Nublado
T 28.8° | ST 29° Aeroparque Buenos Aires, Argentina
Revista el Federal - Alimentación - nota

Descubren que una sociedad prehispánica se adaptó a climas extremos produciendo quinoa

Un equipo interdisciplinario franco-argentino halló evidencias de una agricultura andina que con grandes excedentes de quínoa garantizó la seguridad alimentaria y permitió el acceso a alimentos de otras regiones mediante el intercambio, como adaptación a los cambios climáticos que se experimentaron entre los siglo XIII y XV. 

La quinoa es un grano originario de los Andes, rico en hidratos de carbono, fibra y con más proteína que cualquier cereal. Técnicamente no es un cereal sino un “pseudo-cereal” ya que se prepara y se consume de la misma manera que un cereal. Los incas llamaban a la quinoa “la madre de todos los cereales” y la consideraban sagrada.

Un trabajo publicado recientemente en la revista Sciences Advances, presenta las evidencias de que una sociedad prehispánica, que habitó la zona de los salares de Uyuni y Coipasa, al sur de Bolivia, tuvo una sorprendente adaptación a los cambios climáticos que se experimentaron entre los siglo XIII y XV.

El equipo de trabajo está integrado por Pablo Cruz, investigador adjunto del CONICET en la Unidad ejecutora en Ciencias Sociales Regionales y Humanidades de la universidad de Nacional de Jujuy (UNJU).

Se trata de una sociedad que superó las limitaciones ambientales extremas, logrando una producción agrícola abundante. “La paradoja es que encontramos un florecimiento de una cultura entre el siglo XIII y el siglo XV, en un momento en que las condiciones ambientales, que ya eran adversas para la agricultura se acentúan, el ambiente se vuelve mucho más seco y el frío más crudo”.

“Cuando empezamos a trabajar en la región rápidamente nos llamó la atención el enorme número de estructuras de almacenaje de granos, teniendo en cuenta que es una región de clima extremo, no solamente por la altura (encima de los 3700 mts) sino las condiciones de sequía y frío; hoy en día se registran de más de 260 noches con heladas anuales”, explicó Cruz.

La investigación se llevó a cabo mediante la articulación de la Arqueología y los métodos de teledetección con la Ecología, la Agronomía y la Paleoclimatología sobre un área de estudio de 60 por 40 km, en los que se estudiaron 48 sitios fechados entre los siglos XIII y XV, lo que corresponde al período de Desarrollos Regionales Tardíos. En ellos se registraron y se analizaron más de 4.500 graneros destinados al almacenaje de quinua.

“A medida que fue creciendo el estudio, se fue complementando con análisis paleoclimáticos y genéticos de los granos de quínoa arqueológicos que recuperamos de esos graneros”, contó el investigador.

Esta superación de las contingencias climáticas se basó en un sistema agrícola eficiente que se desarrolló a secano (sin irrigación) y para ello necesitó esta sociedad prehispánica de conocimientos ambientales muy específicos para economizar el agua y reducir el impacto de las heladas, principalmente mediante la creación de micro-terrazas y la práctica de un barbecho bianual -la tierra de cultivo se deja sin sembrar durante un ciclo-.

Esta pericia logró grandes excedentes de quínoa, que por un lado contribuyeron a garantizar la seguridad alimentaria de la población a corto y mediano término frente al riesgo climático y, por el otro, permitieron el acceso a alimentos y productos de otras regiones mediante prácticas de intercambio, uno de los pilares de la economía andina tradicional.

La conclusión a la que arribaron los investigadores es sobre la capacidad que tienen sociedades descentralizadas, donde no hay una jerarquía, ni un elite gobernante evidente,  sino más bien mecanismos de coordinación y auto organización, funcionan mejor, frente a estas contingencias y adversidades ambientales.

El resto del equipo está integrado por investigadores del Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS) y el Institut de Recherche pour le Développement (IRD), Montpellier, Francia.