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Revista el Federal - Sociedad - nota

Continúa la lucha para erradicar el trabajo infantil en la producción de yerba mate

La ONG "Un sueño para Misiones" presentó hace tiempo un proyecto de ley para erradicar el trabajo infantil en la producción de la yerba mate, pero aún no consiguió que se trate en comisión.

Desde hace años la ONG ‘Un sueño para Misiones’ se propuso la misión de generar conciencia sobre la necesitad de erradicar el trabajo infantil en la producción de la yerba mate en Misiones, donde se cultiva el 90% de la yerba que se consume en Argentina, y el 60% que se consume en el mundo.

Pero hasta el momento, si bien la ONG juntó 84 mil firmas en Change.org y logró presentar un proyecto de ley sobre esta problemática en la Cámara de Diputados de la Nación, aún no consiguió que se trate en comisión, con lo cual Patricia Ocampo, Directora de esta ONG, emitió un comunicado:

¿Una campaña contra el mate?

De ninguna manera. Nosotros amamos el mate, es justamente por esto, que creemos que debe representar lo mejor de nosotros. El mate es por ley la Infusión Nacional de Argentina (ley 26.871) esto significa que el mate debe estar presente en eventos y actividades culturales, sociales o deportivas de carácter oficial, con su logotipo de “Mate Infusión Nacional”, para promocionar la bebida y sus tradiciones. Sin embargo, detrás de la producción este símbolo de amistad, hermandad y familia, que es el mate, se oculta un destino trágico para las personas que cosechan la hoja verde, ya que lo único que estos trabajadores tienen garantizado, para ellos y sus hijos, es pobreza y falta de oportunidades.

Sin embargo, detrás de la producción de este símbolo de amistad, hermandad y familia, que es el mate, se oculta un destino trágico para las personas que cosechan la hoja verde, ya que lo único que estos trabajadores tienen garantizado, para ellos y sus hijos, es pobreza y falta de oportunidades.

Es a favor del mate porque busca erradicar de nuestra infusión nacional y de otros productos del campo argentino, el trabajo forzoso y el trabajo infantil que empaña el hecho de que, al compartir el mate, podamos hacerlo con alegría y orgullo, es una campaña que busca transformar la realidad de 25 mil cosecheros que viven en la pobreza, cuando el mate es fuente de riqueza para 317 establecimientos (secaderos y Molinos) que concentran el 54% de la ganancia que genera la industria.

Los Argentinos consumimos cerca de 100 litros de mate al año, en cada alacena del país, desde La Quiaca a Ushuaia y Misiones, no falta un paquete de yerba. La yerba mate se exporta a Siria y El Líbano, y ya es parte de bebidas energizantes alrededor del mundo, sin embargo su cultivo se concentra, mayormente, en una pequeña franja de tierra en la provincia de Misiones, ¿No debería ser fuente de riqueza para todos los que participan en su producción?

El mate en el Mundo. El mate sin trabajo infantil y sin trabajo forzoso es inevitable.

La Agenda 2030 para el desarrollo sostenible coloca en su centro a las personas y el planeta y proporciona a la comunidad internacional el ímpetu que necesita para trabajar unida a fin de abordar los enormes desafíos que enfrenta la humanidad, incluyendo los relacionados con el mundo del trabajo. El Secretario General de la ONU la describió como: “la agenda de desarrollo más inclusiva que el mundo jamás haya visto”. Esta agenda está formada por 17 puntos.

En el centro de las propuestas la agenda ubica la meta N° 8 que dice: “promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos”. Esto, muy pronto, se traducirá en que para realizar la exportación de producto se exigirá demostrar que el mismo cumple el postulado, o sea que no tiene trabajo infantil y trabajo forzoso, servidumbre o esclavitud moderna.

Lo que pone de manifiesto que, La Campaña “Me gusta el Mate sin Trabajo Infantil” que lleva adelante la ONG “Un Sueño para Misiones” pone sobre la mesa la discusión del trabajo decente en la yerba mate y en todos los productos del campo argentino. Esto sin dudas, más temprano que tarde, será un requisito indispensable en elaboración de cualquier producto de exportación. Lo demuestra el interés que despierta en occidente, la eliminación del “dumping social” o sea las ventajas paraarancelarias que devienen de no cumplir las leyes laborales en la producción de un artículo, respecto a otra producciones que sí cumplen, con sus obligaciones laborales y medioambientales.

Existe un axioma que dice: “Nos duele lo suficiente para quejarnos, pero no lo suficiente para pasar a la acción y eliminar ese dolor”. Nosotros creemos que el amor y no el dolor, puede ser también ser un motivo de cambio, cambiar porque amamos nuestro símbolo nacional, el mate, cambiar porque tenemos amor propio y nos avergüenza que el campo, uno de los motores de la economía de Argentina, oculte el mayor índice de trabajo infantil. El amor, si lo elegimos, puede ser un motor de cambio.

Solo necesitamos ver, y tener la valentía de sentir el mal y el dolor de miles de niños que dejan su vida y sus oportunidades de una vida mejor, cosechando tierra ajena, tener la valentía de sentir su dolor como si fuera el de nuestros hijos, como si nosotros mismos fuéramos los excluidos, los que estamos obligados a vivir en la pobreza, atrevernos a que nos duela lo suficiente para que pasemos a la acción.

Lo que está claro es que, sin importar el camino que como sociedad elijamos, el cambio es inevitable. Producto de nuestra elección, ocurrirán una y solo una, de dos cosas. Nos sentiremos orgullosos de que elegimos hacer el bien, o avergonzados, de que tuvimos que ser obligados al cambio para que este negocio multimillonario, continúe prosperando.