Despejado
T 20.7° | ST 20.7° Aeroparque Buenos Aires, Argentina
Revista el Federal - Especiales - nota

El dolor por los agrotóxicos en Argentina resuena en Europa

Mientras Argentina mira para otro lado, la editorial más importante de Alemania apuesta por las fotografías de Pablo Piovano y editará el libro de 'El Costo Humano de los Agrotóxicos', el trabajo que retrata a las mayores víctimas del uso indiscriminado de agroquímicos en nuestro país, los habitantes de los "pueblos fumigados".

Por Matilde Moyano

Una de cada cinco personas que mueren en Argentina es por cáncer. Pero una de cada tres mueren por cáncer en los “pueblos fumigados“. Uno de cada muchísimos argentinos/as lo sabe. Pero es real. En los pueblos ubicados en las zonas agrarias de nuestro país, el triple de niños nacen con malformaciones, y muchos de ellos mueren o quedan con discapacidades.

En 2016, el fotoperiodista argentino Pablo Ernesto Piovano presentó en Buenos Aires la muestra El Costo Humano de los Agrotóxicos‘, un trabajo que retrata el impacto del uso indiscriminado de agroquímicos en nuestro país y a sus mayores víctimas, los habitantes de los pueblos fumigados y los trabajadores rurales. Esta obra también se dio a conocer en Europa, y entre los reconocimientos que obtuvo se encuentra el importante premio internacional Philip Jones Griffiths Award.

Ahora, la editorial más importante de Alemania, Kehrer Verlag, apuesta por las fotografías de Piovano y editará el libro de ‘El Costo Humano de los Agrotóxicos’, el cual se presentará en el próximo Festival de Arlés, Francia, el certamen más grande de fotografía en Europa, que se celebrará del 3 de julio al 24 de septiembre.

Dado que la editorial no tiene distribución en Argentina (solo en Europa y Estados Unidos), Pablo va a encargarse él mismo de traerlos, con mucho esfuerzo “para que el libro pueda estar en los lugares en donde tiene que estar. Si no lo hago, los libros quedarían circulando en Europa y no termina de cobrar sentido el trabajo”.

// ¿Cómo fue el contacto con la editorial alemana?

Cuando me dieron la beca el año pasado de la Fundación Manuel Rivera-Ortiz (Rochester, Nueva York), lo más fuerte fue exponer en Arlés (Francia), en un palacio de la fundación. El dueño de la editorial vio el trabajo, y hace unos meses me dijo “Pablo, vamos a hacer el libro”, y nos pusimos a trabajar. Es una apuesta de él, porque por lo general para un libro de fotografía uno tiene que poner mucho dinero.

// ¿Tenías pensado hacer un libro antes de esta propuesta?

Siempre está en el imaginario de un fotógrafo, cuando se cierra un trabajo, sí. Pero en el mercado del libro en Argentina es muy difícil hacerlo y comercializarlo, y la verdad es que esto llegó así, siendo una editorial tan buena.

// ¿Por qué es importante para vos?

Lo que es importante para mí es que pueda llegar a la Argentina, porque si no se queda en el espacio artístico y autoral y en realidad mi trabajo es más que eso, eso es secundario para mí cuando hay atrás una causa, una denuncia tan fuerte.

// Te vas a encargar de traer los libros al país porque eso forma parte de la misma causa que te hizo ir a hacer esas fotos.

Sí, es lo que le da el sentido.

// Si bien hace años que estás con este trabajo, la muestra en Argentina, en el Palais de Glace, fue el año pasado. ¿Viste alguna repercusión, más gente consciente de este tema o qué quedó de esa muestra en nuestro país?

Han llegado muchos mensajes de gente que no estaba al tanto. Estuvo en el corazón de Recoleta, fue raro en ese sentido, pero todo fue sumando, ya perdí el rastro de dónde viene el apoyo, porque al mismo tiempo se movió afuera.

// Afuera estos temas se dan a conocer mucho más que acá, que es en donde suceden. ¿Estás conforme con respecto a la llegada a quienes deberían hacer algo con esto?

Lo que importa es que es un instrumento, un instrumento más, pero en un tiempo muy desfavorable. Las corporaciones están en auge y casi nada lo puede opacar. La organización popular está empezando a evidenciarse, está empezando a caminar muy despacito, y la conciencia popular se está empezando a preguntar qué sucede, con los alimentos, con la tierra.

