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Revista el Federal - Mi País - nota

Río Negro: prohíben la suelta de globos inflados con helio

Los globos pueden subir hasta los 10.000 metros y recorrer 3.000 kilómetros, muchos terminan en el mar, provocando la muerte de especies que los confunden con alimento.

Se aprobó en Río Negro una ley que prohíbe la suelta de globos de helio, el fundamento de la norma se basa en que estos pueden alcanzar grandes alturas y recorrer distancias enormes hasta alcanzar el mar y contaminar el medio ambiente. Los infractores serán sancionados por la Secretaria de Medio Ambiente, se exceptúan los globos que fueran inflados con helio y que sean para fines científicos.

La ley ya fue publicada en el Boletín Oficial y rige para toda la provincia. Jorge Armando Ocampos y Daniela Beatriz Agostino son los legisladores que estuvieron detrás de este proyecto. “En diversas actividades, es habitual la suelta de globos inflados con helio. Se hace posiblemente con gran desconocimiento, sin considerar el riesgo de impacto negativo que puede provocar sobre el ambiente y la afectación a la biodiversidad”, establece en su corpus la Ley.

Según difunde el diario Río Negro, los globos pueden ascender hasta diez kilómetros y trasladarse hasta 3.000 kilómetros. “Los globos no son biodegradables y según las afirmaciones de Balloons Blow, ONG con sede en Florida, contaminan durante muchos años. Son muchas las organizaciones y fundaciones que han manifestado su preocupación por esta práctica como la Fundación Ambiente y Recursos Naturales, Aves Argentina, Patagonia Natural, el Programa Regional de Investigación y Conservación de Tortugas Marinas en Argentina, entre otras”, expresa el texto de la Ley.

La Fundación Mundo Marino reconoce que ha tenido que asistir a más de 300 tortugas marinas, indigestas con globos. “Esta especie en peligro extinción es de las más perjudicadas porque confunden los globos con su alimento, los ingieren intoxicándose y les provocan problemas de flotabilidad pudiendo producirle la muerte”, afirman.

“Los globos se elevan, recorren grandes distancias y explotan o se desinflan cayendo al mar o la tierra. Pueden convertirse entonces en una condena a muerte por inanición asfixiando a animales marinos, inmovilizando aves al enredarse entre sus alas u obstruyendo el sistema digestivo de un animal que atraído por sus colores lo tragó”. concluye la ONG.