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Revista el Federal - Especiales - nota

La Pampa: se quemaron casi 400 mil hectáreas

Desde mediados de diciembre, el fuego arrasó: murieron dos personas, se perdieron pastos naturales y reservas forrajeras y murió una gran cantidad de vacas.

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La Pampa ardió. Y el fuego que la incendió se cobró vidas humanas, arrasó con los pastizales naturales, devastó las reservas forrajeras, destruyó alambrados y hasta se cobró la vida de centenares de animales. “Hace 20 días teníamos temperaturas muy altas, y falta de lluvias. Eso provocó una serie de incendios que están en todas la provincia”, sintetizó Elio Abelardo Beloqui, productor agrícola-ganadero de General Acha, una zona marginal, donde el Aberdeen Angus manda en los campos. “Estamos preocupados por los 16 mil habitantes de General Acha viven, directamente o indirectamente del agro”, dijo Elio, preocupado. 

La primera explicación a esta gran superficie bajo las llamas está en el intenso calor que debió soportar toda la provincia. En algunos casos los incendios se debieron a la caída de un rayo que ofició de chispa contra los pastizales que soportaron temperaturas por encima de los 42 grados, medidos a la sombra. Muchos campos se alimentan del tajamar, espejos de agua que se cargan con las lluvias y que ante la falta de ella, quedaron expuestos al fuego.

Los focos más potentes, que abarcaron una franja de 74 kilómetros, estaban en Paso de la Horqueta y Chacharramendi, donde se consumieron alrededor de 100.000 hectáreas durante dos días. En Chacharramendi murieron dos personas a mediados de enero y el hijo de la familia, de apellido Hirsch, permanece internado en grave estado en un hospital de Buenos Aires.

La ruta 35, que viene desde Córdoba hasta Bahía Blanca, presentó líneas de fuego que en pocas horas consumieron la vegetación. Al Oeste de esa ruta empiezan los problemas de sequía. “Más al Oeste, más es la sequía”, dice Beloqui. Una vez que las llamas tomaron los fachinales (estepa cerrada, con pastos altos y duros e imbricación arbustiva), el viento hizo el resto: desparramó el fuego y lo avivó.

La Dirección General de Defensa Civil de La Pampa informó que el día 27 de enero, a raíz de la tormenta que azotó la provincia, se iniciaron varios focos de incendios en el departamento Chalileo, que afectaron unas 10.000 hectáreas: 5.000 en las cercanías de la Escuela Hogar Árbol Solo y 5.000 en Emilio Mitre. Hasta el momento los incendios están contenidos y se encuentran trabajando las cuadrillas de brigadistas de la Dirección. También hubo un foco sobre la Ruta Provincial 34, hacia el oeste de la Ruta Nacional 154, el cual dañó 250 hectáreas del campo “El Alfilerillo”. El incendio fue controlado por los bomberos voluntarios de La Adela.

El sábado 25 de enero a la noche las llamas se devoraron 2.500 hectáreas de montes en tres campos: San José, El Eucalipto y La Clementina, en el departamento de Utracán. Este fuego comenzó sobre la Ruta Nacional 143, extendiéndose hacia el sur por la Ruta Nacional 152 pasando el cruce con la Ruta Provincial 24. Dos días después, el 27 se pudo dar fin a las llamas.

Desde Defensa Civil informaron que se encuentran trabajando dos autobombas forestales, tres aviones hidrantes y un avión observador provistos por el Plan Nacional de Manejo del Fuego. También los tractores de las Fundación para la Sanidad Animal de Santa Isabel, del Consorcio de Productores del Paso, Consorcio “El Calden” de la localidad de Quehué y motoniveladoras de Vialidad Provincial aportan en el trabajo de extinción de las llamas.

El subsecretario de Asuntos Agrarios, Pedro Goyeneche, manifestó: “Estuvimos en la zona del incendio en proximidades de Chacharramendi a los efectos de observar en el terreno los estragos que ha causado el fuego en los últimos días y que ha generado un serio problema a los productores de la zona”. Informó que esos daños produjeron la destrucción de todo el pastizal natural. “En algunos establecimientos han perdido desde el 50 hasta el 100 por ciento de pastos naturales -indicó Goyeneche- a lo que se suma el grave daño por la destrucción de la infraestructura productiva, fundamentalmente todo lo que es alambrados y también en algunos casos hubo mortandad de hacienda. Algunos productores nos manifestaron que tuvieron más de 150 animales muertos, aunque por las condiciones reinantes en ese momento no habían podido realizar el recuento de cabezas adecuadamente; en otros casos afortunadamente no hubo pérdida de animales pero si de infraestructura”.

Dijo que ya se ha hablado con el Banco de La Pampa “para establecer condiciones especiales, dentro del marco de las líneas vigentes ya sean del Plan Ganadero o del Plan para Compra de Forraje a los efectos de poder atender con la mayor celeridad posible las solicitudes de compra de forraje y para reconstitución de infraestructura productiva. Lo que hemos tratado con las autoridades del Banco es que la solicitud de asistencia financieras para esos productores se gestione inicialmente ante las oficinas del Ministerio de la Producción en la Subsecretaria de Asuntos Agrarios, para que posteriormente de realizada la carpeta técnica para la solicitud de esos aportes se pueda acompañar la solicitud directamente a la entidad financiera adjuntando una certificación de la superficie que ha sido quemada, que la podemos verificar por imágenes satelitales y por las declaraciones juradas que va a realizar el productor”.