Lluvia débil
T 27.2° | ST 28° Aeroparque Buenos Aires, Argentina
Revista el Federal - Mi Pueblo - nota

César Quispe: “Las lombrices son una biotecnología natural y perfecta”

Fuimos a conocerlo a Pedro Luro (Buenos Aires), allí cría lombrices californianas, y cada tres meses tiene una cosecha de abono natural que vende a todo el pueblo. "Necesitamos volver a cuidar el suelo, todos podemos tener un lombricario" César te explica cómo hacerlo.

Por Leandro Vesco

César Quispe nació en Bolivia, su voz pausada se hermana con su modo de caminar, vive a ritmo lento, siguiendo las señales de la naturaleza. Es ingeniero agrónomo y dedica su vida a producir abono orgánico a partir de la “biotecnología natural, las heces de las lombrices californianas”. Vive en Pedro Luro, en el Partido de Villarino (Buenos Aires), en una casa donde las plantas parecen moverse para seguirle los pasos al benefactor del suelo.

Las lombrices son una biotecnología, natural y perfecta. No necesitas invertir mucho dinero ni mucho tiempo, una vez por semana que le dediques a tu lombricario está bien. Cada tres meses tenes una cosecha de abono. Lo ideal es que todos tengamos una pequeña comunidad de lombrices, ya sea en el balcón o en un patio. Es un abono orgánico que nutre y alimenta al suelo y hace crecer bien a las plantas”, César tiene su mundo de lombrices al fondo de su casa. Se ha pasado toda su vida enseñando cómo hacer para que los árboles y las plantas puedan crecer mejor. Sus herramientas son simples: usa lo que la naturaleza puso a disposición del hombre. “No hay mucha ciencia, si crecen plantas buenas, tenemos mejores alimentos

Pedro Luro, la localidad en donde vive César, está a las orillas del Río Colorado, en la entrada a la Patagonia Bonaerense. Es una tierra que históricamente sufrió la sequía y gracias al esfuerzo de los hombres se realizaron canales para regar las curtidas tierras, de esta manera se ha podido cultivar cebolla, que es el fruto que le da identidad a esta tierra. Pero la cebolla, que ha dado trabajo y mejor vida a los habitantes de este rincón surero, se ha convertido en un monocultivo. “Tenemos una zona de agricultura muy intensiva, que implica el uso de agrotóxicos a gran escala, y hay muchos casos de cáncer. Llama mucho la atención. En estos pueblos chicos antes era muy poco frecuente que ocurriera esto. Cuando se aplican estos productos, llegan a las napas, y luego los propios animales comen plantas que están contaminadas, y esto inevitablemente llega al hombre” En la vereda contraria está César y su biotecnología: las lombrices californianas.

“Para contrarrestar esto, hay que forestar, hay que producir plantas y alimentar el suelo con abono natural, devolverle algo de lo tanto que le sacamos, es fundamental inculcar a los niños esto. Yo veo que no hay una cultura de cuidar a los árboles, se los poda mal, no plantamos. Necesitamos volver a cuidar el suelo”, César conoce la solución, y con su voz angelada, la propaga. Oyéndolo nos sentimos en la obligación de hacer algo urgente, es de esas personas que con la tranquilidad, agita. “El abono de lombriz es sano, y no produce ninguna toxicidad

El lombricario es simple, y el método para obtener el abono, aún más. Se trata de una compostera de dos metros de largo por medio de ancho, adentro hay tierra, compost y lombrices. “Le voy agregando residuos orgánicos, cáscaras de frutas, de papas, repollo. Cuando las lombrices tienen hambre, suben y comen. Están todo el tiempo trabajando, en tres meses ya no quedan restos orgánicos, entonces tamizo esa tierra y separo el abono, luego le vuelvo a poner materia orgánica. La biotecnología natural es perfecta. Podés dedicarle un ratito una vez por semana, lo único que hay que lograr es que la tierra tenga alrededor de 70% de humedad” Este proceso se puede hacer en cualquier lugar. Tener abono natural no tiene costo, sólo necesita de una fuerte convicción de que podemos ser nosotros mismos quienes cuidemos el suelo y hagamos crecer mejor y más fuertes a las plantas.

En Pedro Luro, al igual que en todo Villarino hace muchos años trabaja el grupo de Turismo Rural “Aguas Turísticas”, que bajo este concepto une los diferentes paisajes en donde el agua es protagonista, ya sea en el virgen litoral marino, las lagunas o en las termas. El grupo además trabaja en la identidad de los pueblos en donde interviene y César forma parte de él. “Aguas Turísticas” está coordinado por María Isabel Haag, de Cambio Rural de INTA.

“El monocultivo ya no va más”, afirma con marcial seguridad este guardián de las plantas. En su casa, las consecuencias de introducir el abono de las lombrices están a la vista. Las flores tienen un color y una textura pictórica, los verdes son carnosos y perennes. “Tenemos que darnos cuenta que sino cuidamos el suelo estamos en serios problemas. Hay que crear parques” Con esta conclusión acaricia unas lombrices que tiene en sus manos. Cada tres meses vende el abono a sus vecinos, el alimento natural que producen las lombrices de César Quispe nutre los suelos de Pedro Luro, de esta manera es como el mundo comienza a cambiar.