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Revista el Federal - Mi País - nota

Trasplantaron una palmera de 50 años para conservar el patrimonio natural

Una palmera ofrecida como ofrenda y donación de un feligrés hace medio siglo a la Parroquia San Cayetano del barrio de Liniers, fue trasplantada y reubicada en el área verde del INTA Castelar para su conservación.

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Una palmera de más de 50 años ubicada en uno de los patios de la Parroquia San Cayetano del barrio porteño de Liniers, fue trasplantada y reubicada en el área verde del INTA Castelar para su conservación, debido a una obra de ampliación.

La tarea de resguardo de esta palmera devenida en patrimonio cultural y bien histórico, se realizó con el asesoramiento de expertos del Prohuerta y por pedido del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. 

Ofrecida como ofrenda y donación de un feligrés hace medio siglo, esta palmera alcanzó los 40 metros de altura. Se trata de una Phoenix Canariensis, una especie de palmera canaria que por su alta adaptabilidad, belleza y resistencia al frío es muy utilizada en parques como ornamental. Además, es una especie muy longeva que logran superar el siglo de edad.

Para el coordinador nacional de Transferencia y Extensión del instituto, Diego Ramilo, responsable del traslado, se trató de un trasplante especial por un doble motivo: “Por un lado, es un esfuerzo para preservar la biodiversidad pero, al mismo tiempo, esta palmera tiene una enorme importancia cultural y simbólica para muchas personas por estar asociada al valor del trabajo”.

El procedimiento no fue sencillo. “Trasladar una palmera de unos 18 metros de altura requiere de muchas precauciones, más en un día de lluvia como el que nos tocó”, expresó Ramilo. Además, detalló que durante el proceso fue necesario podar algunas hojas para evitar que se desvigorice: “En esas circunstancias, la palmera se queda con muy pocas raíces y puede transpirar más de lo habitual. Al podarla, se evita que tenga estrés hídrico”, indicó el coordinador.

Pablo Mercuri, Director del Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias del INTA Castelar, indicó que “el trasplante de esta palmera cargada de historia y simbología al área verde del INTA Castelar reafirma el valor del predio y destaca nuestro trabajo en la conservación y resguardo de especies vegetales devenidas en monumentos vivos”, aseguró Mercuri.

Según un convenio de cooperación institucional entre la Comisión Nacional de Monumentos, de lugares y de bienes históricos, y el INTA, el organismo se compromete al patriótico resguardo del patrimonio que asocia naturaleza y cultura. Entre sus párrafos, el convenio firmado en 2011, asegura que “por tratarse de monumentos vivos, resulta imprescindible atender a la prevención, diagnóstico y control sanitario de las especies que la conforman, como así también su reconocimiento y valoración a fin de resguardar la memoria de cada uno”.