escuela N° 44 “República Argentina” de Colonia Santa Anita, provincia de Entre Ríos.

Ahora, un episodio similar afecta a otra escuela de la provincia, la Escuela Nº 66 Bartolito Mitre, de Costa Uruguay Sur, un paraje cercano a Gualeguaychú, donde ya anteriormente (2012) su directoraEstela Lemes, fue afectada por una fumigación ilegal que la obliga a convivir con dos químicos en su sangre (uno de ellos, glifosato).

Dicha escuela, volvió a sufrir una fumigación, por lo que quien está a cargo actualmente, Martín Márquez, presentó una denuncia en los Juzgados de Gualeguaychú, en la Fiscalía Nº 4.

Como relató Márquez a medios locales, el jueves al mediodía, el portero se acercó hasta la Dirección, y le dijo que percibía un fuerte olor en el aire. Márquez sintió un fuerte vaho y se le secó la garganta, por lo que ordenó que se encerrara a los niños en las aulas, o en el comedor a los que estaban almorzando, para evitar que tuvieran contacto con el producto químico.

“Duró algunos minutos, cinco o seis. Había un viento fuerte y eso fue lo que trajo el olor”, consideró. Inmediatamente, el directivo escolar llamó a la Policía de Entre Ríos: “Me confirmaron que estaban fumigando en un campo cercano con un avión. Que se habían hecho todos los trámites que exige la ley y que nos quedáramos tranquilos, porque estaba a dos kilómetros y el olor no nos iba a hacer nada”.

Vino la mamá de un alumno que vive cerca y estaba muy preocupada. Ella También había sentido el olor”, agregó.

Antes de fumigar, los propietarios de los campos vecinos tienen la obligación de dar aviso con 48 horas de anticipación, y no pueden fumigar a menos de dos kilómetros de centros poblados, aunque esta distancia no garantiza que la salud de las personas no sea afectada. En los ‘pueblos fumigados‘ de nuestro país, estos venenos están presentes todo el tiempo.