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Revista el Federal - Viajes - nota

Esquel seduce con sus paisajes y su gastronomía

Esquel conjuga uno de los paisajes más maravillosos de la Patagonia con una variada y natural oferta gastronómica que ha crecido en estos últimos años, completando una experiencia turistica inolvidable. 

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Esquel tiene todos los colores y todos los sabores, al maravilloso encanto natural se le suma una deslumbrante oferta gastronómica que mixtura recetas de pueblos originarios con las de los inmigrantes que dejaron su huella en esta localidad protegida por arroyos, bosques y montañas. Este verano Esquel atrae por sus días templados que invitan a recorrer el sotobosque y por sus aromas.

La gastronomía de Chubut ha crecido en los últimos años, la causa es la demanda del turismo que exige platos más elaborados y un crecimiento de sus chefs que se han formado rastreando el origen de algunas recetas para formar lo que a esta altura es una verdad incuestionable: la gastronomía chubutense, un atractivo más que el turismo viene a disfrutar.

El secretario de Turismo de Esquel, Diego Lapenna detalla esta transformación que ha tenido Chubut y en especial Esquel, histórico destino de turismo aventura que ahora se le suma la sofisticación de platos que sólo es posible probar aquí, si las montañas y el bosque forman un paisaje que difícilmente se borre de nuestra memoria, sucede lo mismo a la hora de probar un plato bien elaborado. “La experiencia gastronómica en el turismo tiene singular importancia porque es uno de los factores que permanecerá por más tiempo en la memoria del viajero, aún cuando se hayan visto y disfrutado paisajes espectaculares o realizado actividades deportivas y de esparcimiento sin precedentes. Esto incluye, sin lugar a dudas, la calidad de la gastronomía, pero por sobre todas las cosas, la innovación de los platos ofrecidos y el ambiente agradable donde se comparten estos momentos

Este proceso de innovación de los cocineros que trabajan en Esquel ha permitido crear cartas de menús con platos originales, que se mueven dentro de algunos pilares que constituyen la cocina típica del lugar. “En ningún restaurante gourmet falten los ahumados, el cordero patagónico o la trucha, que son productos típicos y protagonistas de la cocina de la región”, resume Lapenna, pero también el jabalí y ciervo, con vegetales y hongos del sotobosque completan esta matriz culinaria que nace en el interior mismo de esta naturaleza que se nutre de aire puro y de aguas cristalinas.

Esquel y toda la comarca andina tiene a algunos de los mejores emprendimientos de cervecería artesanal de todo el país. Los galeses y alemanes, además de dar recetas dulces, trajeron la tradición cervecera que hoy se distingue por cervezas de gran calidad hechas en forma manual siguiendo recetas familiares que no se han modificado en siglos. En la Patagonia la tradición cervecera ha cobrado especial relevancia en los últimos años, tanto que se han unido los quince emprendedores más importantes para crear la Cooperativa de Cerveceros de la Patagonia.

Los que lleguen a Esquel podrán probar cervezas negras, rojas, de trigo, con miel, Porter y Stout, entre varias clases más, más algunos licores hechos con frutas del bosque. “La gastronomía es una excelente vía para conocer la ciudad y sus alrededores, donde la naturaleza excepcional del Parque Nacional Los Alerces, la travesía en la Trochita o el acercamiento a la cultura y las tradiciones de las comunidades mapuche-tehuelches son las opciones salientes”, detalla el funcionario de Turismo.

Sin dudas los dulces son una de las principales atracciones de la comarca, Esquel es conocida por elaborar chocolates puros y delicias que sólo se cocinan en este rincón de la Patagonia. Los chocolates, las frutas finas como las frambuesas, frutillas, grosellas, cassis y arándanos que crecen en campos cercanos a la ciudad son la matriz de una repostería natural, con sabores muy definidos. “Las tabletas alpinas, el chocolate en rama, los bombones rellenos y las almendras bañadas son algunas de las dulces tentaciones que provee este destino para que el turista pueda llevarse un recuerdo que perdurará en el corazón y la mente”, describe Diego Lapenna.

Esquel se puede disfrutar de todas las maneras, en una hostería, cabaña, hotel o en campings equipados, todas las formas concluyen en caminar por el bosque o recorrer los restaurantes para ir llevando esos recuerdos gastronómicos que no se olvidan más.