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Revista el Federal - Sociedad - nota

Homenajean a los kollas que protagonizaron el “Malón de la Paz”

Recorrieron más de 2.000 kilómetros, fueron saludados por Perón, pero obligados a regresar a Jujuy, donde continuaron siendo maltratados y humillados.

Una de las hazañas humanas más desconocidas e importantes de la historia nacional recibió su justo homenaje. Hace 72 años seis hombres y dos mujeres kollas recorrieron más de 2.000 kilómetros, caminando durante 80 días desde Jujuy hasta las puertas de la Casa Rosada para reclamarle al entonces presidente Juan Domingo Perón por sus derechos. Miembros de comunidades de pueblos originarios de Jujuy rindieron tributo a estos kollas.

“Los integrantes de los distintos pueblos indígenas de la Puna jujeña hemos dado nuestro respaldo a la comunidad de Tinate, lugar donde nació la caminata histórica, a fin de reivindicar uno de los hechos más significativos del pueblo Kolla”, comentó a la prensa Armando Quispe, referente indígena de la localidad de Queta. Las comunidades que homenajearon la gesta de los kollas que participaron del histórico “Malón por a Paz“, como se llamó a aquel viaje legendario, se reunieron en la Comunidad Aborigen de Tinate en el departamento de Cochinoca.

Los kollas que fueron recordados son Ciriaco Condori, Pedro y Antolín Flores, de la comunidad de Tinate; Zolano Buenaventura, del paraje Casabindo; Narciso López y Gerarda Gutiérrez, del pueblo Queta; y Carmen y Felipe Mamaní, del paraje Guadalapue de la Peña.

El “Malón de la Paz” fue un viaje que comenzó con la caminata de 173 kollas que partieron desde el extremo norte de Abra Pampa hasta finalizar en la ciudad de Buenos Aires. Duró 80 días. “Fue un reclamo genuino de un problema que en ese momento ya llevaba muchos años que se traduce en la lucha por los territorios donde habitan comunidades indígenas”, explicó Quispe.

La marcha comenzó el 15 de mayo de 1946, y su principal objetivo fue pedirle a Perón que expropie los tierras que había usurpado el Ingenio San Martín de Tabacal, cuyo dueño Robustiano Patrón Costa, era declarado enemigo de los pueblos originarios, sometiéndolos a malos tratos e incluso a condiciones cercanas a la esclavitud.


Los kollas que llegaron a Buenos Aires reclamando a Perón por sus derechos.

La historia cuenta que entraron a la Capital Federal por Liniers el 3 de agosto de 1946, con rumbo a la Plaza de Mayo. Fueron recibidos por el Director de “Protección al Aborigen” y alojados en el Hotel de Inmigrantes, los diarios de la época dan testimonio de este hecho. “Estos indios trabajadores, mansos y sufridos, vienen a protestar contra su patrón, contra el señor feudal dueño de vidas y haciendas de su provincia. Este señor feudal se llama Robustiano Patrón Costas y estuvo a punto de ser presidente de la República…. ocupa la tierra de los coyas y desaloja a los pobres indios de donde han vivido desde siglos, y nadie le puede decir nada. Los toma a trabajar en su ingenio y les paga lo que quiere. La policía particular de Patrón Costa los persigue como si fuera caza mayor y los balea y mata si es necesario“, afirmaba en un artículo el diario “El Laborista”.

Los kollas fueron saludados por Perón en el balcón de la Casa Rosada y recibidos por autoridades nacionales. Grupos nacionalistas los hostigan durante su estadía en la Ciudad. Los kollas son oídos, pero sus quejas no encuentran soluciones y la orden del Estado es enviarlos en tren nuevamente a Jujuy. El regreso es conflictivo porque los indígenas no querían regresar, pero son sometidos por la fuerza y obligados a tomar el tren. Durante todo el viaje de regreso, en todas las paradas los esperaban cuerpos policiales que les impidieron abandonar el convoy.

Cuando llegan a Jujuy son esperados por los capataces del Ingenio, quienes les dicen: “Indios de mierda ahora van a ver los que les espera. Ahora vamos a ver si les quedan ganas de ir a protestar a Buenos Aires”.

“El problema por el territorio sigue siendo un conflicto hasta el día de hoy, más allá de que hubo algunos avances como reconocimientos de derechos y trabajos interesantes de comuneros en articulación con el Estado, no podemos ignorar que hay pueblos que son desalojados, reprimidos y hasta muertes“, concluye Quispe. Ayer, como hoy, el pedido es el mismo: respeto e inclusión.