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Revista el Federal - Cultura - nota

“El lunfardo es un vocabulario”

Otilia Da Veiga, la presidenta de la Academia Porteña del Lunfardo, habla de su origen marginal, de los términos que se incluyeron en el habla cotidiano hasta llegar al diccionario y de cómo alimentó al tango. Hasta su despacho fue Claudia Sandina para entrevistar a la presidenta de la fundación que cumplió 50 años de vida.   

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Por Claudia Sandina
Fotos Jazmín Arellano

Cuando uno escucha hablar de lunfardo, automáticamente lo asocia al tango. Célebres poetas del 2×4 lo han adoptado en sus letras, aunque su territorio es mucho mayor. El 21 de diciembre de 2012 se cumplieron 50 años de la fundación de una importante institución cultural porteña que ha sobrevivido gracias al apoyo y al trabajo de sus fundadores, académicos y patrocinantes. Un lugar que huele a tango: la Academia Porteña del Lunfardo. “En 1962 un grupo de escritores y periodistas invirtió tiempo y dinero para estudiar el habla de los porteños. Desde aquella determinación, que no se agotó en la mesa de café que la veía nacer, pasaron 50 años”. Con estas palabras encabezan José Gobello y Otilia Da Veiga -presidente y vice de la institución, respectivamente- el libro “Historia de la Academia Porteña del Lunfardo”, del cual son autores. Un trabajo nutrido con datos, documentos y correspondencias, desde su fundación hasta la actualidad. 

En un despacho, sobrio, pequeño, con paredes cubiertas con fotos de algunos de los académicos de la institución, Otilia Da Veiga nos recibe con su habitual cordialidad.

-¿Qué es el lunfardo?
-En primer lugar el lunfardo es un vocabulario. No es para nada un idioma. El lunfardo es para el castellano lo que podría ser el slang para el inglés y la germanía para los españoles, con la diferencia de que el lunfardo ha llegado a ser el habla que identifica a los porteños, y aún ha transgredido las fronteras provinciales. Porque a diferencia de una jerga o de un argot, el lunfardo ha penetrado por todas las capas sociales y ha llegado a los medios de comunicación, a la literatura.  

-Si se ha filtrado en todos los estamentos de la sociedad, entonces es probable que quien dice que no habla lunfardo quizás lo está hablando sin saber.
-Exactamente. Siempre doy el ejemplo de la palabra “banquina”. Es un genovesismo, una palabra que viene del lunfardo, utilizada por los obreros genoveses que hicieron los caminos. Mientras trabajaban, ellos se referían al  costado de la ruta como “banchina”, vocablo italiano que al ser pronunciado aquí, quedó como hoy la conocemos. Ahora bien, nadie dijo nunca “arcén”, que es la palabra castellana que le corresponde y que está en el diccionario. De modo tal que “banquina” ya ha sido ingresada al diccionario de la Real Academia como argentinismo. Y así otros casos. Y por el contrario, hay palabras que creemos que son del lunfardo y son del más rancio castellano, como “guita” y “fulero”.

-¿Fue muy rechazado?
-Sí, en un principio fue combatido, como todo lo nuevo. Además porque era un lenguaje, sino de la marginalidad, del arrabal. Los primeros que tuvieron contacto con esa forma de hablar fueron policías, que trataban con delincuentes de poca monta. Por lo tanto no podía ser aceptado por las clases de cierta cultura. 

-Algo parecido a lo que sucedió con el tango.
-Es que nacen en realidad para la misma época. Como todos los lenguajes orilleros, el lunfardo se creó alrededor del puerto de Buenos Aires, con una mezcla de inmigrantes de varios países, en su mayoría italianos, y con los gauchos también, que después de la época de Rosas habían sido desterrados de las estancias y buscaban trabajos ocasionales en la zona portuaria. Con ese conglomerado étnico se fue formando el lunfardo. El idioma nacional no se corrompe, por el contrario, se enriquece con el aporte de argentinismos y regionalismos, entre los que contamos los porteñismos y los lunfardismos.

Aire de tango

La academia fue fundada el 21 de diciembre de 1962 con el propósito de propender al estudio del lenguaje y la literatura porteña. Sus mentores se dieron cuenta que era un habla que resultaba atractiva, y de hecho lo es filológicamente. Estudiantes de filología del mundo la visitan  para investigar y hacer sus tesis sobre el lunfardo. A la Academia la fundaron José Gobello, León Benarós, Luis Soler Cañas, Nicolás Olivari, Joaquín Gómez Bas, Amaro Villanueva, Ernesto Temes, Luciano Payet, Juan Carlos Lamadrid, Francisco Romay y José Barcia. “¡Intelectuales y de alto vuelo!”, dice Otilia. León Benarós partió al silencio el año pasado, pero vive uno de los fundadores: José Gobello. Gracias a ellos, el lunfardo tiene su día: el 5 de septiembre. 

-¿Qué actividades desarrolla hoy la academia?
-Tenemos una biblioteca que es nuestro orgullo. Todos los meses de diciembre realizamos “la feria del libro lunfardo y tanguero“, iniciativa de Marcelo Oliveri. También se dan clases de cine, de lunfardo. Los fines de semana hay espectáculos musicales, de tango y otros géneros, conferencias.

-Por último, ¿cree que el lunfardo debiera estar en las aulas?
-Sí, absolutamente, porque los chicos lo hablan. Tanto en la televisión como en la radio escuchamos términos lunfardos. Escuchamos por ejemplo, “trucho“,  “laburo“, “guita“, “bagayo“, “¡chamuyo!”, esa hermosa palabra, que viene del “caló” de los gitanos. Continuamente estamos acudiendo a este lenguaje.

Uno podría quedarse horas escuchando a Otilia Da Veiga, una mujer cálida que dedica sus horas a compartir sus conocimientos. Una mujer que nos deja la certeza de que aún hay mucho por aprender, sobre todo si de lunfardo se trata.

Mirá cómo es la Academia del Lunfardo

Escuchá el tango El Ciruja, que tiene 34 palabras en lunfardo

Más info:
Academia Porteña del Lunfardo
Estados unidos 1379 – Capital Federal
Teléfono: 011-4383-2393
(Abierto por la tarde)