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Revista el Federal - Turismo - nota

Playas y Tatá Yehasá

La fiesta de San Juan Bautista, patrono de Ituzaingó, Corrientes, brinda mística y leyenda al recorrido por la selva, que en este capítulo se adentra en las playas.

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Se anotan desde tiempo antes. La clave está en la leña, que es una madera bien seca, jamas debe estar verde. Y además se enciende el fuego desde la mañana del 23 de junio para que esté lista  a la cero hora del 24, cuando esas brasas se esparcen para hacer el Tatá Yehasá o Paso por las Brasas. Son unos seis pasos largos sobre el rojo vivo de los leños. Todo el pueblo se agolpa en torno de las gradas ubicadas en el predio ferial y allí presencian el camino de la fe que emprenden aquellos que se sienten preparados para cumplirlo. Y lo hacen. “Se dice que al que tiene fe no le pasa nada. Pasan descalzos sobre las brasas y después, apenas, sacuden un poquito los pies, se calzan y se van a sus casas. No es un torneo ni nada parecido, es una acto de fe, porque los protege San Juan Bautista y entonces no se queman”, explica El Federal la secretaria de Turismo y Medio Ambiente, Viviana Mettifogo, mientras concluye una reunión con los actores del turismo de la ciudad en torno de la actualización del Plan Estratégico de Turismo Sustentable que se ha diseñado en toda la provincia de Corrientes.
Las fiestas patronales de Ituzaingó comenzaron el jueves 21 con una Expo Feria Comercial y Artesanal en las instalaciones del Polideportivo Municipal. Cada noche con espectáculos musicales; el sábado mismo, una serenata al Santo Patrono y durante la última jornada se cumplió con la procesión presidida por el obispo de Santo Tomé, Norberto Santiago. Al finalizar el recorrido se celebró la misa frente a la iglesia. Para la funcionaria de Turismo, el eje de San Juan Bautista es el sincretismo entre la liturgia y lo popular que se fusionan en estos días. San Juan  Bautista es quien anuncia la llegada del Mesías y significa la luz. Por eso, todas las actividades se relacionan con la luz. Por ejemplo, quien caminó por las calles de Ituzaingó el sábado por la noche, pudo ver, en lo que iba a ser el recorrido de la procesión, fachadas iluminadas con candiles confeccionados con cáscaras de naranjas. La fuerza de este evento hizo que integre el calendario correntino de “Los Caminos de la Fe”.
La gente de Ituzaingó, sin embargo, ya está preparando otra fiesta y es la 17ma. del Surubí, de pesca deportiva con devolución. Esperan unas trescientas lanchas. El movimiento interno que se genera con cada uno de estos eventos supera las expectativas año a año, por cuanto los alojamientos mantienen un buen ritmo de ocupación. Aquí, son unas dos mil plazas hoteleras, pero con sus 27 kilómetros de playas de arenas blancas y las aguas del Paraná cristalinas, son el atractivo del norte de Corrientes. A menos de una hora de la capital de Misiones, la ciudad de Posadas, de donde se escapan por fin de semana muchos misioneros que ven en esta ciudad el descanso justo. Hay hotelería para todos los gustos y el casino junto al Hotel Manantiales, del grupo inversor Alas, se alterna con hospedajes familiares y los hoteles boutique como CZ Hotel, que ofrecen piscina y un diseño arquitectónico de alta gama.
La historia está en cada esquina. Además, porque el crecimiento de Ituzaingó ha hecho de las primeras estancias hospedajes de lujo. Para la secretaria de Turismo, Viviana Mettifogo, septiembre le suma calor al invierno y la gente se acerca a disfrutar de las playas. “Es más verano que invierno”, dice sonriente por el clima litoraleño y anuncia que es la Fiesta de la Yerra, entre el 15 y el 16 de septiembre, la que le pone la cuota rural a esta ciudad del Paraná.