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Revista el Federal - Ciencia y Tecnología - nota

Viñetas del futuro

La megamuestra científica y tecnológica organizada por el Gobierno Nacional en
Villa Martelli es una de las grandes propuestas de las vacaciones de invierno.
Un paseo por las atracciones imperdibles que ya conocieron un millón de personas..

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Por Cecilia Díaz

¿Hace frío ahí? -Bastante, unos 30 grados bajo cero. -¿Y la pasás bien? -Sí, porque en la base me hice muchos amigos.” El diálogo podría ser de una película de Hollywood sobre la vida de un patriota que viaja lejos de su familia. Pero no. Fue un episodio real, entre un nene de 7 años que visitando Tecnópolis saludó por videoconferencia al vocero de la base Jubany, la estación científica de carácter permanente que tiene nuestro país en la isla Rey Jorge, de la Antártida.
Así, entre acuarios electrónicos con intervenciones sonoras que dan la sensación de estar bajo las profundidades del océano, o un túnel que recrea los distintos ecosistemas de nuestro país, chicos y grandes recorren la megamuestra de ciencia y tecnología que montó el Gobierno Nacional en un predio de Villa Martelli, donde en tiempos de la dictadura militar funcionaban el Comando 601 del Ejército.
Convertido en un centro permanente de exposiciones, las tierras de Vicente López que están en General Paz, entre Zufriategui y Constituyentes, ya no volverán a estar descampadas. Hoy funciona Tecnópolis, pero luego llegarán otras propuestas, como lo afirmó la propia presidenta Cristina Fernández, para acaso convertir al lugar en un centro de exposiciones similar a La Rural, pero de carácter estatal.
Así, con un corte de cinta por cadena nacional, Tecnópolis abrió sus puertas hace ya poco más de una semana y las mantendrá abiertas hasta el lunes 22 de agosto, cuando las carpas se desarmen y los expositores vuelvan a sus casas tras unos 45 días de trabajo. El objetivo principal de la muestra es desacartonar la ciencia y permitir que los más chicos no la vean como a “un cuartito oscuro, donde trabaja un señor de guardapolvos, anteojos, viejo y gruñón que no nos mira”, en  palabras del secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli.
Pero no sólo eso: también se busca que los más grandes tomen conciencia de que la innovación es necesaria para posicionar al país entre los más importantes exportadores de productos con valor agregado. Dejar de ser un “granero del mundo” para ser la “góndola”, ése es el fin. Y es por ello es que entre los stands podemos encontrar un resumen de los avances alcanzados en la Argentina, por argentinos en materia productiva.

Hitos. Tecnópolis es gigante. Pero si hay algo que sorprende al primero que la recorre es que se forman largas colas en cada uno de los puestos. ¿Por qué? Simple: con las vacaciones de invierno la cantidad de visitas ascendió a un promedio de cien mil por día. Mapa en mano, las familias se organizan para conocer los espacios levantados en pabellones dedicados al aire, agua, fuego, tierra e imaginación.
Hay una miniatura de Yacyretá y un galpón llamado “orgullo nacional” donde se muestran electrodomésticos y autos fabricados en nuestro país. Hasta la coupé justicialista modelo 64 dice presente en ese espacio donde se refleja cómo creció la industria a lo largo de los últimos años. No falta nadie: hasta el malabarista con trucos de fuego está en la grilla de actividades recreativas que se suman a las educativas y a los espectáculos en vivo. Tecnópolis hace una apuesta fuerte y zambulle al visitante en un mar de experiencias sensoriales de las que son protagonistas bibliotecas vivientes, robots casi humanos, simuladores de vuelo y espaciales.
“La gente no sabe que el 24 por ciento de la Argentina tiene problemas por fuertes lluvias y que el porcentaje restante sufre un clima árido. Por eso estamos acá, explicando que es necesaria la obra pública para reencauzar el agua”, explica uno de los encargados del stand que montó la Subsecretaría de Recursos Hídricos, donde se reconstruye una tormenta tropical para mostrar cómo impacta la gran cantidad de milímetros en un lugar sin los desagües correctos.
Mientras tanto, en otro rincón, el domo del Consejo Federal de Ciencia y Tecnología (Cofecyt) presenta la construcción de un mini tractor para pequeños emprendimientos agropecuarios, producido por la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) Regional Paraná con materiales de producción nacional. Científicos explican que la incorporación de equipamiento electrónico en la producción de naranjas mejoró la capacidad productiva e insertó a dos cooperativas correntinas en el mercado internacional.
Ministerios y Secretarías cuentan las historias de los que transformaron el país, pero vale aclarar que no es sólo una movida del Estado: también participan empresas privadas que desde el sector automotriz, de software o energético aportaron al desarrollo de la producción en nuestro país.
“Esto es como revivir el Bicentenario”, dice un adolescente con skate en mano que, después de estar en la pista de patinaje con DJs en vivo, miraba un show de Fuerza Bruta. Y sí, es así: se revive el festejo del Bicentenario en un predio del Conurbano, donde no sólo se muestra qué avances científicos se lograron en los últimos doscientos años, sino que, también, se muestra una proyección de cómo podemos seguir creciendo.