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Revista el Federal - Mi País - nota

Una argentina presentó la primera prueba de la teoría gravitacional de Einstein

Descubrieron la primera prueba de la existencia de un fenómeno astronómico predicho por Einstein. La científica argentina Gabriela González estuvo a cargo de la presentación.

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Un enorme paso en la historia de la astrofísica: la primera detección directa de ondas gravitacionales, parte de las predicciones de la Teoría General de la Relatividad elaborada por Albert Einstein en 1915.

Estas ondas gravitacionales fueron detectadas en Estados Unidos el pasado 14 de septiembre por los instrumentos del observatorio Ligo (Laser Interferometer Gravitational-wave Observatory) Science Collaboration. Gabriela González es la argentina que conduce el observatorio Ligo y fue la encargada de realizar la presentación.

Este descubrimiento fue realizado en colaboración con equipos científicos europeos, especialmente investigadores del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) francés, del equipo Virgo.

“Este paso adelante marca el nacimiento de un dominio enteramente nuevo de la astrofísica, comparable al momento en que Galileo apuntó por primera vez su telescopio hacia el cielo” en el siglo XVII, dijo France Cordova, directora de la Fundación Nacional Estadounidense de Ciencias (National Science Foundation), que financia el laboratorio Ligo.

Las ondas gravitacionales son producidas por perturbaciones en la trama del espacio-tiempo por los efectos del desplazamiento de un objeto de enorme masa. Estas perturbaciones se desplazan a la velocidad de la luz en la forma de ondas y nada las detiene. Este fenómeno, adelantado por Einstein hace un siglo, suele ser representado como la deformación que ocurre cuando un peso reposa sobre una red, la cual representa el entramado espacio-tiempo.

Por este descubrimiento, los físicos determinaron que las ondas gravitacionales detectadas en septiembre nacieron en la última fracción de segundo antes de la fusión de dos agujeros negros, objetos celestes aún misteriosos que resultan del colapso gravitacional de enormes estrellas. Esta posibilidad de una colisión entre estos cuerpos había sido predicha por Einstein, pero el fenómeno jamás había sido observado.

De acuerdo con la teoría general de la relatividad, un par de agujeros negros en que cada uno orbita en torno al otro pierde energía, produciendo las ondas gravitacionales. 

El análisis de los datos permitió determinar que esos dos agujeros negros se fusionaron hace unos 1.300 millones de años, y que la dimensión de cada uno de ellos era entre 29 y 36 veces mayores que el Sol.

La comparación de los momentos de llegada de las ondas gravitacionales a los dos detectores Ligo (7,1 milisegundos de diferencia) distantes 3.000 kilómetros uno del otro, y el estudio de las características de las señales medidas, confirmaron la detección.