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Revista el Federal - Turismo - nota

Todo sobre el quebracho

Fue la mayor explotación forestal para obtener tanino. Los troncos rojizos se ven a un lado y al otro del camino por el Impenetrable. Resistencia, la capital chaqueña, estrena city tour que en diciembre es gratis.

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Si la historia guarda en la memoria colectiva los hacheros del Impenetrable dándoles a los quebrachos hasta bajarlos, es hoy la sorpresa la que atrapa a un viajero cuando en algún tramo del camino del Impenetrable chaqueño, sobre la banquina que separa la ruta de algún alambrado de campo privado, se ven los troncos de corazón marrón rojizo, caídos a un lado y al otro con un corte impecable. “Lo que antes se cortaba con hacha hoy se hace con motosierra”, acota Ariel Bottini, profesional del Instituto de Turismo del Chaco que condujo a El Federal por el Impenetrable chaqueño.
El quebracho es macizo, bien recto y la corteza súper agrietada. Para los conocedores del campo, el corte de “rollizos” se hace de noche y con mucha habilidad. Se los corta desde unos veinte centímetros de la base, y quedan tirados a un lado del camino. Más tarde, pasará algún vehículo y los levantará, cuentan. Este trabajo se hace fuera de la línea de las propiedades privadas. Y según los cálculos de meses atrás, al momento de sacar las fotografías, un poste costaba unos 15 pesos; ya terminado, 20 pesos, y cuando ese poste está listo para utilizar su costo ascendería a 120 pesos, dicen los que saben. Para diferenciar las especies de valor forestal hay que mirar el tronco con atención. Porque hay otras especies con valor comercial por su resistencia, como el guayarí, que a simple vista se nota que tiene un tronco más liso. 
Para un citadino, ver un árbol talado estremece el alma y uno se sorprende casi al comportarse como una militante de la agrupación internacional Greenpeace. Sin embargo, para cualquier habitante de esta región, cuyos sus abuelos vivieron aquí, el Chaco es una provincia joven, tal como se la conoce hoy. Recién en 1951 se la jerarquiza como estado provincial y los memoriosos señalan su primer nombre: Provincia Presidente Perón. Incluso en el site oficial chaco.travel se precisa que el sesenta por ciento de la población tiene 29 años de edad. Así las cosas hay una historia común a todos. Porque sean quom (tobas) o wichis (matacos) y mocovíes comportan una población de alrededor de 40 mil personas, el más del millón de habitantes chaqueños se integra con descendientes de pioneros que se establecieron aquí desde fines del siglo XIX hasta mediados del siglo pasado. 
Es que en aquellos tiempos, la demanda internacional de “tanino” hizo que la explotación mundial se concentrara en esta región, pues el quebracho colorado es la especie más generosa del mundo en producir tanino. En ese momento, el tanino era un insumo estratégico antes de que se desarrollara el caucho sintético. El natural, que es la savia de estos árboles, tras un proceso industrial se convertía en caucho. El primero que lo usó fue el químico inglés Priestley en 1770, que comprobó que servía para borrar trazos escritos en lápiz. Y en el siglo XIX, Charles Mackintosch lo disolvió en esencia de hulla y lo reutilizó para lograr telas impermeables. En 1839, Charles Goodyear logró el proceso de vulcanización y provocó la demanda a gran escala. La industria textil, los zapatos, los instrumentos quirúrgicos, de laboratorio y para las ruedas de los vehículos desde 1850… El mundo se hizo de goma. A fines del siglo XIX, Dunlop perfecciona la técnica y comienza a rodar la industria del neumático que produce un nuevo impulso en la industria y por consiguiente en la demanda. Tanto en Asia como en la Amazonia, las pautas fueron coincidentes: explotación intensiva de la materia prima para exportación en territorios casi sin control del Estado y casi sin beneficios para la economía de cada lugar y abuso en la explotación de mano de obra.
En 1910, en Brasil esta industria representaba el 40 por ciento de las exportaciones, en Perú el 30 y en Bolivia el 22 por ciento. Tan sólo en 1909 un informe en el congreso brasileño detalló que en doce años de explotación de tanino se habían producido 4 mil toneladas de caucho que habían costado 30 mil indios. Cuando el precio a nivel mundial cayó, la producción dejó de ser importante y los pueblos que habían crecido a base de esta explotación quedaron despoblados y las gentes libradas al azar al no haber una política de sustitución de la producción. En la Argentina, fue de 1888 hasta 1895 la exportación de rollizos y luego se comenzó con la elaboración local del extracto de quebracho. A principios del siglo XX se instala la firma inglesa La Forestal, que representó hasta su alejamiento del país en 1962, unas 41.500.000 toneladas de esta madera.
La realidad de hoy lleva a los chaqueños en sintonía con la Argentina a trabajar en pos del turismo como actividad que representa un 7,4 por ciento del PBI y acaban de presentar su Plan de Desarrollo Estratégico en el Congreso de Calidad Turística que se realizó un mes atrás en San Rafael, Mendoza, donde se destacó el presidente del Instituto de Turismo de Chaco, Juan Ignacio Saife. Por lo pronto, en forma gratuita, se acaba de estrenar el city tour por la capital chaqueña de Resistencia, en donde, en menos de dos horas, se pueden recorrer los principales lugares de esta ciudad. Chaco para los chaqueños y para que los buscadores de destinos nuevos se asomen al Impenetrable.

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