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Revista el Federal - Sustentable - nota

Hidrohuerta: una torre para cultivar alimentos sanos

La hidroponia no faltó en ExpoBIO Argentina 2016, donde conocimos una huerta vertical hidropónica ideal para cultivar alimentos sanos en el patio, en el balcón y también en interiores.

Por Matilde Moyano

Crecen los proyectos que apuestan a la agricultura eficiente, para cuidar la tierra de las producciones rotativas que la desgastan, de la utilización de agroquímicos que la contaminan, y como opción para obtener alimentos en espacios chicos, con la posibilidad de cultivar en interiores.

¿De qué tipo de agricultura estamos hablando? De la hidroponia o hidroponía, que no faltó en ExpoBIO Argentina 2016, la segunda edición del evento verde y solidario que expone una gran variedad de contenidos integrales e integrados para la sustentabilidad.

Allí nos topamos con una llamativa ‘torre’ de alimentos, donde Cristian Tripodaro, socio gerente de ‘Hidrohuerta’, nos contó sobre este proyecto que surgió gracias a la hija de su socio, quien vive en Estados Unidos y conoció el sistema hidropónico, porque allá se utiliza muchísimo.

Esta huerta vertical hidropónica de 70 cm cuadrados tiene lugar para 24 plantas. A través de sus ‘balcones’ se puede desarrollar cualquier planta, ya sean las de hojas verdes como lechuga, repollos, plantas aromáticas, tomates, morrones ¡y hasta zapallos!

También pueden cultivarse flores de ornamentación. “Menos vulvos y árboles se puede cultivar cualquier cosa”, indicó Cristian, quien asegura que esta huerta es ideal para ubicar en un patio, en una galería, en el balcón, aunque también en interiores, mientras se encuentre al lado de una ventana, porque el requisito indispensable es el contacto con una fuente de luz.

La torre está desarrollada con PVC y tiene la capacidad de cargar 90 litros de agua, con lo cual el peso depende de cuánta agua se utilice. Cristian aseguró que los procesos de cultivo son más rápidos que en tierra, ya que “todos los nutrientes están diluidos en el agua, y a veces en la tierra puede faltar algún nutriente que retrasa los tiempos”. Además, las verduras cultivadas a través de hidroponia tienen un tamaño 30% mayor, y una mayor concentración de nutrientes que el cultivo tradicional.

El sistema posee una pequeña bomba sumergible que lleva el agua hacia la cima de la torre, desde donde cae en forma de lluvia para humedecer y nutrir a las plantas que asoman en los ‘balcones’.

Y los beneficios de esta huerta vertical tienen un impacto directo en nuestra alimentación, pero también en el medioambiente: “Tenemos que cuidar lo que comemos. Las verduras sin hormonas de crecimiento y sin agroquímicos son mucho más sanas. Por otro lado, esta huerta tiene un impacto ambiental muy grande: una torre de estas en cada balcón es un pulmón en la ciudad”.

Cristian destacó además un impacto didáctico, ya que “si los niños ven crecer estas plantas en sus casas van a tener más conciencia, en vez de ver los alimentos en la verdulería o en el supermercado, que hace que piensen que las verduras tienen código de barras”. Podemos mencionar en este sentido un proyecto de una escuela primaria del barrio porteño de Villa Lugano, donde los alumnos siembran y cosechan alimentos a través de la técnica hidropónica.

Actualmente los principales clientes de ‘Hidrohuerta’ son restaurantes y hoteles, aunque también tienen clientes particulares. Se puede obtener a través del sitio web de Hidrohuerta a un precio de 11.500 pesos, que según el emprendedor “termina siendo rentable y económico“.

Otro ejemplo de esta forma de agricultura eficiente en nuestro país es un emprendimiento de Bariloche, que apuesta a utilizar parcelas pequeñas y a cuidar la tierra de las producciones rotativas que la desgastan. Además, gracias a la implementación de granjas hidropónicas, Singapur producidos localmente y de forma sostenible. Por su parte, enDinamarca montaron una granja piloto que llegó a producir en un año entre 3 y 6 toneladas de alimentos en un área de sólo 163 metros cuadrados también a través de la hidroponía.

Además, investigadores de la Dirección Nacional del Antártico evalúan un proyecto que busca utilizar la técnica de la hidroponía y ubicar un contenedor especialmente preparado en la base Carlini, para posibilitar tener a disposición verdura frescadurante el invierno antártico, mejorar la calidad de vida y mantener una dieta más racional para los invernantes.