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Revista el Federal - Sociedad - nota

Usarán el modelo rural para mejorar la educación en las escuelas urbanas

El gobierno nacional estudia implementar el modelo educativo que se da en las escuelas rurales para llevarlo a las escuelas de la ciudad. Un estudio reveló que los alumnos rurales aprenden mejor y con mayor calidad con respecto a los urbanos.

Texto: Leandro Vesco / Foto: Archivo El Federal

Los resultados de las pruebas Aprender que el gobierno nacional difundió muestran una realidad incuestionable: la educación que se da en las escuelas rurales es mejor que la que tienen los niños en las ciudades. “De las 6.308 escuelas rurales que participaron de la evaluación, 3.911 superaron el promedio nacional, esto es: el 62%. Y en matemática, fue más el porcentaje de chicos rurales que superaron los objetivos que los de la ciudad”, detalló Elena Duro, secretaria de Evaluación Educativa del Ministerio de Educación de la Nación.

El ámbito rural es el escenario ideal para que un niño explore, indague y estudie, su formación se hace a través de una educación personalizada con la maestra y dentro de un entorno pacífico con muy poca o ninguna contaminación tecnológica. Los alumnos de las escuelas rurales además tienen una ventaja: viven y se desarrollan en un ámbito natural en donde el cuidado del medio ambiente y su interrelación con respecto a este están presentes y son fluidos desde la cuna.

Los números fundamentan una verdad latente y manifiesta que se percibe cada vez uno tiene la oportunidad de visitar una escuela rural. Los resultados del programa Aprender dicen que 38% de los chicos más vulnerables de las escuelas rurales estuvo por encima de la media, mientras que en las urbanas lo logró el 24%. “Aprender ha comprobado lo que numerosas investigaciones ya han demostrado: si bien el nivel socioeconómico incide en el desempeño académico, no es la única variable y no es determinante; entonces, estos niños y jóvenes del ámbito rural o de escuelas públicas de la periferia con sus resultados positivos han roto el determinismo de los resultados de aprendizaje“, reflexionó Duro al Diario El Territorio.

El gobierno nacional anunciaría en los próximos meses una reforma en el área educativa, poniendo como foco el traslado del modelo rural al ámbito urbano. En la ciudad la realidad es totalmente diferente, la dinámica de la vida está alejada del ritmo natural y las relaciones humanas se empañan con prejuicios. Los especialistas en docencia estiman que sería posible trabajar con los niños urbanos de un modo más personalizado, cuidando más los contenidos y cambiando el paradigma del trato entre el docente y el alumno. En las ciudades la relación entre maestro y alumno es fría, y muchas veces distante. “Los resultados de las escuelas rurales en Aprender nos sorprendieron mucho, en el buen sentido. Nos encontramos con ciertas características que ahora queremos implementar en el nuevo modelo de secundaria con el que estamos trabajando todos los ministros de educación del país desde hace un año. Los puntos más importantes son el trabajo más interdisciplinario (ya no estructurado por materias) y multigrado; así como una nueva modalidad de acreditación de saberes”, comentó al diario Clarin Mercedes Miguel, secretaria de Innovación y Calidad Educativa del Ministerio de Educación.

El Programa Faro, que el gobierno nacional quiere implementar, está dirigido a 3000 escuelas primarias y secundarias de todo el país con problemas socioeducativos, allí es donde intentarán llevar el “modelo rural” El desafío es promisorio, y buscará cambiar radicalmente el modo de educar. Son dos mundos distintos, pero los niños tienen una inmensa capacidad de adaptación. Una de los aspectos más característicos y que separa una escuela de otra es que en la rural por lo general sólo hay dos aulas, una para jardín y otra para primaria. Una sola maestra debe dar actividades para un niño de primer grado y también para otro, que por ejemplo, está en sexto. Este sistema se hace así desde siempre en el campo, y funciona. Tanto es así que los niños de las escuelas rurales, entre otros resultados positivos, están mejor en matemáticas que los de las ciudades.

La prueba evaluativa Aprender se dio en escuelas rurales de diez alumnos para arriba, esto quiere decir que se trató de comunidades pequeñas y algunas no tanto, todas alejadas de centros urbanos. La provincia de Misiones se usó como ejemplo, ya que allí el modelo educativo se puede ver en contraste, el porcentaje de escuelas rurales es alto. Mauricio Maidana, presidente del Consejo de Educación de la provincia, comentó que los resultados de Aprende no lo tomaron por sorpresa y con respecto a su provincia y la llegada del Programa Faro, declaró: “sabemos del anuncio pero todavía no ha llegado a la jurisdicción ningún lineamiento o propuesta pedagógica o didáctica, Misiones tiene una rica experiencia en la educación en ámbitos rurales, y es así, hay instituciones en las colonias y en zonas lejanas que obtuvieron puntajes por encima de la media en el Aprender. En la provincia estamos trabajando en un mapa del desempeño y justamente para localizar estas escuelas y para rescatar estas estrategias de enseñanza”

“En Misiones hay un largo trabajo en la educación rural, en la educación de frontera, bilingüe, hace años que muestran buenos indicadores de aprendizaje, que hay muy buenos educadores innovadores en estos sitios. Acompañamos esta política de Nación y la expectativa es que la mirada de la Nación a la educación rural se traduzca en acciones concretas, en planes de infraestructura, la mejora de la cuestión nutricional para estos chicos, el acceso al uso de las tics porque muchas no tienen conectividad”, afirmó Maidana.

Acaso por estar en contacto directo con las escuelas rurales, Cristina Bandera, presidenta de Unefam (Unión de Escuelas de la Familia Agrícola) defiende este modelo educativo y se muestra esperanzada de que el Programa Faro tenga éxito a nivel país. Estas dos realidades, la rural y la urbana, que se han chocado desde el comienzo de nuestra historia, muestran puntos en común, pero claros matices de diferencia que la ciudad deberá aprender del campo. “Los niños de las escuelas rurales pueden venir de hogares pobres, por ahí escasea el alimento, todas estas cosas son ciertas y suceden, pero lo grandioso es que la escuela puede revertir todo este contexto, nada es un obstáculo y cada chico y cada joven aprende a su ritmo y aprende con la teoría y también haciendo. El conocimiento previo del alumno es muy importante, la solidaridad, y las escuelas rurales están menos contaminadas de la violencia”