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Revista el Federal - El Campo - nota

Los caballos más pequeños nacen en Olavarría

Los "caballitos mascota", que miden entre 70 y 85 cm. de alto, son los más pequeños del mundo y se crían en Olavarría."Los Falabella" como se conocen a esta extraña raza, fueron concebidos como mascotas, ya que son animales de compañía. Con gran éxito fueron presentados en "La Rural".

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Fuente: InfogeI / Mini Falabella

Los caballos Falabella, los más pequeños del mundo que miden entre 70 y 85 centímetros de alto, son producidos por una familia olavarriense que por primera vez se hizo presente en la actual Exposición de La Rural. “Se trata de una raza totalmente armónica, es un caballo en miniatura ya que tiene las proporciones de uno normal pero en tamaño reducido. El Pony, en cambio, es más ancho de pecho y más cabezón”, explica Evaristo Falabella, sobrino nieto del fundador de la raza. Cabe destacar que estos equinos fueron la atracción del primer día de “La Rural”.

La familia Falabella produce esta raza gracias a la cruza, “se cruzó un Pony con un caballo más estilizado, como los de carrera”, explica Evaristo y de esa forma se llegó a un ejemplar que combina la simpatía de los miniatura con la elegancia de los adultos. Considerando que el tamaño de estos equinos es como el de un perro gran danés, es fácil pretender tenerlos como una mascota”

Su origen está íntimamente relacionado con los primeros caballos que habitaron esta parte de América. Los caballos Andaluces, que los españoles trajeron al nuevo mundo para emprender la enorme tarea de la conquista, y elegidos por ser los más rústicos y resistentes, fueron librados luego a su suerte debido a los primeros fallidos intentos de asentamiento. Vagando sin destino por las enormes pampas, los caballos sobrevivientes sufrieron necesariamente una serie de procesos y cambios estructurales para adaptarse a las nuevas condiciones, tan distintas a las de su tierra de origen.

Los fuertes soles, fríos vientos, frecuentes tormentas y aridez del suelo, los caballos fueron obligados a migrar grandes distancias en pos de agua y pasturas, lo que les dio esa incomparable resistencia; su particular instinto sobre el peligro lo lograron luego la persecución del indio o el puma. Todos estos factores, sumados a la continua consanguinidad y el aislamiento seguramente causaron mutaciones en la genética de sucesivas generaciones, resultando la clase que un comprador de caballos, J. Newtall vio por primera vez a mediados del siglo IXX en las manadas de los indios, al sudoeste de la provincia de Buenos Aires.

Tratando de indagar sobre su desconocido origen, Newtall (Irlandés de origen), comprendió lo que significaba el descubrimiento de estos pequeños caballos y logro hacerse de algunos especímenes. Luego de varios años de cruza y selección, obtuvo una tropa de armónicos y bien estructurados caballos, caracterizados en su intrínseca naturaleza y con algo menos de un metro de alzada. Newtall no tuvo descendiente varón y su única hija se casó con el hijo de una familia de inmigrantes italianos de nombre Falabella. Este así heredó de su suegro no solo unas pocas docenas de esta incipiente raza de caballos, sino también la acendrada pasión por los caballos. Debido a esta pasión, la gente del lugar comenzó a llamar a estos curiosos caballos como “los de Falabella” o “Falabella”.

“Los Falabella” como se conocen esta extraña raza, fueron concebidos como mascotas, ya que son animales de compañía y su mantenimiento es sencillo: se los vacuna una vez por año y comen pasto, fardo o avena. Eso sí, necesitan un jardín de unos 150 metros cuadrados. Pese a lo exótico que parece el Caballo Falabella y que ha dado lugar hay numerables fantasías sobre su origen y métodos de cría, hoy se considera en todo el mundo como la raza más pequeña de caballos que existe.

Su extraordinaria fortaleza, sorprendente para un animal de ese porte, su notable adaptabilidad y su carácter gentil, rara vez visto en otros de los animales llamados petisos, han hecho del Falabella un animal apto para la compañía del hombre y principalmente par los niños que aprenden, desde temprana edad, el amor por el caballo.