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Revista el Federal - Sociedad - nota

Con una ceremonia ancestral, liberan a un cóndor rehabilitado

El cóndor fue hallado días antes de que un alud devastara la localidad de Volcán en Jujuy, había comido carroña con balas de plomo y esto lo terminó intoxicando. De su liberación participaron comunidades originarias, que realizaron una ceremonia ancestral.

Con una ceremonia ancestral a cargo de las comunidades originarias de Jujuy, un cóndor fue liberado en las alturas de la Cuesta del Lipán, luego de estar once meses rehabilitándose por haber comido carroña con restos de balas de plomo. El cóndor fue hallado con pocos signos de vida días antes de que la localidad de Volcán fuera arrasada por el alud que afectó a más de 1400 personas.

“Para nosotros hoy es un día de fiesta porque estamos retornando a Jujuy a Willaq, un cóndor emblemático porque la gente de Volcán lo encontró sin poder volar momentos antes del alud”, explicó a la prensa Luis Jacome, director del Programa de Conservación del Cóndor Andino. El cóndor recibió el nombre de Willaq, que en lengua originaria significa, “El que da aviso” El regreso de esta majestuosa ave a su hábitat natural fue acompañada con una ceremonia ancestral y por integrantes del Programa, juntos elevaron una rogativa por la “armónica convivencia con todas las formas de vida”.

 

La Secretaría de Biodiversidad de Jujuy participó del rescate en enero, en primera instancia fue trasladado al Centro de Atención de Fauna Autóctona de Jujuy (Cafaju), y luego se rehabilitó durante once meses en el centro de rescate del Ecoparque porteño. “Determinamos que había comido carroña con bala de plomo, y se intoxicó, esto le provocó saturnismo y problemas de coordinación: no podía levantar vuelo”, explicó Jacome. Una recuperación de este tipo llega a demandar hasta dos años, pero “en este caso lo pudimos realizar en menos tiempo”

Willaq es un ejemplar de 25/30 años. Es el cuarto cóndor liberado en Jujuy en los últimos diez años. Estas aves pueden recorrer hasta 300 kilómetros por día, volando a una altitud de 7000 metros. En esta provincia existe un corredor andino de gran importancia donde se establecen las “condoreras”, que son lugares donde estos animales descansan en comunidad. “Hay que empezar a entender que la tierra es nuestra madre, que cada animal y planta tiene derecho a la vida y que el sol es el padre dador de vida”, afirmó Jacome, en sintonía con el pensamiento ancestral.

El Programa de Conservación del Cóndor Andino lleva 26 años de trabajo en la incubación y cría de ejemplares, lo que llevó a obtener mas de 60 pichones, y rescatar y rehabilitar a 230 aves. Aunque se trabaja para que no se produzcan, este año hubo que lamentar la muerte de 32 cóndores que han muertos intoxicados en distintas partes del país.