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Revista el Federal - Alimentación - nota

La mala alimentación puede provocar daño cerebral

Niños y adolescentes que tienen una dieta basada en grasas y azúcares pueden padecer riesgo de daño cerebral. Se determinó que así como esta mala alimentaión inflama el cuerpo, el cerebro se modifica. La solución es inclinarse por una alimentación sana y equilibrada. 

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Tener una dieta saludable que contenga carne, verduras y cereales ayuda al organismo, lo contrario ocasiona severos desequilibrios, es sabido que ingerir comida chatarra ocasiona hipertensión, aumento de colesterol, diabetes y obesidad. Pero un nuevo estudio hecho en Australia revela que una mala alimentación puede provocar daño cerebral. 

La Universidad de Nueva Gales del Sur en Australia demoestró que una dieta con alto contenido de azúcar y grasa puede afectar la capacidad cognitiva cerebral. El estudio fue publicado en la Revista Brain, Behavior and Immunity

Los científicos alimentaron a roedores con alimentos pocos saludables y hallaron una vinculación entre este hecho y la pérdida de la memoria, al mismo estado llegaron animales que eran alimentados saludablemente pero que bebían aguas azucaradas. Un estudio posterior determinó que los mismos tenían dañadas regiones cerebrables asociadas a la memoria espacial, como el hipocampo. 

Para explicarlo mejor, Margaret Morris, autora del estudio, explica que así como la comida chatarra inflama al cuerpo, lo mismo sucede en el cerebro, hay regiones del mismo que se modifican, dañándolo. Lo sorprendente es la alarmante velocidad con la que se producen estos cambios cerebrales, raíz de una mala dieta. 

“Al aumentar el colesterol plasmático (LDL), se incrementa el riesgo de enfermedad coronaria, que es una de las principales causas de la arteriosclerosis”, explican los responsables del trabajo, y agregan: “Este tipo de alimentación conlleva al deterioro de la memoria, pérdida de atención y disminución de la concentración. Esto sucede ya que ciertos péptidos se encuentran en el cerebro y son responsables de estas funciones tanto de aprendizaje y memoria”.

“Este trabajo demuestra que el exceso de consumo de azúcares y grasas saturadas afecta de manera directa el funcionamiento del cerebro. Esto se puede observar en los niños y adolescentes que, sumado al sedentarismo, se encuentran desganados, con falta de atención y muchas veces disminuyendo su rendimiento académico. Por tal motivo se debe evitar a cualquier edad estos tipos de comidas, hacer más actividad física y mantener una alimentación equilibrada y saludable”.

El panorama que expone este estudio puede determinar algunos aspectos a tener en cuenta, como la necesidad de tener a diario una alimentación sana, libre de alimentos genéticamente modificados, aguas azucaradas y gustos sintéticos. Pero también, lo importante que es para las personas mayores el tener una dieta sana que les permita tener su capacidad cerebral en forma óptima.

América Latina es la región en el mundo dónde más aguas azucaradas y aliementos industrialmente procesados se consumen. También es la región dónde existe cada vez más áreas dedicadas al cultivo de la soja y a semillas genéticamente modificadas.