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Revista el Federal - Campo - nota

Fotografías para recuperar la memoria ancestral con la madre tierra

Se inauguró la muestra 'El Costo Humano de los Agrotóxicos' del fotoperiodista Pablo Piovano, quien retrató a las personas enfermas por el impacto del abuso de agroquímicos en los pueblos del Litoral y Norte argentino. 

Por Matilde Moyano [11/03/2016]

En el centro de este trabajo está intentar recuperar la memoria ancestral con nuestra madre tierra, volver a comprender que el alimento es para curar, y no para otra cosa. Así que en medio de todo este dolor con el que puedan encontrarse en las imagenes está ese rezo, está esa intención“, son las palabras que eligió el fotoperiodista argentino Pablo Ernesto Piovano para inaugurar la muestra que retrata a las personas afectadas por el uso y abuso de agroquímicos en los pueblos del Litoral y Norte de Argentina: El Costo Humano de los Agrotóxicos‘. 

Hasta el 10 de abril en el Palais de Glace se puede visitar esta exposición de fotografías cuya apertura contó con la presencia de uno de sus protagonistas, Fabián Tomasi, oriundo de Basavilbaso, provincia de Entre Ríos, quien en 2005 comenzó a trabajar (en negro) en una empresa de aplicación aérea de agroquímicos, donde manipuló glifosato, endosulfan, cipermetrina y gramaxone sin protección para cargar los aviones fumigadores. Hoy padece una polineuropatía tóxica metabólica severa y atrofia muscular generalizada.

Soy Fabián Tomasi, soy la sombra del éxito, del éxito que nos hicieron tragar que nos está matando a todos”, dijo Fabián para presentarse ante el público y siguió: “No quiero ser egoísta y hablar solamente de mí, yo hasta el día de hoy no puedo ver nenes en el estado en que Pablo registró. He visto personalmente casos así y no hay manera de que a mí me hagan callar. No hay manera de que el que se mete con los pibes tenga la posibilidad de irse sin pagar de esta vida. Yo soy de las personas que piensan que todos deberíamos tener las mismas oportunidades.

En 1996 Argentina acordó con la multinacional Monsanto la comercialización de soja transgénica y el uso del herbicida glifosato sin estudios de impacto ambiental. “Se va un gobierno, viene otro gobierno, y todo es exactamente igual. Está todo el sistema corrompido, generado por esta multinacional (Monsanto). Pero no quiero dejar nada librado al azar, tengo que traer aquí algo resuelto para dejarles a todos ustedes, yo ahora voy a tratar de explicarles en breves palabras cuál es el futuro de cada una de las personitas que están en los cuadros, paso a explicarles: No hay futuro, no tengo nada que decir“, expresó Fabián.

Por su parte, el Dr. Medardo Avila Vazquez, miembro de la Red de Médicos de Pueblos Fumigados declaró: “Venimos denunciando lo que está pasando en los pueblos del interior, de la zona agraria, desde hace muchos años. Esto empezó siendo denunciado por los vecinos. En 2001, 2002, 2003 distintos pueblos de distintas provincias donde lo único en común que había era que se fumigaba a los pueblos junto con los campos. Recién en 2010 los médicos empezamos a considerar como real lo que estaban planteando los vecinos, los enfermos.”

“Soy neonatólogo, soy pediatra y atiendo a niños con problemas al nacer. Recibimos todos los años miles de niños que nacen con malformaciones”. Avila Vazquez explicó que en nuestro país 2 de cada 100 niños nacen con problemas, neurológicos, cardíacos, síndrome de down. Pero que en los pueblos fumigados el porcentaje asciende a 6%, es decir, 6 de cada 100. El triple de niños nacen con malformaciones, muchos de ellos mueren, otros quedan con discapacidades, mientras las estadísticas oficiales lo esconden.

“Sabemos que el Ministerio de Salud tiene estos datos, pero se subordina a la economía y a la política que dicta las alianzas con estas empresas multinacionales que han determinado que nosotros vamos a producir esta porquería de alimentos contaminados y transgénicos”.

“Otro de los problemas que vemos en los pueblos es la gran cantidad de personas con cáncer. Es muy fácil darse cuenta de que la gente tiene cáncer porque cuando uno ve los certificados de defunción, cuando uno ve de qué se muere la gente del interior ve que se muere de cáncer.” Y las estadísticas hablan otra vez por sí solas: En Argentina 1 de cada 5 personas que mueren es por cáncer, pero en los pueblos fumigados mueren de cáncer 1 de cada 3 personas. Incluso en algunos pueblos como San Salvador, se mueren 1 de cada 2.

200 de cada 100.000 personas se enferman de cáncer en Argentina, pero en los pueblos fumigados son 700 cada 100.000. “700 de 100.000 no parece tanto, pero es mucho para el que se enferma de cáncer o para quien tiene un hijo con una malformación que no tendría que tener, y que la tiene porque hay otro vecino que se está haciendo millonario vendiendo soja junto con Monsanto y apoyado por el gobierno”, expresó el médico.

El glifosato, prohibido en 74 países y catalogado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como posible cancerígeno, fue hallado el año pasado en algodón, gasas y tampones comercializados en nuestro país, también en orina humana en Mar del Plata, y en muestras de sangre y agua en Pergamino, entre otros estudios que demuestran el peligro que este agroquímico implica para la salud de nuestra población y nuestra tierra, porque Argentina es el país que más glifosato consume en el mundo.

Esta tragedia es lo que mueve a este fotógrafo y a los médicos a estar allí, la misma tragedia que debería movernos a todos a hacer algo para cambiar este modelo de agroproducción actual que abusa del uso de agroquímicos que ya afectan a la tercera parte de la población nacional, pero que nos afecta a todos.

Fotos: Matilde Moyano
Agradecemos a Claudia Cuevas por el video.