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Revista el Federal - Mi Pueblo - nota

“Estaful”: tres amigas se unieron para hacer alfajores en la estación de tren de su pueblo

Viajamos hasta Fulton (Tandil), un pueblo de 80 habitantes, para conocer la historia de tres amigas que recuperaron la antigua Sala de Encomiendas de la estación de tren y allí hacen alfajores deliciosos que venden en toda la región. Lograron independencia económica y laboral, el pueblo ahora sueña con recibir visitantes.

Fotos y Texto: Leandro Vesco

Las mujeres están cambiando la realidad de los pequeños pueblos. Son ellas las que motorizan la recuperación. Fulton es una pequeña localidad de Tandil, de poco más de 80 habitantes. Pasan cosas buenas acá. Tres amigas decidieron superar el miedo y hacer realidad su sueño: recuperar la sala de encomiendas de la estación de tren para montar allí su fábrica de alfajores. Lo lograron, hoy “Estaful” es un emprendimiento exitoso.

El proceso de recuperación de un pueblo tiene un momento exacto en donde sucede algo que provoca una reacción positiva en la comunidad. Yanina loustaunau, Peri Santamaria y Marta Ojeda supieron que era el momento, las tres viven en Fulton, sus maridos trabajan en el campo y sus niños van a la escuela del pueblo, estaba la estación de tren sin uso y tenían tiempo. Un vecino habló con el Intendente y este contacto les posibilitó la cesión de la antigua Sala de Encomiendas. No hubo vuelta atrás. “Dejamos a nuestros maridos en casa y nos vinimos a trabajar”, resume Yanina acaso mejor que nadie el proceso de cambio que la mujer rural ha tenido en los pueblos. De ser testigos o acompañantes en el trabajo, la mujer ha pasado a ser emprendedora y protagonista. Estaful es un ejemplo de esto.

Fulton es un pueblo hermoso. No hay otra forma de definirlo. Pegado a la ruta 74, está a 40 kilómetros de Tandil, su buen acceso lo vuelve un destino posible para cualquier vehículo. Algo se está gestando acá, y es bueno. La estación de tren está a un costado del pueblo, que tiene casas muy bien mantenidas, pintadas y cada una con su jardín florecido. El Almacén Adela es un punto de encuentro de aquellos que vienen en busca de la comida típica de pueblo, con sabores puros y aromas olvidados en las ciudades, también acá se produce miel orgánica y se la defiende como si fuera un tesoro.

“Estaful” nació como nace un sueño: de forma natural. Las tres amigas entendieron que debían hacer algo, las impulsó esa fuerza. “Nos anotamos en un curso de Confitero y luego de Alfajores Regionales. Queríamos hacer el alfajor de Fulton. Nos pusimos a estudiar el tema y supimos que los primeros alfajores eran cuadrados, de tamaño grande y luego se compartían” La semilla creció y el primer brote fue cuando el Municipio les cedió la vieja Sala de Encomiendas de la estación de tren, un edificio señorial, grande y dominante que nos recuerda la importancia que ha tenido en su momento en el pueblo cuando el modelo de país era más justo y las venas ferroviarias estaban con vida. “Trabajamos cinco meses en ponerla en valor”, y una vez que lograron eso, se hizo realidad el sueño: comenzaron a hornear las tapas y hacer los alfajores. Los hicieron cuadrados, respetando su origen.

El emprendimiento le dio a Fulton mayor presencia en la región y fundamentalmente, movimiento al pueblo.  “Vendemos mucho en el invierno. Ayuda a lo que es la economía de la casa. Trabajar acá es muy lindo. Nos organizamos, venimos y trabajamos a la hora que queremos, nadie nos manda” Cuando la Escuela, que está cruzando las vías entrega los alumnos, las madres buscan a sus hijos y al otro día siguen con sus tareas. Esto se llama independencia económica y laboral. En los pueblos como Fulton es posible hacerla y por eso cada vez son más las familias que quieren dejar sus vidas en la ciudad para formar parte de una comunidad rural, donde la vida camina con el ritmo de los aleteos de las mariposas.

Tandil es un destino turístico consolidado, pero sus visitantes salen poco de las sierras cercanas a la ciudad. De a poco, germinando con mucho esfuerzo y trabajo, sus pueblos pueden mostrar emprendimientos que invitan a salir del asfalto y a internarse por los caminos de tierra para reconocer la tranquilidad y la paz. El grupo de Turismo Rural Tandil, asesorado por María Elena Valdez de Cambio Rural de INTA ha creado una red de propuestas que van desde el alojamiento en una casa de adobe, la aventura de hacer canopy en un cerro, el disfrute de poder hospedarse en un pueblo y la posibilidad de conocer un típico almacén para comer delicias de campo. Estaful integra esta red, los alfajores le dieron a Fulton, también, la posibilidad de pensar en recibir visitantes.

Estos alfajores, además de emancipadores, son deliciosos. Se hacen con amor, tienen  un gusto diferente y en cada uno de ellos se nota la elaboración manual, la fina trascendencia de lo que está hecho con tiempo y ganas. Hacen de varios gustos, pero sobresale el de chocolate relleno con dulce de leche y pasas embebidas en licor. No hace falta mucho para alcanzar la felicidad en el ámbito rural, las tres amigas se reparten el trabajo, una hace los alfajores de limón, otra los que llevan nuez y el viernes es el día de repartir los pedidos. Lo hacen fácil. En la soledad de la recuperada habitación de las encomiendas, el tren ya no pasa para dejar paquetes, en cambio hay un horno que emana calor y aroma a esencia, el chocolate aporta un sugerente perfume. De esta pieza ahora salen paquetes con alfajores que se han convertido en la esperanza de un pueblo y en el trabajo de un grupo de amigas que en el valle tandilense decidieron cambiar la historia.

Contacto: turismoruraltandil@gmail.com

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