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Revista el Federal - Turismo - nota

Lentejuelas y plumas

En General San Martín, Chaco, El Federal recorrió los talleres de la comparsa Yasí Porá con su presidente, Ricardo Vázquez.

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Luna hermosa”, en guaraní, se dice Yasí Porá. El mundo guaraní de la Mesopotamia argentina que une el sur de Brasil y el Paraguay con nuestro país se respira en cada tramo de la saga de la revista El Federal, que la recorre en la sección Ruta de la Selva. Es en la ciudad de General San Martín, Chaco, donde el mediodía largo atrapa a los viajeros y Ricardo Vázquez atrasa la siesta para revelar los secretos del carnaval. Ya entrar a los talleres, aunque no haya más que nosotros, es un mundo aparte. Los maniquíes exhiben prendas del año anterior a modo de modelos a seguir. Espléndidas las chicas de plástico con sus muñequeras, biquinis y concheros de piedras engarzadas y cocidas una por una, con los corpiños armados y las plumas en una caja. “Aquí, todo se recicla”, advierte Ricardo, que cuenta que unas cincuenta personas trabajan todo el año. Hay que desmontar todos los trajes del año anterior, piedra por piedra, que luego se reutilizarán para los nuevos trajes. Diseñadores, coreógrafos, maquetistas, guionistas, argumento, carpinteros, en fin, un grupo interdisciplinario participa cada año.
Yasí Porá lleva catorce años de ganar el carnaval, y empata con la otra comparsa favorita, Sapucai. El 2013 les depara la difícil competencia de cuál será la ganadora. Unas trescientas personas participan para el verano de las comparsas. Mientras tanto, en los galpones de Yasí Porá, se guardan las estructuras básicas que formarán las carrozas y estandartes. El “argumento”, es decir, la historia que será el hilo conductor del relato en la comparsa, será develada a fin de mes cuando sus autores y el presidente de la comisión organizadora lo den a conocer. Mientras tanto es un secreto. “Siempre tratamos de hablar de la historia, para que la gente se identifique. Sobre un tema conocido le damos un toque original para representarlo”, le cuenta Ricardo a EF mientras muestra las estanterías donde cientos de cajas guardan por color y tamaño cada pieza a utilizar, como en una mercería. Cadenas, piedras, cintas y plumas.
“Muchas de las plumas son las de pavo real -dice el organizador- y es justo el inconveniente porque un espaldar de una figura, las que encabezan la comparsa, lleva 400 plumas. Y tan sólo hay que pensar que una pluma común cuesta 16 pesos y una de faisán, esas larguísimas que van en el tocado, cuesta 50, 70 pesos, una sola.” “Muchas plumas se reciclan pero la verdad es que no resisten más de un año”, cuenta el líder. Para entender de qué se vive y cómo se sustenta el carnaval, aquí en especial hay unos doscientos socios preferenciales que aportan fondos para sustentar los gastos presupuestarios, que para las fuentes cercanas a la organización del carnaval consultadas por EF, el presupuesto total ronda los 700 mil pesos, aunque piensan que por los costos generales podría ser un poquito más este verano. Las seis noches de carnaval, con luces, fuegos de artificio y show representan unos 80 mil pesos. Pero además del aporte de los socios, hay un fondo del municipio de unos 150 mil pesos y Lotería Chaqueña también interviene.
Como si fuera la rivalidad en fútbol o en la política pero sin llegar a los extremos, “acá se tiene puesta la camiseta”, dice y se sonríe Ricardo al referirse a cómo se divide el pueblo por su pasión a cada comparsa. De los 45 mil habitantes que pueblan la región, el verano y las jornadas de carnaval los atrapa a todos. “Sólo el corsódromo tiene capacidad para quince mil personas.” Así que hay que pensar que cada fin de semana y cuando se aproxima el feriado de carnaval reinstalado a partir de este año, es una fiesta popular y masiva. No todos son mayores porque hay comparsas infantiles en las que intervienen unos 140 chicos. Tan artesanal es la costura de las piedras de los trajes como el armado total, porque hay que pensar en cómo se ensaya, cada paso y la prueba de trajes y el armado también de las carrozas. Un trabajo de hormiga. La ruta sigue buscando la huella hacia el Impenetrable chaqueño.