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Revista el Federal - Mi Pueblo - nota

La “Pulpería de Cacho” en Mercedes resiste y se recupera

Desde 1830 la Pulpería de Cacho di Catarina en Mercedes (Buenos Aires) es un templo del sentir criollo en nuestro país. Jamás cerró sus puertas hasta el año pasado que debió sufrir la crecida del Río Luján, inundación ligada a emprendimientos inmobiliarios realizados en el cauce de este río. Desde hace unos meses la familia de Cacho está recuperando la pulpería para que pueda reabrir. Necesitan ayuda, conocé su historia.

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Por Leandro Vesco

La bandera argentina que estuvo durante todo el siglo pasado en la puerta de la pulpería de Cacho y que fuera emblema del sentir criollo, volvió a izarse hace unos días atrás. El espíritu y el alma del legendario Cacho di Catarina, eterno último pulpero nacional, sobrevoló por la galería y las paredes de este templo mercedino que representa a la pulpería en su más pura escencia, y que desde el año pasado ha estado cerrada por la cruel inundación que debió soportar. La familia de Cacho la está recuperando en soledad.

La Pulpería de Cacho está en Mercedes (Buenos Aires), a unos metros del Río Luján, precisamente hay un puente a pocos pasos de ella, fue conocida en su origen, como Pulpería del Puente, su historia puede resumirse en estos hitos: la construcción se remonta a 1830. En 1930, La Pulpería, es comprada, por Don Domingo Antonio Di Catarina y su Sra. esposa Doña Figenia María Pérez y se constituye en la segunda generación de la familia a cargo de la Pulpería. En 1959 fallece Don Domingo Di Catarina y pasa a manos de su hijo Roberto “Cacho” Di Catarina, quien hasta el 2006 la atendió todos los días. 

Tras el fallecimiento de Cacho, su hermana Aída, nacida y criada en la pulpería, como su hermano, tomó la posta junto con su esposo Oscar Pozzi y sus hijas Fernanda y Patricia. Ellos son los que están al frente de la recuperación de este histórico edificio que el año pasado tuvo que sufrir la peor inundación de su historia. “La pulpería tuvo un metro sesenta de agua durante diez días, fue algo nunca visto. Pero todo esto se debe a los barrios cerrados y proyectos inmobiliarios que se han hecho a un costado del Río Luján, yo he vivido toda mi vida al lado del río y jamás nos hemos inundados. Se ha construido en lugares que no corresponde y el agua se toma venganza”, nos aclara Aída, que es un fiel reflejo de su hermano, con su voz pausada, parece que el tiempo se detuviera en sus palabras. Oscar, su esposo es un pilar fundamental de la recuperación.

El golpe del agua fue duro. “La pulpería es un libro abierto de historia”, destaca Fernanda. Muchas de esas páginas estaban colgadas en sus paredes y estanterías que habían permanecido allí desde los comienzos de nuestra historia y “el caudal del agua borró mucho de lo que había. Desde entonces estamos recuperando cada pequeña cosa que el agua dañó. No es lo mismo arreglar algo moderno que un elemento antiguo. Estamos buscando que todo sea como antes. Queremos preservar todo, porque la pulpería es el legado de Cacho y de nuestra familia”, recalca Fernanda. Todo se está haciendo a pulmón, a pesar de que la pulpería fue visitada por políticos, empresarios y artistas durante tantos años, “la familia es muy chiquita y a veces no podemos hacer muchas de las cosas que queremos” Destaca el apoyo moral que han recibido del Municipio, pero con buenas intenciones no se compran materiales ni se pagan a obreros.

Las historias de la Pulpería de Cacho son interminables y quienes hemos tenido el privilegio de conocer a Cacho de Catarina nunca nos olvidaremos de su porte de gaucho inmortal y de sus anécdotas. Su abuelo, aseguraba, había atendido varias veces a Don Segundo Ramirez, quien pasó a la historia inmortalizado por Ricardo Güiraldes como “Don Segundo Sombra” Los pleitos en la Pulpería se arreglaban todos los viernes a la noche en peleas agónicas, para tales lides, había guantes de box; dentro de los tesoros que esconde este recinto fácilmente confundible con algo mágico está el pedido de captura del renegado Juan Moreira.

El desarreglo del hombre contra la naturaleza trae consecuencias, el Río Luján es un ejemplo de cómo el descontrol inmobiliario está provocando comportamientos anormales en el cauce del río, río que hasta hace unos meses había dejado a la eterna pulpería a un costado de la orilla, sin capacidad de reacción, pero si la historia tiene peso ese peso se traduce en movimiento. “Nosotros nos despertábamos a las tres de la mañana y veníamos a la pulpería para rescatar cuadros, recuerdos y así es como sentimos este lugar. No podemos abandonarla”, reacciona Fernanda. “Yo nací adentro de la pulpería, es parte de mi familia y de mi vida”, sentencia Aída.

Desde 1830 la Pulpería de Cacho es una luz en el fondo del camino real. Mientras nada existía, ella ya recibía a los adelantados que se aventuraban por estos horizontes inexplorados. La Patria se hizo entre las paredes de lugares así. “Pedimos que nos tengan paciencia, queremos abrirla cuando realmente todo esté recuperado, pero estamos muy solos y somos una familia pequeña”, termina la entrevista Fernanda. Ahora, lo importante es conseguir fondos y apoyo para que la pulpería pueda reabrir y su historia continuar. Nunca estuvo tanto tiempo cerrada en tres siglos de existencia. Las empresas que han construido sobre el río y los gobiernos que han permitido esto, deberían limpiar sus deudas con la naturaleza y con nuestra historia y apoyar esta recuperación.

Con muy poco, se puede hacer mucho. Para los que deseen comunicarse con la pulpería, pueden enviar mensajes privados a través de su perfil de Facebook:

https://www.facebook.com/pulperia.decacho