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Revista el Federal - Mi País - nota

En Río Negro cayeron 1500 rayos y se quemaron 300.000 hectáreas

La semana pasada una tormenta eléctrica afectó el alto valle, cayeron 1500 rayos que provocaron incontables focos de incendio que aún arden, aunque los bomberos dicen que el fuego está controlado, saben que aún no se ha extinguido. La escasez de agua y de recursos agrava la situación.

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Gran parte del país sufre consecuencias por fenómenos meteorológicos, a las inundaciones de las provincias del centro, se suma incendios en la Patagonia que hacen prever una temporada muy complicada con el manejo del fuego, durante una tormenta eléctrica que se originó en el alto valle rionegrino los días 20 y 21 de diciembre cayeron alrededor de 1500 rayos que ocasionaron incontables fotos de incendio que aún arden. El resultado hasta esta semana asombra: más de 300.000 hectáreas han sido afectadas por las llamas.

Bomberos y voluntarios no pueden hacer mucho. Solo intentar trabajar en algunos fotos, pero cuando apagan uno, se enciende o crece otro. La línea de fuego es extensa y el calor no da tregua. Las cifras del incendio sorprenden: desde Viedma hasta El Condor el fuego devoró 25.000 hectáreas, desde Conesa hasta Río Colorado 25.000, en la zona de Guardia Mitre el fuego arrasó con más de la mitad de los campos.

Guardia Mitre fue el punto en la provincia donde las llamas se presentaron con mayor fuerza. De las 400.000 hectáreas que tiene el departamento, al menos 250.000 se quemaron. La situación allí fue desesperante, se combatieron más de 50 focos, hubo que pedir ayuda a bomberos de otras regiones. En una lucha cuerpo a cuerpo con las llamas, se intenta sofocar el incendio con maquinaria vial, baldes y con lo que se tenga a mano. Los principales perjudicados son los animales que queden encerrados entre las llamas y mueren. Todavía se desconoce cuántos animales han fallecidos.

No fue una navidad normal en Río Negro, ya por la tarde de aquel día los bomberos debieron partir para San Blas y Villalonga, la gravedad del incendio hacía temer que las llamas se extendieran hacia campos de la provincia de Buenos Aires. La realidad es tan compleja que hace suponer que el incendio en líneas generales está controlado pero no extinguido. Las condiciones climáticas son determinantes. En algunos casos hace tres días que los bomberos no descansan.

Recién empieza en verano y hay que preparase”, sostuvo el Director de Defensa Civil Adrián Iribarren, quien estuvo todo el tiempo en la línea de fuego coordinando las tareas. La escasez de agua en la región hace que deba enfrentarse el fuego de una forma más directa que insume mucho esfuerzo, los bomberos utilizan palas, máquinas retroexcavadoras y se trabaja a contrafuego, son las llamas y el hombre.