Por Leandro Vesco / Fuente: La Mañana de Formosa

La actividad agrícola no atraviesa por su mejor momento en Formosa debido a las intensas lluvias que generan complicaciones en diferentes sectores de la provincia, y en este escenario algunas localidades están más comprometidas que otras. Pero más allá de las dificultades, algunos hombres de campo tratan de salir adelante y sacan a relucir los conocimientos en el oficio y la incorporación de algunas estrategias para salvar la producción en la manera de lo posible.

Una de estas personas de campo es don Sila Miranda, de 58 años, que nació en Villafañe el 5 de enero de 1957 y se considera un conservacionista y protector de la naturaleza.  Trabaja como horticultor con la modalidad de sombráculo y el sistema de riego por goteo y a presión, en períodos donde el sol y la falta de lluvia lo demandan. Siembra desde repollo, pepino, rúcula, cebollita, zapallito, mandioca, batata, acelga, apio y zanahoria hasta espinaca, perejil, remolacha, achicoria y lechuga. 
En medio de la entrevista, entendió que todavía hay muchos productores que se resisten a trabajar con sombráculos, pero consideró que el clima cada vez se muestra más agresivo y que hay que tomar los recaudos para salvar la producción. En ese sentido resaltó que utiliza en época de lluvia el sombráculo que es una suerte de techo de tela que protege la siembra, no sólo del agua sino que crea un espacio ideal para que las plantas tengan una justa temperatura y humedad. 
“Estamos un poco excedidos de humedad por la abundante cantidad de lluvia caída, pero no bajamos los brazos y estamos en plena producción. Por suerte, en los últimos días las lluvias dieron algo de tregua y seguimos trabajando. La producción está bien. Le buscamos la vuelta”, resaltó Sila.  Como hombre nacido y criado en el campo, la vida rural lo marcó desde un primer momento. Su madre, Liliana Miranda, siempre se ocupó de los quehaceres domésticos y su padre, Arsenio Benítez, se desempeñó como chacarero y oficial albañil. Sila es el menor de siete hermanos y según sus propias expresiones, aprendió a respetar y querer a la naturaleza por mandato de sus padres.
“El suelo siempre te devuelve lo que le das. El trabajo de producción de verduras también requiere de paciencia y de vocación. Realizo mi tarea con alegría porque la tierra es generosa”, señaló este productor hortícola que siembra entre 4 y 5 hectáreas en períodos altos y que durante lo peor del verano reduce su producción a una hectárea.
Trabaja por su cuenta desde los 17 años y lleva más de 40 en diferentes actividades de campo. “Hace 30 años estábamos todos volcados a la producción algodonera pero después el precio se vino abajo y dejó de ser rentable para el pequeño productor. El ‘oro blanco’ le decíamos. Recuerdo que plantábamos en Cruce Victorina, en Saladillo, a unos 20 kilómetros de Villafañe, vendimos las vacas y el campo de 40 hectáreas y compramos unas tierras acá en el pueblo. Trabajo porque me distrae y así hago la moneda”, dijo.
Se casó con Estela Cococcioni, ama de casa, y la vida les regaló cinco hijos: Arnaldo, Adrián, Gabriela, Romina y Natanael. Este productor hortícola comercializa gran parte de su producción en el Mercado Frutihortícola de la ciudad de Formosa, tarea a cargo de sus hijos Arnaldo y Natanael. “Uno trata de transmitir a sus hijos el amor y el respeto por la naturaleza y por supuesto educarlos en la importancia del trabajo. Siempre los motivo a que busquen ganarse el pan de cada día de manera honrada”, remarcó. Hombres de nuestro interior que no le tienen miedo al trabajo y que no se achican cuando hay que buscar una solución. La tierra devuelve lo que recibe, en este sentido don Sila con su esfuerzo y amor por el entorno en donde vive tiene asegurada la cosecha.
 
Silo Miranda en su campo: 
Silo Miranda en su campo