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Revista el Federal - Mi País - nota

General Villegas vive horas dramáticas por el ingreso de agua desde Córdoba

Hace casi dos años que poblaciones de General Villegas viven bajo agua, el problema se agudiza por la llegada de agua del Río V de Córdoba y por el sur de Santa Fe. Las autoridades están acelerando defensas para salvar lo poco que queda en pie.

Por Leandro Vesco

El frío, las lluvias y el agua que no deja de correr, el panorama en General Villegas es desesperante desde hace casi dos años. El Partido, ubicado en el noroeste de la provincia de Buenos Aires se ha convertido en la puerta de entrada de toda el agua que baja por el Río V de Córdoba. Los vecinos hicieron lo que pudieron pero no han logrado frenar el ingreso de la inmensa masa de agua y ahora la Municipalidad acelera defensas para salvar lo poco que queda en las poblaciones.

Las obras hídricas que nunca se han hecho en la provincia de Buenos Aires, y que ahora, tarde se hacen, no logran disminuir la agobiante realidad que debe padecer esta tierra, que es una de las más productivas de la provincia, pero que hoy es una gran plieta con pueblos incomunicados y con sus habitantes sin poder recibir ayuda ni abasto. Al agua que entra por Córdoba, hay que sumarle la que llega desde La Pampa, y la que entra por Santa Fe. General Villegas está sitiada. Las napas están a medio metro de la superficie. La tierra ya no puede absorber más.

La Ruta 188, una arteria crucial con su comunicación con La Pampa debió cortarse en horario nocturno porque hay tramos con 30 centímetros de agua sobre la carpeta asfáltica. El Jefe de Defensa Civil municipal, Juan Pablo Del Vecchio, aseguró a la prensa que “estamos en alerta, no en emergencia, por lo que se dispuso trabajar en riesgo, es decir adelantarnos a los hechos. Se están limpiando canales, evaluando las estaciones de bombeo ya instaladas en cada pueblo y avanzar en las obras de defensa de los pueblos”.

“Ya están terminadas las defensas de Banderaló y Villa Sauze, que son los pueblos que correrían más riesgo; y ya se comenzó con la defensa de la ciudad cabecera pero el gran problema es que no hay tierra seca para trabajar”, reconoció Del Vecchio, en Villegas ya quedan pocas cosas secas. En algunas localidades hace casi dos años que tienen sus accesos bajo agua. Las consecuencias para el campo han sido desastrosas, los tambos de la zona son los que más han sufrido, debiendo cerrar varios, provocando además desocupación. El agua en los pueblos, ha causado éxodo, muchos vecinos, cansados de esperar soluciones han tenido que decidir irse de sus tierras para continuar con sus vidas en Santa Fe o La Pampa.

Uno de los principales problemas de Villegas es su gran centralización, el poco asfalto que hay en el Distritro está en la ciudad cabecera, al igual que todos los servicios.  CharloneEmilio E. Bunge, Villa Saboya, Santa Eleodora, Santa Regina y Piedritas son localidades que tienen acceso de tierra por lo tanto, están bajo agua y en mucho de los casos inutilizables desde hace ya un tiempo largo. Algunos vecinos se han unido para expresar su rechazo a las soluciones implementadas hasta ahora, un referente de ellos es Horacio Lorenzo, quien comentó: “La provincia de Buenos Aires es la única que no ha hecho obras hídricas, La Pampa y Córdoba han canalizado y entonces nos hemos convertido en la puerta de entrada de toda el agua de ambas provincias. El problema acá es la poca tolerancia que tiene la gente a seguir aguantando esto” 

“Lo primordial aquí es la recuperación de los caminos, que están más bajos que los campos, por lo tanto actúan como si fueran canales. Desde febrero de 2016 no ha parado de llover y el problema se ha agudizado. Hay pueblos que han quedado varias veces anegados y casi todos tienen agua desde hace más de un año”, sostiene Lorenzo. En tanto, el jefe de Defensa Civil asegura que se reunirá con los bomberos de todas las localidades afectadas para estudiar los pasos a seguir.

El corte de la Ruta 188 es una mala señal: “Este rebalse de ruta me hace pensar o que viene una masa de agua mayor a la esperada o que los canales no están en condiciones, están tapados. Estamos en alerta, es para preocuparse, no estamos aún en emergencia” y reconoció que uno de los pueblos más afectados en este momento es Elordi, el agua allí ya está sobre las vías, es decir, sobre el terreno más firme y alto.

El problema es qué hacer con el agua que está estancada en el Distrito. Los vecinos saben que esto pasó a ser un problema político: si se libera este océano de agua dulce los partidos que están más abajo se inundarán. Luego de años de protesta, y por expresa presión vecinal, el gobierno de Buenos Aires debió ceder a su negativa de cortar rutas para que escurriera el agua y hace un tiempo atrás se rompieron tres rutas nacionales para colocarles tubos de dranaje para que el agua escurriera. Las consecuencias las comenzaron a sentir los partidos vecinos, como Rivadavia, donde algunas localidades ya tienen el agua cerca de sus cascos urbanos.

Años de abandono, ausencia de obras de infraestructura, mal manejo de fondos y la elección de un modelo productivo que agota los recursos de la tierra han hecho que una de las regiones más ricas de la provincia se convierta en una gran laguna, con un puñado de casa humedecidas donde resisten algunos pocos habitantes que defienden sus estilos de vida. La pregunta es: ¿hasta cuando podrán hacerlo?