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Revista el Federal - Mi País - nota

Pascual Di Saverio: el padre de la capilla móvil

“Santa Familia de Nazaret” es el nombre de la capilla móvil antendida por el padre Pascual Di Saverio, otro franciscano hincha de San Lorenzo que se adelantó al Papa Francisco y llevó antes que nadie la iglesia a la calle.

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Fotos: Juan Carlos Casas

 

LEVANTATE Y ANDA

 

“La capilla móvil es una gracia de Dios porque es una idea tan sencilla y espontánea que no puede ser otra cosa que providencial. Nunca pensamos que iba a tener una recepción y un significado tan profundo.”

10 años demoró la construcción de la capilla móvil. Al principio iban a reciclar materiales, pero luego Di Saverio dispuso que sería “todo nuevo”.

5 mil habitantes viven en Puán, donde, según el cura, “menos volcanes y glaciares, tenemos de todo”.

Todo el pueblo colaboró en la construcción de la capilla, que además tiene esculturas de un artista de Pringles.

 

La casa de Dios sobre ruedas.

En Puán le dicen “la casa de Dios sobre ruedas”, el bautismo que la familia cristiana le dedicó cuando descubrió el trailer estacionado sobre la calle. El padre Pascual Di Saverio (a cargo además del Montasterio Santa Clara de Puán) recorre diferentes ciudades con su capilla móvil para seguir evangelizando. “La iglesia viaja como un delivery. Adonde la piden yo voy: Azul, General Acha, Pigüé”, enumera como un guarda de estación.

 

Cada vez que tiene que conwwwar algo sobre él, Pascual no dice yo, dice “su servidor, a quien tiene enfrente”. Di Saverio es el hombre más conocido de la ciudad que habitan cinco mil personas. Fue también el alma mater del templo Mirador Millenium, que montaron sobre una superficie alta, a unos dos kilómetros del centro de la ciudad. Se inauguró en 2010, diez años después de lo planificado. “El mirador es una obra única. Quisimos recibir el siglo XXI en ese lugar, pero la concluimos diez años después. La levantaron entre dos personas”, justifica la demora.

Di Saverio mira por la ventanilla del auto en que viajamos como si recién llegara desde Ancorano, su ciudad natal en Italia. “Desde niño tenía un encanto por la vida de los monjes del desierto tales como San Antonio del Desierto, San Juan y San Atanasio. Fue gente que vivió en soledad y después entró de lleno a la vida pública para defender la iglesia y los derechos de las personas. Mi definición religiosa ha sido la orden franciscana. Una orden que no es sólo contemplativa sino también activa”, completa.

-¿Cómo se lo ocurrió hacer una capilla ambulante?

 

-Pensamos que mucha gente los fines de semana se aleja de la iglesia, entonces dijimos “vamos a arrimar la iglesia a esa gente”. Tanto es así que cuando hay alguna festividad cívica, jineteada, una fiesta popular, o cualquier acontecimiento que reúna mucha gente queremos poner este signo sencillo de nuestra fe. La capilla móvil es una gracia de Dios porque es una idea tan sencilla y espontánea que no puede ser otra cosa que providencial. Nunca pensamos que iba a tener una recepción y un significado tan profundo. Apunta al renacimiento y a que mueva a nuestra bendita sociedad para que volvamos a la familia como el buen Dios lo pensó y que este signo (la capilla) también ayude a este propósito.

-¿Cómo fue la construcción?

 

-Demoró alrededor de 10 años y se comenzó a pensar la idea en el año 2000. A fines del 2002, comenzamos a juntar los materiales y más gente comenzó a sumarse a esta idea. Un hecho cambió el concepto con respecto a los materiales que se iban a usar. Una noche, después de juntar materiales viejos, este servidor tuvo una especie de inspiración y se detuvo a pensar. Me pregunté por qué para Dios siempre las cosas viejas. Estábamos armando la capilla móvil con un camión jaula viejo. Al día siguiente fui a verlo a Jorge Schell (un metalúrgico de Puán) que hace cosas muy lindas y le dije: “Jorge, de ahora en adelante será todo nuevo, del primer tornillo hasta lo último. Y él me dijo: “Me parece muy bien”. Así que la hicimos último modelo.

 

Pascual Di Saverio hizo de la ciudad de Puán su tierra prometida. La historia de un franciscano, hincha de San Lorenzo como el Papa Francisco, que vino desde Ascoli, en el corazón de Italia, y que late con cada paso que dan los vecinos de Puán. Desde el policía de la esquina hasta los socios de la Cámara de Comercio. Siempre tiene un saludo cálido y un proyecto. “Hace años que estoy pidiendo una experiencia de vida eremítica, aunque pueda parecer extraño que un hermano muy comunicativo pida un año sabático para tener un tiempo prolongado de oración, silencio, trabajo, estudio y reflexión. Pero siempre tendré las puertas abiertas para los hermanos que se acerquen. Mi función terminó en el año 2000 cuando finalizó mi servicio de director de la obra mariana. Todo esto ha sido un apoyo a nivel de asesoramiento espiritual como lo haría cualquier sacerdote. Estaré cerca porque presumiblemente me radicaré a unos kilómetros en las sierras, entre Puán y Pigüé; en un lugar ya detectado. Hasta ahora, tengo la bendición del Provincial para plantar y edificar la parte logística. Esto es para realizar el centro ermitaño, que en castellano sería un eremitorio. En algún sentido estaré cerquita, y no quiero interrumpir a los demás hermanos que vienen a cumplir con sus servicios. Pero para eso falta. O no.

 

-¿Cómo reaccionan los fieles cuando ven la capilla?

 

-La gente no oculta su sentimiento, hay quién sonríe, quien deja caer una lágrima, quien pide, quien agradece, y nosotros damos un pequeño signo de presencia con la bendición.

 

-¿Le gusta Argentina?

 

-Argentina es hermosa. Me cuesta entender la frase “¡Qué mal está Argentina!”. Argentina tiene todo, ¡¿cómo va a estar mal?!

 

-¿Y Puán?

 

-Puán es Argentina en miniatura: menos volcanes y glaciares, tenemos todo: laguna con aves, cerros, nieve. No podemos pedir más.

 

FIELES AL ARTE

La capilla tiene un sello pringlense: las esculturas de Roberto Mandrini. “Descubrí que Roberto tenía gran facilidad de esculpir y tallar. En Puán hay 10 o 12 obras suyas en mármol y madera. Roberto hizo la Santa Familia inspirado en una foto que yo había traído de Italia.”

 

No es la única obra del artista de Pringles, el Cristo en la Cruz es también de su factoría. “Para la procesión los jóvenes cargan con la cruz en posición horizontal. Es una cruz pesada pero deja un mensaje fuertísimo, no solo en los jóvenes sino en todos los que ven el pasado de este amado Jesús crucificado y que pasa entre nosotros y que nos recuerda que el amor lo vence todo y por el amor seremos capaces de sobrellevar el proyecto de nuestras vidas y en el amor nos hundiremos cuando el Señor nos llame de este mundo”, sermonea.