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Revista el Federal - Actualidad Federal - nota

Comienza el juicio al productor que causó la muerte de un niño por agrotóxicos

Este semana comienza el primer juicio que se hace en nuestro país a un productor por causar la muerte por agrotóxicos, se trata del correntino Ricardo Prieto, a quien se lo juzga por causar la muerte del pequeño Nicolas Arévalo, que murió a los cinco años en 2011 por carse en un desagüe donde había agua contaminada con agentes químicos que provenían del cultivo de tomates de Prieto. 

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Nicolás Arévalo cometió el pecado de ser niño en tierras envenenadas por agrotóxicos, tenía cinco años cuando salió de su casa y tropezó con una tabla y se cayó a un desagüe, sin querer mojó su pierna y manos y se fue a jugar con su prima Celeste Estévez. El agua provenía de una plantación de tomates donde frecuentemente fumigaban con agrotóxicos y el agua que entró en contacto con los niños estaba contaminada con agentes químicos. Nicolás murió y Celeste está seriamente afectada. Esta semana comienza el juicio contra el productor del establecimiento agropecuario.

El hecho sucedió en el año 2011 en Lavalle, una localidad correntina a 200 km de la Capital. La muerte de Nicolás impactó a la sociedad lavallense. La autopsia derivó en un resultado inapelable: intoxicación por agrotóxicos. Su pequeña prima, de siete años en ese entonces, y tras someterse a estudios médicos concluyeron con el mismo diagnóstico. Nicolas sufrió más las consecuencias porque entró en contacto directo con el veneno al carse y mojarse con este agua contaminada.

Ricardo Prieto es el productor responsable de causar la muerte de Nicolás. Sin ningún control fumigó durante años su plantación de tomates, sin cuidar ni respetar la más mínima distancia entre las viviendas que rodean el cultivo, en un acto que define de cuerpo entero el pensamiento de los productores que fumigan: el de creer que los agrotóxicos no dañan ni producen ninguna clase de consecuencias. Lo importante es que la producción sea rentable, esto es todo lo que interesa.

La familia de Nicolás y Celeste no estuvo sola en esta lucha desigual. La ONG La Red Infancia Robada, con la Hermana Martha Pelloni como referente junto al abogado Dr. Julián Segovia, se establecieron como querellantes y acompañaron el proceso judicial que esta semana tendrá como principal objetivo, el de hacer justicia y sentar un valiosísimo antecedente para que todos aquellos productores que fumigan en forma indiscriminada cerca de áreas pobladas lo piensen dos veces y en todo caso, puedan ser judicializados.

El caso de Nicolás Arévalo es un ejemplo de cómo los agrotóxicos son mortales, y el Dr. Segovia lo relata de esta manera: “Nicolás vivía junto a su familia a 15 metros de una plantación de tomates, en la que se realizaban fumigaciones habitualmente, el 1 de abril de 2011, él y su prima, Celeste, se enfermaron y fueron hospitalizados”.

“Nicolás no sólo se había contaminado con pesticidas por inhalación, sino que además, cuando iba con su hermana mayor a un almacén cercano, pisó el agua de un desagüe que atravesaba la vía pública y el agroquímico lo afectó por contacto directo dérmico y por eso resultó afectado más gravemente que su prima”, detalle a la prensa el abogado de la ONG.

El camino que tomó el pequeño estaba contaminado, y se trata del único que tiene la familia para salir de su casa. Si o si debía pasar por ese desagüe que contenía agua con agrotóxicos. “El agua contaminada cruzaba la calle, donde había una precaria madera puesta a modo de puentecito, pero él se resbala y pisa el lodo del desagüe que provenía de la propiedad del productor Ricardo Prieto”

Nicolás se enfermó rápidamente, y la familia no sabía bien a quién acudir, anduvo vagando por los hospitales de Lavalle y Goya, pero nadie podía relacionar que ese agua que todos los días veían podía ser la causa de esta enfermedad que los médicos no sabían a qué atribuir. El pequeño terminó en el Hospital Juan Pablo II de la capital de Corrientes, dónde ya entró muy desmejorado, muriendo el 4 de abril. En menos de una semana el veneno que se rocía en los tomates mató a un niño.

La autopsia reveló una altísima presencia de fósforo en el organismo de Nicolás. Su prima Celeste, que había salido a jugar con él, y por no haberse caído, tenía menor concentración y tuvo tiempo de ser derivada al Hospital Garrahan, donde estuvo internada y pudo salir del cuadro de intoxicación.

Pero los agrotóxicos no salen del cuerpo, su poder destructivo es alto y resisten los tratamientos, se niega a abandonar el organismo que contamina, como si fuera una maldición sus secuelas sobreviven. Celeste hoy tiene 11 años y todavía tiene enfriamiento de extremidades, dolores de cabeza y problemas en su sistema gástrico. La madre de Nicolás, Gladys Arévalo, que esta semana podrá ver al culpable de la muerte de su hijo, sólo pide una cosa: “Que se haga justicia”

“Nicolás era un nene muy bueno, iba a empezar el jardín y se la pasaba jugando todo el día con sus primitas”, recuerda esta mujer que no puede ocultar su dolor. Tiene nueve hijos más y el más pequeño de siete no va a la escuela: “Tengo miedo de mandarlo” Los productores de la zona, lejos de cambiar sus métodos por la muerte del pequeño Nicolás, continúan fumigando sin ningún control.

Este jucio es el primero en Argentina que se le hace a un productor por muerte por agrotóxicos, el Dr. Segovia anticipa que pedirán “la pena máxima que se puede pedir en un caso de homicidio culposo, una condena de cinco años”

Aunque al productor Ricardo Prieto lo encuentren culpable y deba pagar por cinco años de su vida, nadie devolverá a  Nicolas Arévalo, que tenía toda la vida por delante. Aquí, el culpable máximo es un estado ausente que no legisla a favor de los habitantes de los pequeños pueblos que deben convivir con el veneno en el aire que respiran, son responsables los comercios que venden los agrotóxicos y finalmente, una marca como Monsanto, que lidera las ventas de estos productos en nuestro país y en el mundo.

El periodista Patricio Eleisegui escribió el libro “Envenenados”, una profunda investigación acerca del daño que producen los agrotóxicos, exponiendo el caso de Fabian Tomassi, intoxicadoHace unos días atrás la televisión italiana emitió un programa mostrado las devastadoras consecuencias de las fumigaciones en nuestro país, y esta semana la maestra Estela Lemes, intoxicada con glifosato mientras daba clases en un paraje rural de Gualeguaychú comenzó nuevamente con su tratamiento para intentar sobrellevar los altos valores de este veneno que tiene en su cuerpo.