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Revista el Federal - Sociedad - nota

Un empresario pidió desalojar un Museo Indígena en Punta Querandí

Con el argumento de que los guaraníes son violentos el empresario Jorge O' Reilly pidió a la Justicia que la comunidad guaraní de Punta Querandí desaloje el predio que ocupan en Tigre. La industria inmobiliaria está detrás de esta hectárea sagrada.

No son buenos tiempos para las comunidades originarias en nuestro país. La comunidad guaraní de Punta Querandí que se halla en los humedales del río Luján entre Escobar y Tigre recibió con preocupación la noticia de que el empresario Jorge O’ Reilly solicitó a la Justicia el desalojo del Museo Autónomo de Gestión Indígena, como así también del Invernadero y del Vivero de la comunidad.

El empresario, dueño de la firma San Atanasio SRL, argumenta que la presencia de la comunidad guaraní constituye un despojo para su propiedad. La causa ya está en el Juzgado en lo Civil y Comercial N° 16 de San Isidro, cuya titular, la Jueza María Teresa Petrone dio a la comunidad sólo cinco días para contestar la demanda. La Comunidad de Punta Querandí desde hace por lo menos dos años viene sufriendo reiterados hechos de presión judicial para abandonar el lugar que constituyen tierras ancestrales.

Punta Querandí es codiciado por la industria inmobiliaria, pero existe algo más grande que un barrio cerrado que impide que esas tierras conozcan el cemento: allí se han hallado restos arqueológicos y humanos, todos procedentes de la cultura guaraní, quienes tenían allí un asentamiento en tiempos en donde ni el Partido de Escobar, Tigre, ni mucho menos Buenos Aires existían.

Como ellos mismos lo explican Punta Querandí: “Es un espacio sagrado de una hectárea que conserva restos arqueológicos indígenas de mil años de antigüedad, ubicado en una zona de enterratorios ancestrales que está siendo destruida por la construcción de megaemprendimientos de barrios privados. Desde hace casi una década, este lugar es custodiado por familias de distintos pueblos originarios que allí desarrollan su espiritualidad y realizan talleres de enseñanza abiertos a toda la sociedad. El Movimiento en Defensa de la Pacha es una organización formada por familias guaraní, quechua, la comunidad qom del Cacique Ramón Chara, ambientalistas, comunicadores y vecinos”

La avaricia humana y el comercio mercantilista no alcanzan a ver la importancia que tiene esta hectárea entre esta comunidad. Todo lo contrario: quieren hacerla desaparecer. En mayo se inauguró allí el Museo Autónomo de Gestión Indígena que determinó la concreción de un largo sueño: tener un espacio donde mostrar algunas de las piezas que aquí se han hallado y que muestran el paso del pueblo guaraní a través de las centurias por estas tierras.

La violencia siempre llegó del lado de los que pretenden hacerse con esta hectárea para construir. En diciembre del año pasado en dos oportunidades destruyeron el Opy, un espacio de espiritualidad de la comunidad. En abril, un albañil que trabajaba en un predio cercano denunció que personas que tenían vinculación con el Barrio Privado San Benito y la empresa EIDICO le ofrecieron dinero para “incendiar los ranchos” de Punta Querandí. La denuncia está en la Fiscalía de Benavidez, pero como suele suceder, la Justicia opera a un ritmo muy lento esta clase de denuncias: la investigación, según difunde la Agencia AnRed, no avanzó.

Ahora le llega el turno a Jorge O’ Reilly quien para adornar su pedido de desalojo aduce que los miembros de la comunidad son violentos y que en algunas ocasiones hubo “disparos de armas de fuego” Por estas razones demanda que se produzca un “interdicto de recobrar” la parcela donde la comunidad tiene su santuario, por lo que pide a la justicia “el restablecimiento inmediato del orden alterado por actos de violencia o clandestinidad

Este empresario fundamenta su pedido en estos términos: “La presencia de ese movimiento fue y sigue siendo fuente de conflictos, en la zona se han producido reiterados episodios de violencia, amenazas y robo de alambrados perimetrales, que dieron lugar a denuncias y a la formación de causas penales. Desde enero de 2017, se consumó el despojo en tres sectores de la parcela 321-f, identificados como “Museo” , “Vivero” e “Invernadero” conformando un área sobre la cual los demandados y la agrupación que dicen integrar se ha instalado de hecho e incluso están sometiendo a una suerte de control sui generis, caracterizado por agresiones, amenazas y exclusiones dispuestas a su antojo”.

Ubicado en el centro de la especulación inmobiliaria, la comunidad es asediada por empresas como EIDICO que pretenden construir allí, por esa razón, El Movimiento en Defensa de la Pacha  levantó un campamento en defensa de este lugar sagrado desde febrero de 2010. Actualmente, informan desde la comunidad, se realizan actividades semanales abiertas a todo el público, “durante el año hay ceremonias, talleres, capacitaciones, encuentros y visitas educativas, entre otras actividades”.

Nuestro país rubricó hace muchos años el Convenio 169 de la OIT, donde obliga al Estado a “reconocer y proteger los valores y prácticas sociales, culturales, religiosas y espirituales” de los pueblos indígenas, así como a tomar “medidas encaminadas a allanar las dificultades que experimenten dichos pueblos al afrontar nuevas condiciones de vida y de trabajo”. No hay razones para que Punta Querandí sea desalojada.