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Revista el Federal - Actualidad Federal - nota

El arsénico sigue presente en el agua bonaerense

Carlos Casares, Carlos Tejedor, Chivilcoy, Dolores, General Paz, General Villegas, Las Flores, Vedia, Lincoln, Monte, 9 de Julio, Pehuajó, Pila, Roque Pérez, San Vicente, Tapalqué y General Rodríguez, se encuentran entre los partidos más complicados en cuento a los niveles de arsénico. La ingesta de este metaloide en dosis indebidas puede provocar desde problemas en la piel hasta cáncer de pulmón y de vejiga. Conocé el panorama provincial sobre el arsénico en el agua.

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El arsénico fue y es el eterno problema del agua en muchos distritos de la provincia de Buenos Aires. La calidad del agua sigue siendo una preocupación para miles de familias. De acuerdo a últimos estudios (publicados en 2015), la problemática del arsénico se ha extendido en los últimos años a lo largo de la provincia y más del 80 por ciento de los distritos analizados están con parámetros por encima de lo estipulado por el Código Alimentario Argentino (CAA).

Según un informe que presentó el ex diputado provincial, Ricardo Vago, sobre un total de 118 distritos, 47 están con valores superiores 0,05 mg/l, aunque si se toman los parámetros que exige la CAA (0,01 mg/l) estarían en situación de alarma un total de 98 localidades, es decir el 83% de los analizadas. Entre ellos figuran Carlos Casares, Carlos Tejedor, Chivilcoy, Dolores, General Paz, General Villegas, Las Flores, Vedia, Lincoln, Monte, 9 de Julio, Pehuajó, Pila, Roque Pérez, San Vicente, Tapalqué y General Rodríguez.

Cabe destacara que el consumo prolongrado de este elemento quimico (metaloide) produce una enfermedad denominada: Hacer (hidroarsenicismo crónico). Dicha patologia aumenta el riesgo de padecer alteraciones cardíacas, vasculares y neurológicas, lesiones hepáticas, renales y cutáneas, y repercusiones en el aparato respiratorio. Los trastornos característicos son el engrosamiento de la piel de las palmas y plantas, y la aparición de cáncer cutáneo, de pulmón y de laringe.

En un de importante Congreso Internacional sobre Arsénico en el Ambiente que se realizó en Buenos Aires en 2014, el doctor en geología Miguel Auge, dio detalles del primer mapa regional con el contenido de arsénico en el agua subterránea.

En el estudio se destacan tres subzonas del territorio bonaerense que tienen menos de 0,05 mg por litro, que ocupan en conjunto 16.600 km2 y albergan a 12,3 millones de personas en total (incluye el noreste provincial y el conurbano), o sea el 79% de la población total (15,6 millones). Sin embargo, en esta región, sólo el 20 % del agua para abastecimiento humano es subterráneo; el resto, previa potabilización, proviene de los ríos Paraná y de la Plata.

En otras dos subzonas con agua potable, habitan 1,9 millones (12% del total). Con parámetros que van de 0,05 a 0,1 mg/l, es la más extensa, con 178.000 km2, pero con sólo 470 mil habitantes (3 por litro de la población total); aquí entran la gran mayoría del territorio.

En tanto, hay cuatro subzonas en donde se detectaron más de 0,1 mg/l, que son las de mayor riesgo, ocupan en conjunto 89.000 km2 y albergan a 880.000 habitantes (6 % del total). Los distritos que allí se incluyen son la mayoría del noroeste bonaerense, del sur como Patagones, Villarino y Tres Arroyos, y los que lindan con la Bahía Samborombón.

Durante 2014, la Corte Suprema de Justicia de la Nación emitió una resolución ejemplar en la Provincia al fallar en una causa por altos niveles de arsénico en el agua de la localidad bonaerense de 9 de Julio: ordenó a los jueces que tutelen el derecho de la población al acceso al agua potable, recurso que declaró como “un bien público fundamental para la vida y la salud”.

“En consecuencia, la contaminación por arsénico en el agua suministrada en toda la localidad no es un problema de cada uno de los habitantes sino que es un problema comunitario que, para su mejor solución, debe ser tratado en un proceso colectivo”, remarcó la Corte en su fallo.

Además, los integrantes del máximo tribunal mantuvieron una medida cautelar que ordenaba a la empresa distribuir agua potable en los domicilios a los habitantes, hospitales, escuelas y asilos.

A excepción de algunos pocos casos (minas, plaguicidas, fundiciones), el origen del arsénico es natural y está relacionado con el vulcanismo y la actividad hidrotermal asociada de la cordillera de los Andes. La dispersión secundaria del químico se da a través de la acción del agua y los vientos. En ese contexto, una solución en la que se ha avanzado en estos años es la creación de plantas de abatimiento de arsenico.