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Revista el Federal - Sociedad - nota

Golpe a los pueblos: cierran escuelas rurales bonaerenses

En una medida polémica e inconsulta, 39 escuelas rurales no abrirán sus puertas este Ciclo Lectivo. Hablamos con una habitante de San Mayol (Tres Arroyos) preocupada por el posible cierre del jardín de su pueblo de 100 habitantes. Para las pequeñas localidades es un golpe muy duro.

Por Leandro Vesco

En una polémica medida que refuerza una política de Estado que comenzó en el 2016, el gobierno de la provincia de Buenos Aires decidió cerrar 39 escuelas rurales ubicadas en pequeños pueblos donde a partir de este Ciclo Lectivo los niños deberán asistir a otras escuelas, alejados de sus casas, y algunos podrán perder el año.

La medida se anuncia a pocos días del inicio de clases, y en muchos de los casos se comunicó a la comunidad en forma telefónica, sin una resolución oficial. El plan de cierre de escuelas rurales no es nuevo en la provincia, pero esta vez sorprende el número de establecimientos porque supone un vacío educativo importante en pueblos de pocos habitantes en donde la presencia de las escuelas trasciende el hecho educativo. En las escuelas se organiza la comunidad, se proyectan ideas de desarrollo y es un punto de encuentro de la familia rural.

“Para la comunidad rural es una decisión muy fuerte, la importancia del derecho constitucional a la educación pública merece un trabajo con la comunidad, con las familias y una argumentación que vaya más allá del costo económico. La educación de un chico es una inversión y no un costo”, declaró a Diagonales la diputada provincial Lucía Portos. Para el gobierno provincial se trata de una “optimización de recursos”, según el director general de Cultura y Educación bonaerense, Gabriel Sánchez Zinny, las escuelas que se cierran son las que tienen menos de cinco alumnos. En ámbitos rurales este número de niños no es poco, en pueblos de entre 20 y 100 habitantes. “Tenemos 3059 escuelas rurales, de ellas el 50% tienen mas de 10 alumnos lo cual permite que los chicos reciban lo que necesita, nosotros nos concentramos en escuelas donde hay chicos con menos de 5 alumnos”, resumió el funcionario provincial.

Las escuelas rurales justifican su presencia precisamente en ámbitos apartados, lejos de centros urbanos. Este ajuste ser aplica en el corazón mismo de las pequeñas localidades, donde ya no pasa el tren, donde los caminos se encuentran en pésimo estado y los servicios médicos y sanitarios casi nunca llegan. La apuesta oficial por abandonar la educación rural en pueblos que ya tienen problemas para sobrevivir, se hizo sin consultar con los funcionarios educativos municipales. Fue una decisión inconsulta que tiene gravísimas consecuencias. “La situación de un solo alumno vale la pena porque estamos además condenando a un pueblo con dificultades de subsistencia a desaparecer. El gobierno prometió jardines y terminó cerrando escuelas”, reconoció la diputada Portos.

San Mayol es una pequeña localidad de Tres Arroyos de 100 habitantes que está muy preocupada porque su Jardín de Infantes se podría ver afectado por el proyecto deshumanizante de cerrarlos. “Nuestro JIRIMM (Jardines de Infantes Rurales y de Islas de Matrícula Mínima) tiene cinco alumnos y este año egresan dos, por lo que estamos muy preocupados”, reconoce Ana Carolina Goicochea, madre de una de las alumnas que concurre al establecimiento a sala de cuatro y habitante del pueblo. Ella forma parte de un grupo que tiene un Plan de Desarrollo para el pueblo, un proyecto a largo plazo que intenta promover la vida en San Mayol, para que nuevos habitantes se asienten en el pueblo. “Según la Ley, los JIRIMM deben tener como mínimo 4 alumnos, pero la realidad de los pueblos rurales es dinámica, al comienzo del año podemos tener 9, en la mitad 2 y terminar nuevamente con 9, esto es porque los padres se ven de los campos y continúan migrando”, explica Ana. “En el pueblo ya pasó que se cerró el Jardín en el 2010 y luego con muchas gestiones logramos reabrirlo, sería una pena muy grande que se cierre. Nosotros estamos apostando a traer gente joven al pueblo y sin Jardín sería imposible que estas familias vengan a San Mayol”, las palabras de esta mujer expresan la realidad que se vive en San Mayol, que es un espejo de los demás pueblos de la provincia. La escuela rural es el eje por donde pasan todos los proyectos de arraigo y sociabilización, es la piedra basal del futuro, sin escuela el riesgo de que un pueblo desaparezca es real. “Nosotros elegimos esta calidad de vida y lo que aprenden los niños en las escuelas rurales es muy bueno”, sostiene esta mayolera que tiene que viajar todos los días a Tres Arroyos a trabajar, pero que tiene toda su vida y familia en su pueblo, que ama, al igual que sus vecinos.

La insensibilidad de la medida de cerrar escuelas rurales ha dejado en jaque a los propios Intendentes de los municipios afectados. En Chascomus, donde se informó por canales no oficiales el cierre de dos escuelas rurales, movilizó al Jefe Comunal Javier Gastón, quien manifestó que “las escuelas rurales son la herramienta fundamental para generar igualdad de oportunidades”. En General Viamonte ocurrió algo similar, la medida afecta a tres establecimientos rurales, según informa Diagonales, este año cerrarán sus puertas la escuela rural Primaria del Cuartel II “La Tribu de Coliqueo”, la  Primaria n° 1 y la Secundaria n° 2. La Secretaría de la Escuela Primera N° 1 afirmó que el cierre del establecimiento se hizo vía telefónica. “Es muy triste la situación que se vive en las escuelas. Para esta política somos un número de cupo, los chicos y los docentes, no importa la vulnerabilidad, ni la particularidad de los chicos”, resumió la docente.

Algunos de los establecimientos que cerrarán se encuentran en los municipios de Tres Arroyos, Lincoln, Junín, Balcarce, Chivilcoy, Pehuajó, Bolívar y están en duda establecimientos de Coronel Pringles y Pigué. El riesgo de que los niños se queden sin poder ir a la escuela es real. El gobierno provincial asegura que pondrá transporte, que suelen cumplir este trabajo un corto tiempo, para que los alumnos puedan ir a las escuelas más cercanas. Este ajuste maquillado de “reordenamiento” es un golpe muy duro para pueblos que sobreviven al abandono estatal. Sin escuelas, la vida de un pueblo se extingue.