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Revista el Federal - Especiales - nota

Al rescate de los pueblos

En septiembre empieza la gira mágica de El Federal y Proyecto Pulpería por los parajes de menos de 100 habitantes. Historias, personajes y un objetivo: recuperar los pueblos de la provincia de Buenos Aires a partir de la repoblación de muchos de ellos. 

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Fotos Juan Carlos Casas  

Como en “La carta perdida”, el cuento de Edgar Alan Poe, a veces nos pasamos la vida buscando las cosas en los lugares equivocados.  Tal vez sea una cuestión de distancia: de tan cerca que las tenemos, las perdemos de vista. Eso ocurre con los sitios que anduvimos desde niños, ocurre con las plazas en las que conocimos el amor, ocurre en los potreros en los que gritamos nuestro primer gol. Los pueblos tampoco escapan a ese destino.

Esos pequeños pueblos que se yerguen en la provincia de Buenos Aires tienen cada uno su personalidad. A la vuelta del primer viaje por cinco de ellos -y con pie en el segundo tramo de la gira que recorrerá 26 parajes-, Juan Carlos Casas, el sagaz fotógrafo de El Federal, lanzó una reflexión que a cualquier otro podía habérsele escapado: “Hay pueblos que tienen más luz que otros”, dijo. Parecía un concepto fotográfico, porque la fotografía es eso: el buen manejo de la luz. Pero se trataba de una reflexión ligada a una transmisión que el equipo de El Federal sintió en ese viaje de frío y sol, de lluvia y viento, de silencio y barro. No es que en ciertos pueblos haya más sol que en otros. Se trata de que la energía de la gente se traduce en luz, para los ojos de nuestro fotógrafo y para la lente de su cámara. 

Ellos no pertenecen a ninguna sección electoral fuerte. Entonces se los puede olvidar sin culpa. Aprendieron que es posible volver a ser sólo a partir de ellos. Porque son ellos y nadie más quieren recuperan un pueblo desertificado por el macrocefalismo que los olvidó hasta convertirlos en fantasmas. Y entonces se ponen de pie. Hilvanan historias otra vez y en ese entretejido es posible ver la trama en la que sostienen un sueño mayor: revivir. A ese deseo acudió el ingenio creador de Leandro Vesco, el director de la ONG Proyecto Pulpería, que desde hace años empezó una tarea delicada como la del hornero: puso las manos, el alma y el corazón no sólo para recuperar aquello, sino también para refundar una idea de vivir en comunidad.

Empezar esa tarea desde el punto mismo de inicio necesita de una energía superior que sólo puede tenerla alguien que sienta la pasión por hacer. Uno puede empezar a escribir un libro. Puede construir una casa. Pero cuando se propone reconstruir un pueblo -¡un pueblo!- la historia cambia. Un hombre es lo que es, pero también es lo que está por ser. Eso habrán pensado en Pablo Acosta, cuando desenrollaron los sueños. Eso se dijeron, unos a otros, en Gascón, cuando se propusieron una biblioteca popular, la reconstrucción de la pulpería y la repoblación. Eso se deben de haber dicho en Dennehy. Y eso mismo se dijeron en Erize.

En eso están los habitantes de los pueblos que visitamos en esta gira maravillosa que cada semana estará en la web www.elfederal.com.ar. En contar las historias de los sin nombre, de los que piensan que nada está perdido si se tiene un sueño y ese sueño es verdadero. A sabiendas de que el único héroe es el héroe colectivo, la asociación civil Proyecto Pulpería se unió con El Federal. Para ambos nada está perdido, para ambos el interior es el adentro, un adentro lleno de gente sencilla que es capaz de pararse en sus propios pies para caminar.

Un hogar es distinto a una casa. Las inmobiliarias venden casas, pero son incapaces de comercializar un hogar, porque un hogar se construye cada día y va más allá de los ladrillos y los muebles, de los cuadros y los utensilios. Muchas de esas personas simples abrieron para nosotros la puerta de sus hogares, los rincones de sus habitables soledades. Entonces vimos un cielo de estrellas. Vimos las calles desiertas a la hora de la siesta. Nos dejamos alumbrar por la luz taciturna de los atardeceres desde el ancho confín de la pampa húmeda. En los ojos de ellos vimos cómo nace la vida para esos lugares que ni siquiera llegan a ser pueblos si fuese por la cantidad de habitantes. Esos parajes negados por el mapa serán el centro de esta serie de viajes que cada mes tendrá también su espacio en la revista El Federal.   

Algunos son más que habitantes; son militantes de la vida que siembran la semilla de más difícil germinación: la semilla de la vida. Así es como vimos brotar esta flor, porque eso es lo que hicimos al poner el ojo en este renacimiento de los pueblos; ver la vida nacer.

La primera semana de septiembre empieza la aventura. El lunes 1 abriremos la primera ventana del maravilloso mundo de “Al Rescate de los pueblos”. Serán 26 semanas; un pueblo cada semana, una historia cada vez y mil oportunidades de conocer, ni más ni menos, que a esas personas sencillas que todos los días se levantan temprano para hacer el país.