La jornada, organizada por la Red de Comunidades Rurales, juntó a niños de la Base Esperanza de la Antártida con los del paraje El Soberbio en Misiones, estudiantes de País de Gales con niños del Lago Futalaufquen y Trevelin de Chubut, o comunidades indígenas wichí y de la localidad de Puesto Viejo en Jujuy, zonas en donde en muchas de ellas no existen comunicaciones ni conectividad con internet.

“La Red de Comunidades Rurales realiza desde hace diez años acciones comunitarias – como pintado de escuelas, desmalezado de predios, construcción de caminos y puentes o tareas ambientales- en zonas de alta vulnerabilidad social”, dijo Patricio Sutton, director de la Red. Indicó además que “son desafíos bravos en los que participan los padres de los chicos y que en estas jornadas celebramos con algo que es un idioma universal, un partido de fútbol, un deporte que aglutina a todos los chicos de todo el planeta”.

Sutton contó como anécdota que los chicos de Angola “celebraron que podían jugar al fútbol con unas pelotas de goma que les enviamos que no se pinchaban luego de haber participado activamente de la limpieza de un predio”.

“En ese predio se utilizó una ‘oruga’, un vehículo utilizado para la guerra que estaba en desuso y que fue adaptado especialmente para poder limpiar un terreno y dejarlo listo para poder sembrar”, detalló el director tras haberse conectado con esa zona alejada de África.

Sutton precisó además que “participaron de las jornadas 48.000 chicos aproximadamente pero con los adultos que también tomaron parte llegan a 60.000 las personas involucradas”. “Hay muchas acciones que se desarrollan que son ambientales, a los chicos lo que más le preocupa es la cuestión ambiental, como plantar árboles y reciclar la basura. Pero también hay actividades culturales como la música y también han construido puentes con la ayuda de sus padres y le han edificado una vivienda nueva a una anciana wichi que la había perdido tras una inundación”, destacó Sutton.

Refirió además que “hay un concepto de Nelson Mandela que nosotros tenemos siempre como lema para superar situaciones difíciles que es arreglarse con lo que uno tiene a mano. No necesitamos ídolos carismáticos sino gente simple que sepa interpretar las necesidades de su comunidad“.

Margarita Green es una profesora de galés que enseña en las escuelas rurales situadas en Chubut, en donde es muy fuerte la presencia de la colonia galesa, y que fue la anfitriona para que un grupo de 28 estudiantes de ese país que eligieron venir a la Argentina para efectuar jornadas de intercambio cultural, confraternicen con chicos de comunidades rurales de Futalaufquen y de Trevelin.

“Los estudiantes galeses hace ocho años que eligen la Patagonia para sus encuentros de intercambio y lo hacen porque buscan ayudar a las escuelas rurales que están ubicadas en las comunidades del Chubut. Eligieron con ellos sembrar semillas de plantas en el sector del lago que fue afectado por un incendio forestal“, destaco Green.

“Entrar allí fue muy fuerte para todos, una zona en la que había vida ahora hay un silencio muy profundo, una zona que quedó como muerta, fue una experiencia muy impactante y movilizadora para todos. Ahora les voy a llevar a los chicos de la escuela de Futalaufquen los recortes de diarios locales en donde aparece esta experiencia, ya que allí no llegan los diarios ni tienen conexión a internet”, precisó la profesora.

Fredy, es docente en la Base Esperanza de la Antártida, en donde funciona la escuela Presidente Alfonsín que reúne a seis chicos de nivel primario. Ellos participaron del encuentro y se conectaron vía internet con niños del paraje misionero de El Soberbio.

“Los chicos contaron como participan activamente del proceso de separado en origen de los residuos, tratando de generar una conciencia ambiental y que se replique en otras ciudades más grandes”, detalló el referente de Comunidades Rurales. Contó que en esa zona tan hostil para vivir a raíz de las temperatura extremas y de aislamiento “es muy importante tener una conciencia ambiental por lo que los chicos separan los residuos y los agrupan en contenedores de tres colores, los orgánicos, inorgánicos y los vidrios. De allí el varón de la familia lo deja en un lugar de concentración en donde una persona en trineo lo retira y lo transporta a otro sector en donde se realiza la separación final”.

Fredy relató, además que los chicos de la Antártida le explicaron esto a sus pares de El Soberbio y que “esta es una tarea muy importante porque estos chicos están aislados y también con su presencia y su labor están haciendo Patria en este sector de la Argentina“.