Despejado
T 17.9° | ST 17.9° Aeroparque Buenos Aires, Argentina
Revista el Federal - Mi Pueblo - nota

La Invencible, el pueblo donde los pavos reales andan sueltos

El pueblo pertenece al Partido de Salto (Provincia de Buenos Aires), por sus calles caminan pavos reales y la tranquilidad propia de un pueblo de campaña lo hace una comarca soñada dentro del mapa provincial. Un comedor campero donde sirven manjares es la excusa perfecta para ir a visitarlo y conocer este pueblo que vive sin prisa y con pausa. 

Tags

Por Leandro Vesco / Fotos: Juan Carlos Casas

Los pavos reales caminan por las calles sosegadas, apenas interrumpidas por el murmullo de algún vecino que va a buscar el pan, como si fueran miembros de una corte natural que custodian la tranquilidad y la belleza en estado puro de esta comarca en donde está creciendo la recuperación. “A las cinco de la tarde, todos los pavos vuelven a casa, y abren la cola”, nos cuenta Mónica. Cuesta creer que este pueblo está cerca de la realidad en la que todos vivimos.

La Invencible tiene nueve manzanas y 120 habitantes, y las calles son amplias y piadosas, las veredas con pasto y árboles provocan una calma amigable, invitando a la caminata. “Tenemos un nombre arrogante”, nos cuenta Ventura Garay, el Delegado Municipal que sueña con ver al pueblo con un hospedaje y le dice que no al cemento. “No quiero cordón cuneta en el pueblo”, reflexiona. “Perderíamos identidad con el cemento en las calles, acá es todo natural” Cuida a su pueblo como si fuera un jardín.

Consagrada, la esquina más importante es el restaurant de campo “Don Pascual”, eje de todo el movimiento y ejemplo de cómo el trabajo bien hecho puede ser la puerta de entrada del turismo rural y generar recursos para un pueblo que espera sin ansiedad pero con las puertas abiertas a los visitantes. Con sus paredes pintadas y sus vidrios relucientes, perlados, el aroma de un estofado se filtra por la puerta, insinuando y encantando al mismo tiempo. Don Pascual tiene la mesa tibia por el sol y adentro nos damos cuenta que es como una casa a la que siempre se debe volver para reencontrarnos con nuestro eje. Fácilmente uno podría quedar aquí por años y no sentir que las estanterías y los cuadros y los reflejos solares que entran por los ventanales pierden embeleso.

Susana Cantelmi es quien atiende, su presencia es anestésica, nacida en el campo, hace once años que con su hija decidieron abrir el comedor al que vienen personas de todas partes del mundo para sentir la paz y el embrujo de la comida que sirve. “Me encanta vivir acá y hacer esto. De acá me lleven directo al cementerio, jamás podría vivir en un departamento en Salto, sería una vida vacía”, Susana nos propone un almuerzo. Antes nos vamos a recorrer el pueblo que en la mañana tiene el aroma del rocío que se está despidiendo. El relincho de un caballo asoma y suma al interludio natural. Un perro cruza el boulevard central con cansino desinterés, es hora de trabajar: hay clientes en el boliche del pueblo y tiene que dar acto de presencia.

Claudio Alcaráz es peón rural, está sentado frente a la estación de tren. Su mirada está acostumbrada a los horizontes interminables, bajo la sombra, ve pasar el día. “Antes había mucha actividad en el campo, venían de todas partes los bolseros y había trabajo. Cada vez estamos quedando menos gente en el campo” El panorama es común en todo el interior, la razón nos la da este gaucho: “La tecnología ha sido lo peor para nosotros los camperos”

Nuestro amigo, el buen Delegado de La Invencible nos cuenta la realidad del pueblo y vemos optimismo en sus decires. “El pueblo se llama así en homenaje a la compañía de Blandengues que anduvo por acá, las calles tienen nombre de soldados, no hay coroneles ni generales, simplemente los soldados, hombres comunes. Acá tenemos la escuela, jardín, primaria y secundaria. Hay un Club en donde hacemos reuniones, la capilla y muchas ideas” Ventura sabe lo que quiere, y La Invencible está en su sangre, su padre también fue delegado. “Viajaba a dedo a la Municipalidad”

“Necesitamos un hospedaje porque el pueblo es ideal para el turismo, acá la gente quiero eso”, mientras caminamos llegamos a la casa de Mónica, la hechicera de los animales. “Todo el mundo sabe, si anda dando vueltas algún bicho, me lo trae. Yo los entiendo y nos llevamos muy bien” Su casa es un pequeño zoológico. Guineas, ñandúes, cerdos, gatos siameses, loros, y los pavos reales que suscitan la impresión de estar dentro de un cuento mitológico con la pampa como telón de fondo.

La Invencible es un espejismo rural y real donde el sueño y el esfuerzo de pocos logrará que el pueblo sea un destino ideal para descansar, y mucho mejor para vivir. El verde de sus campos, la sombra de sus veredas, el concierto de sus aves y el aroma de la salsa de Susana que recrea los más familiares recuerdos. Volvemos al comedor, Giuseppe es un italiano que anda trabajando en los campos, corta el día con una cerveza y nos invita. El sol irradia vida en este rincón bendecido por la más clara condición natural de nuestro suelo. La Invencible nos vence con su paz.

 

Restaurant de campo “Don Pascual” Teléfono: 02474.431169 / 02474.15674051

 

COMO LLEGAR A LA INVENCIBLE: