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Revista el Federal - Sociedad - nota

Una panadería solidaria que da trabajo a todo un barrio

Trece mujeres de un barrio pereférico de Neuquén se unieron y formaron una cooperativa, usando un viejo trailer montaron una panadería y todas trabajan amasando y vendiendole el pan al barrio que ve con orgullo como estas mujeres se las ingeniaron para resistir la dura realidad económica que vive el país.

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Argentina atraviesa nuevamente una fuerte crisis económica. En los pueblos del interior del país las últimas medidas financieras han quebrado un tejido que se venía debilitando desde hacía algunos años, pero las épocas de crisis son grandes oportunidades para las personas que no le tienen miedo al trabajo, y esto es lo que están demostrando 13 mujeres en Neuquén que se unieron para amasar pan y generar trabajo.

La historia se centra en un barrio al oeste de la capital neuquina, donde las carencias son muchas y el espíritu de resistencia es fuerte. Treces mujeres del barrio usan un viejo tráiler donde funcionaba un aula de una escuela que fue trasladada, allí montaron su pequeño pero movilizador espacio de trabajo. Amasan pan, lo venden en el barrio y con los ingresos que obtienen cubren sus gastos y dividen luego la ganancia entre todas.

El secreto es trabajar y autogestionarse. Eve y Rosa retiran las bandejas de pan recién horneado y los vecinos que pasan por allí no pueden evitar no frenar. El aroma sugiere y es la mejor publicidad. Hasta que no sale la última bandeja no paran, y luego, comienzan a amasar para seguir vendiendo. El kilo cuesta veinticinco pesos. Ganan ellas y gana el barrio que puede optar por comprarles a estas mujeres que producen el pan que tiene mejor sabor: aquel que es amasado con dignidad y espíritu de superación.

A mediados de este año cuando las medidas económicas impopulares del actual gobierno expulsaban del sistema laboral a miles de familias en todo el país, estas trece mujeres se unieron y crearon una cooperativa. Fueron capacitadas por el Frente de Organizaciones en Lucha (FOL) y entendieron que la ecuación era simple: sal, levadura, harina y ganas de trabajar.

El FOL les hizo los trámites ante el gobierno para que pudieran usar uno de los trailers de la Escuela 356 del Barrio Los Hornos que quedaron en desuso cuando hace un año y medio fue mudada.  Allí pusieron el horno y bajo ese techo metálico que hierve en estos días amasan el pan este grupo de mujeres que aseguran que las ganancias no son muchas, pero que les sirve para el día a día.

Diego Mauro, miembro del FOL asegura que el objetivo del Frente es tratar de organizar el barrio. “Nosotros hacemos hincapié en generar fuentes de trabajo, hace más de cinco meses que venimos organizándonos con las compañeras, que por lo general estaban haciendo changas, para que puedan una vida mejor y el objetivo es obtener trabajo genuino