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Revista el Federal - Actualidad - nota

El Quijote de las pampas

En noviembre pasado se realizó el VI Festival Cervantino de la Argentina en la ciudad bonaerense de Azul. Con propuestas artísticas, literarias, académicas y deportivas, gente de todo el país brindó homenaje al inmortal personaje de la literatura universal.

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Cuando se sale a recorrer las coloridas calles de Azul, ciudad bonaerense ubicada a 300 kilómetros de la Capital Federal, lo más llamativo son las esculturas y murales que hacen referencia a la obra célebre del escritor Miguel de Cervantes Saavedra: el ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. En una plazoleta ubicada en el paseo ribereño de la ciudad, se alza el Monumento al Quijote que representa a los personajes de la obra de Cervantes, pero situados en la pampa húmeda. El monumento fue obra del reconocido artista Carlos Regazzoni hechas con partes de autos, colectivos, motos, y camas.
Si bien causa una extraña sensación la presencia del Quijote en varios rincones de la ciudad para quienes la visitan por primera vez, no lo es para los azuleños, quienes están enamorados de la pluma de Cervantes desde hace ya unos años. El lazo que une a Azul con la obra cervantina lo tejió Bartolomé José Ronco, ya fallecido, quien atesoró la colección cervantina privada más completa y conocida de América, formada por más de 700 piezas, con ediciones de los siglos XVII al XX.
Azul presenta un fuerte componente cultural que se manifiesta en la arquitectura de los edificios más emblemáticos que se construyeron a fines del siglo XIX, y que, sumados a las obras del exuberante arquitecto Francisco Salamone, le aportan un toque distintivo a la ciudad. Y es justamente en Azul, declarada en 2007 Ciudad Cervantina de la Argentina por el Centro Unesco Castilla-La Mancha debido al valioso patrimonio cultural de la ciudad, destacándose la colección cervantina de Ronco, donde desde hace seis años se realiza el Festival Cervantino de la Argentina, un evento que propone una variada oferta artística y cultural durante once días. Del 1 al 11 de noviembre pasado se realizó su sexta edición bajo el lema “Cultura por la paz”, que reunió a numerosos elencos y personalidades de la cultura, sumado a una fuerte participación de la comunidad. Una particularidad de la muestra: se desarrolló en más de 48 espacios dispersos en la ciudad. “Celebramos la continuidad del festival. Los azuleños tenemos un fuerte contacto con el Quijote que empezamos a abordarlo en distintas disciplinas y a convivir cada vez más en los espacios públicos. El balance es muy positivo y fue fundamental la participación de la comunidad”, dijo José Bendersky, director del festival.
Instituciones educativas, culturales, deportivas y barriales aportaron música y color al desfile inaugural que se realizó en las calles. La fiesta que se vivió en Azul fue completa: música, teatro infantil, deportes, seminarios, mesa redonda, y talleres, se disfrutaron a lo largo de esta movida cultural. En el marco del festival se realizó la Primera Feria del Libro Argentino y Latinoamericano. Allí se destacó la colección de antiguos ejemplares y manuscritos de “El Quijote de la Mancha” y el “Martín Fierro” de Bartolomé José Ronco, junto a stands editoriales y proyectos comunitarios de la zona. Se destacaron ediciones del libro del Quijote traducidas al francés, alemán gótico, holandés, japonés, árabe y quechua, además de reproducciones de la primera y segunda parte del “Don Quijote de la Mancha” que datan de 1608 y 1615. Una de las reliquias expuestas fue un libro titulado “Ingénieux hidalgo Don Quijote de la Mancha” traducción al francés por Luis Viardot en 1862, París, una lujosa edición enriquecida con viñetas puestas al principio y fin de cada capítulo, y cuya encuadernación está grabada en oro. Además, se expusieron ejemplares con ilustraciones de Walt Disney en 1942, con Mickey Mouse representando a un caballero quijotano. También hubo espacio para ediciones referidas a José Hernández: ediciones del “Martín Fierro” de la década del `30, estudios críticos de hace más de 50 años, un almanaque ilustrado de 1945, y copias de manuscrito del escritor argentino sobre la vuelta del característico gaucho.

El distinguido. A sala llena, Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, disertó sobre “Los desafíos de la paz en nuestro tiempo” en el marco del Festival Cervantino. “Quijote y Sancho están en cada uno de nosotros. Hay que hacerlos galopar, seguir el camino. Si no está Sancho, ni el Quijote con Rosinante, y no existe esa enamorada que no sabe si lo está, la Dulcinea, no podemos comprender muchas cosas y no sabemos cómo construir la paz”, abrió Pérez Esquivel, declarado Huésped de Honor en Azul, y luego agregó: “Para construir la paz tenemos que tener una dosis de esa divina locura del Quijote, y también tenemos que tener la lógica de Sancho, esa simpleza de mente y corazón, para hacer un gran esfuerzo de transformación social. Somos un sólo mundo mal distribuido, con desigualdades, y violento. ¿Podemos construir la paz en un mundo con tanta violencia? Los quijotes y las quijotas tenemos que pensar si los cambios son posibles, porque no es cuestión de arremeter contra los molinos, sino de pensar, de construir”. Juan Sasturain, Irene Chikiar Bauer, Miguel Rep, Sergio Pujol y Juan Cruz Guillén, entre otros intelectuales, también brindaron conferencias gratuitas para toda la comunidad. 
   En el Teatro Español, una joya fundada por la Sociedad Española de Socorros Mutuos en 1897 y declarado Monumento Histórico de la provincia de Buenos Aires, Carlos Aguirre y Jorge Fandermole dieron un espectáculo de música popular argentina y sonaron temas como “Cuando” y “Corazón de luz y sombras”. El cierre del festival lo dio La Bomba del Tiempo, que con sus 17 integrantes hizo temblar a la ciudad cervantina.