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Revista el Federal - Actualidad Federal - nota

La desaparición de abejas amenaza cultivos

La desaparición de las abejas a escala planetaria nos plantea un mundo sin ellas en un mediano plazo. Según especialistas, el uso de agroquímicos y el cambio climático son los responsables de la mortandad de estos insectos que son clave para la producción global de alimentos gracias a la polinización.

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Han pasado 20 años desde que un grupo de agricultores franceses llamó la atención por primera vez sobre un fenómeno insólito: el despoblamiento de las colmenas a causa de la desaparición de las abejas, de cuya polinización depende gran parte de la producción mundial de alimentos.

Los políticas agrícolas de los principales países están bajo la lupa porque una de las causas sería la aplicación de agrotóxicos, cuya mortal compuesto, generaría la muerte de las abejas. 

Según Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) no se ha identificado una única causa del descenso de la población de abejas. Sin embargo, se barajan varios factores asociados: La agricultura intensiva y el uso de plaguicidas, elhambre y la malnutrición de las abejas, los virus, los ataques de agentes patógenos y especies invasoras. Los cultivos modificados genéticamente y los cambios climáticos, que produce básicamente la pérdida de sus hábitats

El descenso de la población de abejas durante los últimos años en gran parte del planeta ya ha comenzado a impactar en las cosechas de Estados Unidos donde el 39 % de los campos de cultivo que precisan de estos insectos corren el riesgo de no ser polinizados este año, según un informe publicado en la revista “Proceedings of the National Academy of Sciences”.

De los campos de cultivo dependientes de la polinización, el 39 % “sufrirá los desajustes entre el incremento de la demanda de polinización y la caída en el número de abejas salvajes”, señala el estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Vermont.

Las abejas silvestres según el informe, “están desapareciendo en varios condados que incluyen las principales tierras de cultivo del país” en la bahía central de California: en la región llamada “el cinturón del maíz”, en el medio oeste de EE.UU., y en el valle del Mississippi.

El descenso de abejas salvajes fue del 23 % en el período comprendido entre 2008 y 2013, y aunque existen granjas de abejas criadas para polinizar, estas no satisfacen la demanda. En el corto plazo, los agricultores verán incrementados los costes de producción y, en el medio-largo plazo, “se puede desestabilizar la producción agrícola de EE.UU.”, advierte el informe. “Este es el primer retrato espacial del estado de los polinizadores y de su impacto en EE.UU.”, explicó Insu Koh, líder del equipo investigador en la Universidad de Vermont.

Con esta información, “las agencias gubernamentales y las organizaciones privadas pueden centrar sus esfuerzos” y apoyar “una agricultura más sostenible y paisajes naturales”, defendió Rufus Isaacs, coautor del estudio desde la Universidad estatal de Michigan y líder del proyecto integral de la polinización de cultivos del departamento de agricultura de EE.UU. Los campos dependientes de la polinización de las abejas contribuyen a la economía estadounidense en más de 3.000 millones de dólares anuales.

En nuestro país, a mediados de este año La Asociación Civil Gaia con el patrocinio de Naturaleza de Derechos, se presentó ante el SENASA (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria), solicitando la urgente protección de las abejas. A tal fin se requirió a la autoridad administrativa, que disponga urgentemente el inicio del procedimiento de análisis de Riesgo de todos los registros de agrotóxicos con los principios activos clothianidin, imidacloprid thiamethoxam y friponil, en virtud de que existen evidencias suficientes sobre los efectos nocivos y fatales que dichas sustancias tienen sobre las abejas.

Ese estado de situación obliga y exige establecer, por lo pronto, la suspensión del uso y aplicación de las mencionadas sustancias en el territorio argentino. Todavía esperan la respuesta, mientras tanto, las abejas continuán desapareciendo.