Los registros muestran que Fausta vivió más tiempo que cualquier rinoceronte en el mundo, y lo hizo en cautiverio, donde estuvo los últimos tres años de su vida”, explicaron en un comunicado las autoridades de la reserva, que indica que Fausta falleció por “causas naturales”, aunque un grupo de científicos y veterinarios investigan otras posibles causas.

“Fausta fue vista por primera vez en el cráter de Ngorongoro en 1965 por un científico de la Universidad de Dar es Salam, tenía entre tres y cuatro años”, indicó el comunicado, en el que se explica cómo su salud se empezó a deteriorar a partir de 2016, cuando fue puesta en cautiverio tras varios ataques de hienas y heridas graves”.

La esperanza de vida de los rinocerontes se sitúa entre los 37 y los 43 años en libertad, pero pueden vivir una década más en cautiverio, según las autoridades.

Amenazados por la caza furtiva, la población de rinocerontes negros se reduce a unos 5.500, según la ONG Save The Rhino, localizada en Sudáfrica, Zimbabue, Botsuana, Tanzania y Kenia.

Los cazadores buscan sus cuernos, que pueden llegar a venderse en mercado negro, sobre todo en Asia, por entre 60.000 y 80.000 dólares el kilo dadas sus supuestas propiedades curativas y afrodisíacas.