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Revista el Federal - Mi Pueblo - nota

La Angelita, una “pequeña siria” en la pampa bonaerense

De los 400 habitantes del pueblo, el 70% son descendiente de árabes, son musulmanes y rezan cinco veces al día El Corán, hay un líder religioso que guía la fe de estos hijos y nietos de sirios que llegaron al país hace un siglo. "Los domingos comemos asado con baklava", señalan demostrando la mixtura de culturas que se logró en La Angelita.

Por Leandro Vesco

La Angelita, o “La Pequeña Siria” como la conocen las personas que recorren los caminos de la provincia tiene 400 habitantes. Es un pueblo especial por varias razones, la principal es que el 70% de esa población es descendiente de árabes. Las costumbres religiosas, tradiciones y gastronomía se mantienen inalterables como cuando llegaron las primeras familias de Siria. Un programa del gobierno nacional eligió al pueblo para recuperar su patrimonio y promover el turismo rural.

El pueblo en estos días vive horas intensas, a pesar de esto, nada ni nadie le quita la solariega tranquilidad, característica primordial de esta comunidad. Ubicada en el norte de la provincia, a 360 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, La Angelita está en el Distrito de General Arenales. Es el único pueblo del país con tantos descendientes árabes. Esta particularidad le valió ser incluido en el Programa Pueblos Auténticos, que intenta restaurar y recuperar el patrimonio de poblaciones que, como La Angelita, tienen una identidad propia.

La Angelita tiene esquinas centenarias donde antes existían legendarios almacenes de ramos generales, gran parte de sus calles son de tierra, salvo algunas de asfalto “en el centro”, orgullo del pueblo. Las casas bajas dominan las calles arboladas. La electricidad llegó recién “hace poco”, en el año 1971, hasta entonces el pueblo vivió como siempre se hizo en el campo, con faroles a querosén o velas. Muchas de las casas conservan bombas de agua estilo sapo, que en algunos casos llegan a tener más de un siglo, y continúan dando agua pura y fresca. La vida es simple acá.

Ahora que será un “Pueblo Auténtico”, los habitantes se miran asombrados, sus costumbres siguen siendo las mismas desde siempre. Los pocos boliches del pueblo tienen un tema nuevo que tratar, y sueñan con ver llegar turistas, aunque aún les cueste creer que La Angelita haya sido elegida para el programa Pueblos Auténticos. “El programa reconoce a la localidad porque es una de las únicas en las cuales conviven las dos religiones, católica y musulmana. En el país hay barrios de musulmanes, pero no pueblos enteros”, comenta la intendenta local, Erica Revilla, quien recibirá dos millones de pesos para poner en valor al pueblo. “La idea es hacer un polo gastronómico y turístico

Fundada en 1911, la estación hace varias vidas que no recibe más al tren. Los terrenos del ferrocarril fueron cedidos al municipio, y en estos días se están realizando tareas de limpieza en la zona. Desde aquí se proyecta recuperar una serie de casitas que hicieron los ingleses para convertirlas en un corredor cultural y abrir algunas comedores con cómidas típicas árabes. Como el pueblo no cuenta con hospedajes, se les ha propuesto a los propios habitantes que sean ellos quienes abran sus casas para recibir turistas. La idea no es mala, no puede haber mejor forma de conocer el alma de un pueblo que desde las casas mismas de sus pobladores.

La cultura árabe domina la vida en La Angelita, gran parte de sus vecinos han nacido en nuestro país, pero sus padres o abuelos han llegado directamente de países árabes, principalmente de Siria, y también del Líbano. Muchas familias conservan, además del recetario oriental, el idioma. “Muchos hablamos los dos idiomas entre nosotros desde siempre, pero es natural que con el tiempo eso se vaya diluyendo, y por eso los profesores, abuelos y tíos mayores inculcamos a los más chicos la cultura que nos dejaron nuestros padres“, detalla Marta Pepe, de la Sociedad Árabe Islámica, ella da clases de cultura e historia sirias a niños de entre 9 a 12 años. “Tenemos que transmitir la tradición de generación en generación“, afirma, contundente.

En La Angelita se respetan aún los cinco rezos que el musulmán debe hacer del Corán, todos los días. “Tenemos un salón de oración con un mihrab orientado a La Meca. El salón para rezar es muy modesto pero muy lindo. En la Sociedad Árabe también nos congregamos para celebrar las dos principales festividades religiosas del Islam: el Mes de Ramadán, con cada cambio de luna, donde hacemos 30 días de ayuno desde que sale hasta que se pone el sol, y por la noche una comida; y la Fiesta de Sacrificio, que es 70 días después de la otra”, detalla Pepe. El sheij o líder religioso de la comunidad es Alejandro Muhammad Abbul Kerim, él es quien celebra los casamientos o ritos cuando alguien fallece, “en el mundo globalizado se van perdiendo las identidades, pero nosotros queremos recuperarlas“, confirma y exhibe una de las claves de por qué la tradición se ha mantenido en La Angelita durante tanto tiempo, el pueblo en el mes de Ramadán congrega a los musulmanes de la región, “Vienen de Rojas, Arenales, Junín y Ascensión, solemos terminar todos emocionados hasta las lágrimas” señala el religioso.

La gastronomía árabe es uno de los recetarios más ricos del mundo que aquí se hace al pie de la letra y que configurará un eje del despegue del pueblo cuando se lo declare Pueblo Auténtico. En las cocinas están las banderas sirias que los inmigrantes trajeron del otro lado del mundo, de esas cocinas salen Malfuf (niños envueltos), Hemsi (puré de garbanzos), Esfihas (empanadas árabes), Kebbi (torta de trigo) y Shanklish (queso). Todos los platos se hacen en cocinas a leña. Hay alimentos que para la costumbre árabe son impuros, como el cerdo, los reptiles, los insectos y los peces sin escamas. Nada de esto se come en La Angelita.

Musulmanes y cristianos nos criamos juntos: fuimos juntos a la escuela y hoy trabajamos juntos, a nuestra cultura le agregamos lo nacional con todo respeto porque acá las dos tradiciones se fusionan y las dos culturas se relacionan en armonía”, reconoce el líder religioso. “Nosotros tomamos mate. Los domingos comemos asado o pasta y baklava (pastel elaborado con una pasta de nueces trituradas, distribuida en la masa filo y bañado en almíbar) de postre”, concluye Marta Pepe, resumiendo la mixtura entre las dos costumbres. La Pequeña Siria, este pintoresco pueblo de General Arenales, tendrá su oportunidad para mostrar estas tradiciones, y así confirmar lo importante que es conservar las costumbres familiares, la cocina de la abuela, y la fe de aquellos que hicieron de esta pampa un mejor lugar para vivir.