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Revista el Federal - Actualidad - nota

Salamin en reposo

Una familia de Tandil lleva adelante un interesante emprendimiento que conjuga relax con la producción de chacinados. La Cabaña Las Dinas abre sus tranqueras para mostrar el trabajo en equipo.

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Por Horacio Ortíz
 
Los faldeos de Las Sierras de Tandil contienen un paisaje por demás pintoresco, con una gran variedad de vegetación que asoma y se pierde en la superficie quebrada de suelo pedregoso y tierra arenosa. Para llegar a Cabaña Las Dinas hay que recorrer un camino que tiene una suave y extensa pendiente. Traspasando la tranquera, un sendero de dos huellas conduce a la puerta de una casa de troncos donde hay un importante stock de chacinados preparados para la venta. Al frente está la recepción de un complejo de cabañas y del camping que desde allí se extiende hacia la ladera de la sierra.
Quien atiende a El Federal es Carlos Panighetti uno de los ocho hermanos que lleva adelante este emprendimiento que cuenta con dos unidades de negocios: el complejo de cabañas y camping, y la elaboración de chacinados.
“La producción de chacinados viene relacionada a la cabaña de producción de cerdos que teníamos y en donde criábamos reproductores de cabaña. Además, hacíamos dobles y triples cruzas sobre animales de carne. Con el paso del tiempo, mi padre vio que podía destinar parte de la producción a la elaboración de chacinados para una mayor eficiencia económica. Esto ocurrió en 1983 hasta 1992, cuando creamos la cabaña. Antes procesábamos parte de la producción que se hacía en ella pero tras el cierre nos dedicamos plenamente a los chacinados”, dice el productor, que nació en Capital Federal y vino de niño al pueblo serrano.
Las Dinas ganó un lugar en el mercado y fue haciéndose célebre por la variedad de productos que elaboran y ofrecen. “Hacemos todos los chacinados que son característicos de esta zona y somos (junto a otras firmas de Tandil) uno de los productores del salame con denominación de origen, que obtuvimos en noviembre del año pasado. Es un capitulo muy importante, un gran tributo y una forma de cuidar el prestigio que tenemos todos los productores. 
Una gran variedad y partidas muy chicas y cuidadas fueron la calve para que a partir de 2001 comenzaran a distribuir -además de hacerlo en la región-, en fiambrerías boutique de Capital Federal, ofreciendo salames, salamines, y longanizas, o sea, los fiambres propios de la región pampeana, y además agregarle toda una línea de fiambres europeos para tratar de valorizar la presencia de los inmigrantes que aportaron las recetas tradicionales de sus propios países. “Hacemos ahumados con dos técnicas, tanto con humo frio como con humo caliente. Tenemos alrededor de cincuenta productos. A partir de esos clientes comenzamos, a muy baja escala, a explotar un mercado que ya no podía adquirir los fiambres importados que tras el 2001 se habían puesto muy caros. Allí logramos vender mucho mejor nuestros productos y debido a ese crecimiento hace poco más de un año, trasladamos la planta de elaboración al parque industrial, a un espacio más adecuado para las necesidades del trabajo diario”, comentaa el productor.    

El turismo como alternativa
“En 1983 mi padre compró esta chacra que tiene 32 hectáreas, para quinta era enorme pero para unidad agropecuaria era muy pequeña, y además desde el punto de vista productivo, el tipo de suelo es mucha tierra y poco pasto. Por eso se nos ocurrió que una de las alternativas podía ser el turismo y así fue que en 1999 comenzamos con el complejo de cabañas Las Dinas Entresierras que está entre los cinco o seis más antiguos que hay en Tandil”, dice Panighetti. Actualmente, este es quizá uno de los sectores más atractivos de Tandil, una ciudad que le da la espalda a las sierras y que hasta hace poco la consideraba algo lejano.

Más información www.lasdinastandil.com.ar