Llovizna
T 15.4° | ST 15.4° Aeroparque Buenos Aires, Argentina
Revista el Federal - Turismo - nota

De los zapallos a San Martín

Desde Resistencia, Chaco, se accede a un sinfín de alternativas de turismo rural en la travesía de la saga rutera de El Federal. En General San Martín, los preparativos del carnaval artesanal ya se sienten

Tags

El sol del mediodía siempre es fuerte en el Chaco. Y en General San Martín, se hace notar. Hay un detalle entre los 45 mil habitantes que viven aquí y bien lo demuestra Ramona Sutelo que camina tranquila por la vereda protegida con un paraguas. El Federal se acerca y acompaña unos metros por la vereda a Ramona, que le cuenta que nació en Colonia Elisa, en Corrientes y llegó aquí al corazón ganadero del territorio chaqueño. Justo a la misma altura donde se produce la charla hay una antigua casona que permanece casi intacta al paso del tiempo.
Mercedes Sampayo trabaja en el INTA y desarrolla el producto turístico “Comarca Bermejo”. Sabe todo sobre esta región y añade que el edificio perteneció a un comerciante de apellido Marti y su esposa, “Garro”, quien fue la primera docente de la región y quien funda la primera escuela, de allí que todos le llaman la casona “Marti Garro”. Los comienzos los sitúan en 1909 y de lo que hoy es la cabecera del departamento General San Martín, más de un siglo atrás, fue un paraje El Zapallar, pues había una plantación de zapallos “porongo”. Con el golpe del 55 se le cambió el nombre y continúa la urbanización de la zona aunque muchos le continúan diciendo “El Zapallar”.  Además, como lo fueron gran parte de las zonas chaqueñas con mayor densidad de especies leñosas, con valor forestal, aquí hasta 175 / 78 funcionó un aserradero de la firma Bunge y Born, comentan los locales.
Y más atrás en la historia, este lugar trascendió porque en la guerra de la Triple Alianza, fue el lugar donde quedaron los heridos. La historia de las diferentes etnias que habitan desde siempre la región del Litoral turístico se conjuga con la propia historia del país. Y la Guerra contra el Paraguay está presente todo el tiempo que uno recorre la región. Lo más reciente, las corrientes inmigratorias, son parte casi de la actualidad aunque hayan llegado un siglo atrás, pero tal como dice el presidente de la comparsa, Yasí Porá, Ricardo Vázquez: “El Chaco es una provincia joven y está llena de inmigrantes.
Un poco más hacia el monte (en el Impenetrable) casi todos son formoseños, y para nuestro lado, recalca, son españoles, paraguayos, fijate mi propio apellido”; dice y sonríe. Por eso, a la hora de sintetizar las comidas que recomienda, explica que “la sopa paraguaya” es uno de los platos típicos de aquí aunque por ser zona ganadera. Los asados, también. El detalle está en el “tereré” la infusión a base de yerba mate, con hielo y cascarita de limón y azúcar a gusto que se toma de la misma forma que la bebida nacional pero bien fría durante los meses de intenso calor.
Hay un dato registrado en el “Diagnóstico Ambiental del Chaco Argentino” de la secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable que señala el brusco incremento poblacional del Chaco que en 1920 contaba con 60.564 habitantes y creció a 214.160 en 1934 y lo basa en la profunda transformación que se operó en la región como consecuencia del cultivo de algodón y del aporte inmigratorio que lo sustentó. Es más, el estudio revela que después de la Segunda Guerra Mundial hacia 1921 unas catorce colonias agrícolas de inmigrantes se fundaron entre colonos italianos, polacos, croatas, eslovenos, serbios, búlgaros, checoslovacos húngaros, austríacos, franceses, alemanes, españoles, paraguayos, rumanos, rusos y ucranianos.
Lo cierto es que cada año, además de las tareas de campo con la ganadería y las pasturas hay una actividad que concentra toda la atención de San Martín: El Carnaval. El argumento, el diseño, la coreografía y la confección hecha todo a mano, bien artesanal, reúne a la gente que en los talleres está manos a la obra. Ahí estuvo EL Federal, junto con la gente, para el número que viene