// Surgen más movimientos que apuestan a la agroecología, eso se ve…

Eso se ve, pero lo cierto es que el auge corporativo en este momento está en un punto altísimo. No se si alguna vez la industria agrícola ha sido tan potente y letal, como pasa con el Ministro Sarquís.

// Leonardo Sarquís, ex gerente de Monsanto.

Y como pasa en otros ministerios, algo que le da mayor impulso.

// Hace años que empezaste con este trabajo, seguramente algo cambió en vos, algo te transformó.

Es una pregunta difícil, sin duda ha habido una transformación en cuanto a la relación con lo que no imaginaba que podía ser. No de una manera tan contundente, lo que veníamos hablando antes, de una catástrofe sanitaria, un problema serio que si uno no sale a verlo, quizás no puede imaginarlo.

Ver eso te mueve la consciencia, y en mí caso particular me ha puesto en un lugar de comunicador que también fue pesado, estoy respondiendo a este trabajo todo el tiempo, entonces también me ha puesto en esa responsabilidad que nunca imaginé. Como periodista uno cuenta, narra, y después siempre hay algún vocero que está trabajando en el asunto, que toma la palabra y continúa. En mi caso me ha tocado ponerme a explicar qué es lo que está sucediendo, una y otra vez. Ahora creo que empiezan a haber más voces autorizadas para hablar, médicos, sociólogos, ambientalistas.

// Una cosa es escribir sobre esto y otra es haber estado ahí. ¿Qué produjo en vos personalmente?

La verdad, me cuesta responderte.

// Te lo pregunto porque a través de tus fotos conocí este tema, y de alguna manera ya no podés pensar como antes, ni sentir como antes…

Este trabajo va a marcar mi vida. Mi vida personal, no solamente profesional. Este trabajo fue un acuerdo con la tierra, eso siempre lo tuve claro, y lo que fue sucediendo en el camino fue sorprendiéndome en una línea hacia el horror. Y yo sé que estar frente al dolor del otro deja algo, como cuando uno está frente al amor y a la alegría.

Entonces cuando se pulsa el dolor, cuando uno está frente al dolor del otro, no es nuestro dolor, pero si uno pulsa esa cuerda resuena en el mundo, resuena en el universo y nos llega. Por ahí cuando estás en frente lo ves con tus ojos y es más claro, pero de alguna forma ese dolor nos está resonando a todos, y de alguna manera lo que nos toca hacer, lo que me tocó hacer es ser comunicador, ser un puente de eso.

// Fabián Tomasi, además de formar parte de ‘El Costo Humano de los Agrotóxicos’, se convirtió en tu amigo y vas a visitarlo. ¿Sos testigo de la involución de su salud? [Fabián Tomasi vive en Basavilbaso, provincia de Entre Ríos. Tiene una polineuropatía tóxica metabólica severa y atrofia muscular generalizada, a raíz de haber trabajado en una empresa de aplicación aérea de agroquímicos, donde manipuló glifosato, endosulfan, cipermetrina y gramaxone].

En realidad soy testigo de la evolución de la fuerza de su voluntad. Soy testigo de la honradez que porta un hombre que da lo máximo de sí mismo. Y con la fuerza que le queda, con un dedo, las redes sociales las usa para decir, para ponerse en un lugar en el que necesariamente es escuchado, por lo que porta como hombre. Yo tuve la suerte de tratarlo bastante, de tratar a su familia, de ver cómo es su vida. Para mí es un ejemplo ver a alguien que está muy mal y que se ríe de todo. Fabián es un tipo que te enseña lo importante de la vida, con lo que tiene, con lo que le queda da lo máximo, y eso es mucho.

// Tiene un problema muscular y literalmente no tiene fuerza, pero se levanta como persona…

Sí, lamentablemente su cuerpo se está debilitando, pero inversamente su voluntad va creciendo, inversamente su conciencia va creciendo, el poder de su palabra.

**

Próximamente te vamos a contar cómo podés hacer para encargar un libro de esta obra que necesitamos conocer todos los argentinos, para resonar con un dolor que es de todos.

Foto 1: Pablo Piovano
2 y 3: Matilde Moyano