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Revista el Federal - Mi País - nota

Cura Malal, el pueblo de los domadores donde viven 94 personas

Es famoso por sus jinetes de alto nivel, pero también es un pueblo que se resiste al olvido: historias de actores, de peregrinos de a caballo y de Corral de Piedra, un proyecto artístico para mostrar el ámbito rural.

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Fotos Andrés Requena

El joven que haci?a dedo en un cruce ahora avanza en el vehi?culo con El Federal. Cuenta que se llama Julio Galva?n, que trabaja en un campo cerca de Coronel Sua?rez y que pertenece al Centro Criollo El Pegual, de Carhue?. A Galva?n le gustan los caballos y cada tanto sube a las sierras a “crotear” unos di?as con amigos. Tambie?n cuenta que toca alguna zamba en la guitarra y que su suen?o es ir al Festival de Doma y Folklore de Jesu?s Mari?a.

De Cura Malal, Galva?n conoce a Mingo Silvera, uno de los jinetes famosos de la regio?n. A la derecha se ven las Sierras de Carhue? y el paisaje es quebrado. Galva?n se despide en el acceso a Cura Malal, en otro de los lugares ma?gicos de la provincia de Buenos Aires.

Cura Malal es un desierto a la hora de la siesta.

Dando unas vueltas, se comprueba que la fama de ser un pueblo de jinetes debe ser bien ganada. Es un pueblo paisano: las construcciones son viejas, hay una capilla, la cla?sica estacio?n de tren. Tambie?n hay a?rboles, espacio. Y tranquilidad. Sobre todo tranquilidad.

El oton?o es especial para viajar. Poco ma?s tarde tomamos unos mates con Mercedes Resch y Fernando Garci?a Delgado. Ellos son el contacto local proporcionado por Leandro Vesco, el presidente de la asociación civil Proyecto Pulpería. Esta pareja de artistas refacciono? una casa y decidio? vivir gran parte del tiempo en el pueblo donde Mercedes nacio? y se crio?. La otra parte del tiempo, viajan a la ciudad de Buenos Aires. La casa y la vista son perfectas.

Una gran familia

Mercedes se sorprende cuando se le pregunta por Mingo Silvera. Cree que este cronista hizo tareas de investigacio?n previas a salir de gira. Como sea, la familia de Mercedes es una de las ma?s grandes del pueblo y Mingo Silvera es su ti?os.

Cura Malal es conocida en la zona por sus domadores y jinetes, como los Torres, los Lezica y los Silvera. Zacari?as, otro de sus ti?os, fue doble de Alfredo Alco?n cuando filmó la película Marti?n Fierro. Mingo anduvo unos di?as a caballo con Jorge Cafrune y hasta guarda una foto de aquel viaje fatal que en febrero de 1978 se llevara la vida del Turco.

Mercedes cuenta que su abuelo, Juan Silvera, un portugue?s con sangre aborigen, se caso? con Mari?a Dupont, hija de estanciero: tuvieron 10 hijos. Su madre Raimunda, fue la segunda y tambie?n tuvo 10 hijos. De acuerdo al u?ltimo censo, Cura Malal tiene 94 habitantes. Y pareciera que la mayori?a deben ser parientes, o al menos primos.

En la casa de la pareja de artistas funciona Corral de Piedra: un proyecto arti?stico-cultural, abierto y participativo, para desarrollar actividades en este a?mbito rural. La idea es que los visitantes puedan convivir con los tiempos y el paisaje del lugar, para estimular la sensibilidad creadora. Por su casa ya pasaron foto?grafos, artistas pla?sticos, bailarinas. En las paredes cuelgan un monto?n de obras de paisajes. Fernando participa de un proyecto de arte-correo con artistas de todo el mundo y aca? se exhiben las obras que recibe.

Caminamos en medio de un bosque. Hay un puente sobre un arroyo, mesas para hacer asados y el sol empieza a caer atra?s de las sierras. Si se presta atencio?n, en las sierras se puede ver la figura de un indio acostado. En la plaza del pueblo, los artistas junto a los chicos del pueblo, montaron un mural llamado “Vuelta al pago”. Toda una declaracio?n de principios.

El tren sigue pasando tres veces por semana porque une Constitucio?n con Bahi?a Blanca. Sale del ande?n 14 y tarda en llegar unas 11 o 12 horas. Si se viaja hacia el Sur, no hay que dormirse y avisarle al guarda para que frene la formacio?n en Cura Malal. Si se viaja a Buenos Aires, hay que hacerle sen?as con una linterna para que pare. En Pullman el boleto cuesta so?lo 77 pesos.

Mingo Silvera juega a las cartas en el boliche de Juana. Mingo no se sorprende cuando se le dice que su fama trasciende fronteras y sigue jugando un buen rato. Al final comenta: “Me conocen en todos lados. Yo subi? y monte? al famoso El Zorro. Y poco despue?s, sonri?e y cuenta medio triste que dejo? el caballo hace cuatro an?os por problemas de salud. Hasta la pro?xima, jinete. La gira continu?a y volvemos a la ruta con la idea de volver a este lugar magne?tico.

Más info

www.corraldepiedra.com.ar