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Revista el Federal - Viajes - nota

Tolhuin, donde late el corazón de Tierra del Fuego

Tolhuin es un pequeño pueblo rodeado de bosques, lagos, ríos y arroyos de aguas cristalinas a mitad de camino de Río Grande y Ushuaia, con sus 2500 habitantes es un lugar especial para disfrutar de caminatas por escenarios naturales apenas intervenidos por el hombre. Allí vivieron los últimos descendientes de los Selkman, que entendieron que aquí latía el corazón de la Isla de Tierra del Fuego.

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Por Leandro Vesco

El viento es la música de fondo de esta aldea de madera, vidrio y piedra que está rodeada de bosques encantados que no han sido pisados aún por el hombre, ríos y arroyos de aguas cristalinas que descansan en el monumental y bellísimo Lago Fagnano hacen de Tolhuin un pequenísimo pueblo donde se une la estapa patagónica con las altas cumbres cordilleranas. El humo que sale de sus chimeneas le otorgan un aroma ahumado que invita a detener la marcha y disfrutar de unos de los pocos lugares vírgenes que quedan en este mundo.

El lugar fue elegido por los selkman para realizar sus ritos de iniciación y para vivir, alimentándose de las truchas arco iris y de la rica vegetación exuberante que crece en este vergel. Los últimos descendientes de esta etnia vivieron a orillas del lago Fagnano, donde hoy se asienta Tolhuin, que en lengua originaria significa corazón. La escencia de la Isla de Tierra del Fuego descansa aquí.

El pueblo se originó por la presencia de los aserraderos cuyas ruinas pueden verse hoy, a mediado del siglo pasado llegaron a vivir 150 familias alrededor de estas factorias. Esto fue el fundamento para que las autoridades de la isla pensaran en crear allí un pueblo, hecho que se produjo en 1972. Pero dada su exquisita y estratégica ubicación en 1964 abrió sus puertas la Hosteria Kaikén, que recibió a los primeros turistas que habían recibido de boca en boca el dato: en la mitad del camino de Río Grande a Ushuaia hay un paraje donde el aire brilla y el sol baña con reflejos multicolores los distintos rincones del bosque.

Tolhuin nació y creció por fuerza de sus habitantes y de las familias que pasaban y no podían abandonar la belleza del lugar. En la década del 80 comenzaron a abrir los primeros comercios y también el pueblo comenzó a tener servicios. Una Estación de Servicio fue la excusa para frenar el auto y tomar un té o recorrer las callecitas arboladas que parecen salidos de un cuento de hadas. El aire, puro y tan nutritivo, invita a la caminata antes de enfrentarse al legendario Paso Garibaldi.

Tierra del Fuego tiene sólo tres centros urbanos, Tolhuin es el más pequeño y está en la mitad exacta de los otros dos, sobre la ruta 3 hoy es un pueblo que tiene una enorme variedad de cabañas, hosterías y campings sobre el lago, uno de los comercios más conocidos es la Panadería La Unión que inunda el ya rico aire de la comarca con esencias deliciosas. Cuando no hay nadie en Tolhuin es porque todos están en la panadería, donde además funciona una cafetería. Comer una porción de torta mirando el bosque tolhuinense fabrica imágenes inolvidables.

Diversos ríos rodean el pequeño pueblo creando una música de fondo que serena. No hay mejor plan que caminar por el bosque y sentir esa humedad que huele a milenios, y a flores y a matrices naturales que se mantienen intactas y fecundas. El secreto es dejarse llevar por el ritmo lento en el que se desenvuelve la vida aquí, gastar energía de día, para disfrutar de un plato de ravioles de centolla al lado de una chimenea sintiendo el ulular del viento del fin del mundo al otro lado de la ventana. Tolhuin es magia y encanto fueguino en estado puro.