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Revista el Federal - Naturaleza - nota

En 90 días hizo un auto eléctrico

Carlos Alberto Ceniceros es un emprendedor, un inventor, un aventurero, vive en San Fernando, Provincia de Buenos Aires. Después de 30 años, se decidió a hacer el auto eléctrico que había soñado. Le dedicó 90 días de trabajo. Desde que lo terminó, en septiembre, lleva 2000 kilómetros recorridos a una máxima de 35 kilómetros por hora. Leé la nota y conocé la historia de un hombre que le dijo no a la contaminación. Es un ejemplo.

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Carlos Alberto Ceniceros viaja por San Fernando en su propio auto, el que él mismo construyó. Es técnico electrónico y tiene mucha experiencia en el ambiente. El auto anda a 35 kilómetros por hora. Lo usa todos los días y ya tiene casi 2000 kilómetros recorridos. No está legislado. Se toma como una bicicleta porque no encaja en ningún lado. No hay que asegurarlo. No necesita patente ni registro. Es casi gratis usarlo.

Cargar la batería no cuesta nada”, dijo. Usa la electricidad de la casa, 200 watts. No es nada, ni se nota en el medidor. Desde hace treinta años le daba vueltas en la cabeza la idea de hacerlo, pero no tenía el tiempo, la plata ni la tecnología para lograrlo.

No se preocupó porque sabía que llegaría la hora, y porque mientras tanto se mantuvo bien ocupado. “Siempre fui curioso”, contó, y anticipó: “Trato de ocupar mi tiempo haciendo este tipo de experimentos. Muchas cosas me han salido mal, como todo en la vida”. Los intentos hasta llegar al auto siguieron hasta que un día se dio cuenta que llegó el momento. No sólo lo construyó él mismo, también se ocupó de que sea ecológico. “Es un poco complicado porque los elementos no se compran en la ferretería”, comenzó a explicar. Todo ese tiempo le valió para juntar experiencia y también para crear un método de invención, el famoso “prueba y error”. No fue fácil. “Tuve que hacer un montón de investigaciones”, aclaró.

“Si ves el auto, se nota, y fue a propósito, que lo hice con pedazos de motos. Así me es más fácil, tengo un eje delantero ya montado con suspensión y todo. Puede cargar 150 kg: Dos personas”. Son sus propias palabras las que mejor definen su invento y su pensamiento. Conozcamos al hombre que en noventa días hizo un auto eléctrico. 

-¿Por qué le surgió la necesidad o el deseo de construir un auto ecológico?

-Yo siempre fui, además de curioso, bastante precursor.

-¿Cómo es el auto?

-Este tipo de auto se llama ecológico porque es eléctrico. No produce polución. No consume tanto oxígeno como los autos a combustión. No genera gases nocivos y no tiene ruidos, es insonoro.

-¿Trata de publicitarlo?

-Asisto a Universidades Tecnológicas de cualquier tipo. Salgo a la calle y encuentro muchos adeptos, muchos interesados de distinto tipo. Están emocionados porque es el futuro, por toda la parte tecnológica. Debería haber gran cantidad de estos autos. Muchas veces consumimos enorme cantidad de energía para que una persona vaya a Capital. Genera humo, consume oxígeno. En realidad, le estoy mostrando al mundo que hay otra manera de aprovechar la energía.

-¿Qué ventajas encuentra?

-Tiene bajísimo costo de mantenimiento. El motor está en la rueda, entonces genera un máximo rendimiento. Cuando un motor pasa por otro sistema de conexión como diferenciales, engranajes, se desperdicia energía en calor o rozamiento. Por estar dentro de la rueda, no hay rozamiento. Con una batería no muy extraña, más o menos normal, puedo tener una autonomía de 60 kilómetros. Me rendiría hasta 300 kilómetros, mucho más, si pudiera importar una batería.

-¿Cuánto le costó?

-¿Este auto? Uff… Muchísima mano de obra, 90 días de trabajo y como 60 mil pesos. Uno dice: ‘No es tanto’, porque la mano de obra inicial, la primera vez que se construye, lo hace más largo. Mi forma de hacer las cosas es prueba y error. La segunda vez habrá menos errores. El sistema de frenos es el tercero que hago. El primero no me gustó nada. El segundo estaba más o menos. El tercero está bárbaro.

-¿Qué espera ahora?

Ojalá se pueda dar la batalla por estos autos. Pero hay que tocar intereses, porque la verdad que hay muchas empresas a las que no les gustaría nada.

Prueba y error, así fue su método y el afán de mostrar que hay una alternativa energética que se puede fabricar hoy con pocos recursos. Una sola persona con sus manos pudo hacer este auto eléctrico. Como dice Carlos, este es el futuro. Llegará el momento en el que los combustibles fósibles no puedan abastecer a los automotores y a las maquinarias que los requieren y entonces habrá que pensar en alternativas. Este hombre, armado de curiosidad, paciencia y compromiso con el medio ambiente logró adelantarse al futuro. Es un ejemplo que nos dice que en realidad sólo se trata de desición. 

 El auto eléctrico de Carlos: