El Zoológico de Mendoza es un lugar que fue pensado para que los animales pudieron estar libres, pero con el paso del tiempos se transformó en una prisión en donde es un mundo aparte, como una microciudad enclavada en una de las laderas del Cerro de la Gloria. Y como toda ciudad, tiene sus habitantes (2.150 animales censados, a quienes se le suman 70 empleados de planta), su día a día, sus problemas y sus proyectos a futuro (con el Ecoparque como objetivo principal).

“El Zoo está en estado deplorable, con poca inversión, con circuitos de visita clausurados, con sistema de agua de riego y para jaulas deficitario”, se sinceró Humberto Mingorance, secretario de Ambiente y Ordenamiento territorial, ante la Comisión de Ambiente de Diputados el martes.

Un minucioso recorrido alcanza para entender la realidad de este paseo, que busca reinventarse abandonando la idea del esparcimiento entendido como sinónimo del cautiverio de animales -“La gente no quiere que el Zoológico siga así y se ha notado con la baja en la venta de entradas durante los últimos años”, destacó su actual directora, Mariana Caram-. Y que tiene casi la mitad del recorrido total (6,5 kilómetros) cerrado al público. Pese a esto, a corto plazo el objetivo no es habilitar más tramos, sino mejorar los actuales.

“Las prioridades más urgentes son mejorar y enriquecer los recintos críticos -como el de los monos papiones, los osos pardos y el cervario-, asegurar la dotación de agua en el lugar y la calidad de los alimentos. Además, tenemos que trabajar en lo que es la contención del cerro, ya que no es estable y se desgrana con las lluvias”, indicó Caram, quien resaltó que durante los últimos 5 meses se avanzó en muchos aspectos con la colaboración de los propios trabajadores del Zoo.

No obstante, resaltó que hay otros factores en los que se precisarán muchos años de trabajo, puesto que hay infraestructura que data de la década del ‘40 y que nunca se reforzó o suplió.

El recorrido

En 1903 fue inaugurado el primer Zoológico de Mendoza. Su ubicación inicial era en las inmediaciones de lo que actualmente es el Teatro Pulgarcito, pero fue en la década del ‘40 cuando se trasladó a su ubicación actual.

Lo cierto es que hay senderos, barandas y algunas jaulas -la mayoría en desuso- que datan de esa época, y los más de 70 años a cuestas se evidencian desde en mínimos detalles -como durmientes de madera podridos y secos en el corral de los ciervos- hasta en desprendimientos de pedazos del camino que usan los visitantes.

Hay tres especies de animales que preocupan a las autoridades, sobre todo por su hábitat. Quienes hayan ido durante los últimos años al establecimiento habrán notado que es algo completamente normal cruzarse con monos sueltos mientras caminan. O bien verlos saltando de rama en rama, en las alturas.

“Hay dos tipos de monos. Por un lado están los caí, que son más tímidos y no se acercan a la gente. De esos habrá unos 20 en el lugar. Y después están los papiones o babuinos, que son relativamente más agresivos, ya que se acercan a la gente buscando comida. De estos hay unos 105 ejemplares y la prioridad número 1 con la partida para mejorar los recintos es arreglar la reja para que no puedan seguir escapando. Nunca se hizo un control de ejemplares y reproducción, y eso ha llevado a la superpoblación”, indicó Caram.

De hecho, desde hace un par de meses, y por disposición de la directora, se colocó una valla metros antes de la maltratada jaula de los papiones. Junto a ella, un guardia de seguridad se encarga de que los visitantes no sigan por el lugar, pero ni así pareciese ser suficiente: casi una decena de primates se acercaron a Caram ayer por la mañana mientras ella contaba la situación, como si en el fondo supiesen que hablaban de ellos.

También está entre las prioridades mejorar y enriquecer los recintos de los osos pardos (hay 11 ejemplares). Para ello estuvo en el lugar el mes pasado la especialista Lydia Lefebvre, quien estudia y trabaja con osos en todo el mundo y quien en breve dará a las autoridades la propuesta para mejorar de manera adecuada estos recintos. La mujer también estudió al oso polar Arturo.

“El recinto de los osos es todo de cemento, y es algo que está prohibido en el mundo. De hecho, la idea -a largo plazo- es sacar el cemento de todos los lugares, pero no es fácil. Por eso, lo que vamos haciendo es poner tierra, pasto y otros materiales para que los animales puedan caminar sobre una superficie natural. Por más que hayan nacido en cautiverio, su biología no se adapta y siempre van a buscar lo que le pide el instinto: caminar sobre tierra en este caso”, indicó la funcionaria.

Si bien la idea es que el de los osos pardos sea uno de los primeros recintos en ser enriquecidos, Caram es consciente de que sacar el cemento de todos los cubículos tomará más de un año. No obstante, la idea de colocar tierra o arena ya se ha comenzado a implementar en algunos recintos, lo mismo que aportar estímulos (ramas y juegos) para los animales.

Si se tiene en cuenta que de los 2.150 ejemplares que viven hoy en el Zoo, la mitad son ani males de corral; se entiende también la urgencia para controlar esta superpoblación. Por ejemplo, hay más de un centenar de ovejas somalíes y aquí ya está tomada la decisión de separar a los machos de las hembras.

Algo similar ocurre con los ciervos gamos -en esta especie se encontraba la mayoría de los 17 animales que murieron a fines del año pasado y a principios de 2016-.”La cervera vieja está en muy mal estado. Tiene rejas rotas -agujeros que hacen los mismos animales- y eso es porque hace muchos años que no se hace mantenimiento. Por esto también es una prioridad, y los propios empleados del zoológico están construyendo una cervera más resistente. La idea luego es arreglar la actual y, cuando estén las dos, dividirlos”, indicó. Al igual que ocurrió con los monos, mientras Caram explicaba esta situación un pequeño cervatillo caminaba por el sendero público a pocos metros.

Según destacó la funcionaria, una de las alternativas para controlar esta superpoblación es dar a los ejemplares en comodato y donación, aunque no a otros zoológicos, sino a lugares donde se garantice que estarán mejor (refugios o santuarios). 

Los pumas también son una especie que preocupa: en total hay 20 ejemplares distribuidos en pequeños recintos.

Algunas prioridades ya empezaron a atenderse y no involucran únicamente a los espacios en que habitan los animales.

Además, la actual gestión puso en funcionamiento nuevamente una mini elevadora, que permitió limpiar el lugar y hasta dejar utilizable algunos recintos que no lo estaban por acumulación de guano.

“Es destacable el trabajo que hacen los propios empleados del Zoológico, y se han hecho cosas que aunque no sean grandes, cambian. Es demasiado lo que se ha caído el zoológico en todos estos años”, destacó Caram, quien fue contundente respecto a los animales exóticos. “No se va a aceptar ningún animal exótico más. Como parte del Ecoparque, está la posibilidad de poner tecnología 3D o realidad virtual que permita que los visitantes observen cómo es la vida de los elefantes en su hábitat, por ejemplo, y puedan aprender. Pero de qué sirve tenerlo acá encerrado, triste y sin hacer nada para que la gente los vea cinco minutos”, destacó.

Entre las especies exóticas que hay en el zoo de Mendoza se destacan 4 elefantes, 3 leones (en 2007 había 7), el oso polar Arturo, la chimpancé Cecilia, y dos hipopótamos (sólo por mencionar los más importantes).

Durante los últimos años dos animales trascendieron mediáticamente, y fue por sus condiciones y los reclamos para mejoras.

El oso polar Arturo es uno de ellos. Esta semana se instaló un nuevo sistema de filtro en su pileta, que permite optimizar el agua y hacerla durar hasta un mes sin que haga falta el recambio (el agua se filtra 6 veces al día). Al igual que ocurrió con otros animales, se colocó un espacio con tierra en su compartimiento.

“Por primera vez en su vida (nació en cautiverio), Arturo pudo escarbar y se lo veía entusiasmado. Es su instinto”, destacó la directora del zoológico, Mariana Caram. El mes pasado fue examinado por la especialista Lydia Lefebvre y están a la espera de las conclusiones. La prioridad con él es ampliar el espacio para que camine, poner piso blando y colocar cepillos en las paredes para que pueda rascarse como hacen naturalmente.

La chimpancé Cecilia ha sido protagonista de un sinfín de crónicas por su futuro. Y si bien recientemente las autoridades de Ambiente, la ONG Afada (defensora de derechos de animales), la Fiscalía de Estado y la Justicia provincial acordaron que será trasladada a un santuario en Brasil, todavía se está analizando administrativamente su situación. Mientras tanto, la primate permanece solitaria en su recinto -uno de los más enriquecidos, con ramas, troncos y refugios-.

“Todas las tardes especialistas la acompañan para que no esté sola. Pero son animales que viven en comunidad y que ellas mismas conforman. No es cuestión de ponerle a la fuerza una pareja”, sintetizó Caram.

En detalle

Presupuesto 2016. El del Zoo aún no está confirmado, es compartido y lo maneja la Administración de Parques y Zoológico.

Emergencia. En este contexto, en febrero se le dio $ 2.350.000. A eso se suman otros 5 millones que ya fueron confirmados y con esta suma se están desarrollando las obras iniciadas y que también incluiría el enriquecimiento de recintos.

Mejoras. Se destacan las del Oso Arturo y la chimpancé Cecilia (ver aparte), así como también la colocación de nylons aislante en las jaulas de aves y especies tropicales (en el caso del mono ardilla se arregló una calefacción que estaba quemada). En el área de aves rapaces se pusieron mediasombras y se recuperaron dos piletas para que puedan refrescarse los osos pardos.

Seguridad. De día hay 4 guardias de seguridad privada -a quienes se le suman guardaparques-, por la noche son 3 los guardias en el Zoo, 1 en el Cerro de la Gloria y 2 serenos. A ellos se le suman 2 policías del control fijo situado frente a la entrada.

Alimentación. La licitación para buscar un nuevo proveedor de alimentos está lista y en menos de un mes se cambiará, esta vez teniendo que cumplir tres certificaciones los fardos de alfalfa.

Agua. Esta semana se evaluarán dos pozos abandonados;  si se reactivan podrían mejorar la provisión de agua. Se espera la llegada de un biólogo que evaluará la posibilidad de tratar el agua de los efluentes (utilizada para limpieza) para que pueda ser aprovechada para riego. Actualmente tienen un cupo diario dado por Irrigación que asciende a 12 horas.

Baños públicos. De las tres unidades diseminadas en el predio, sólo una está en funcionamiento; están terminando las obras para habilitar otra.

Barandales. La madera está caída o podrida. Hace dos semanas los empleados del Zoo terminaron de colocar 240 metros fabricados con caños reciclados.

 

 

Desde hace años, la directora del Zoológico, Mariana Caram junto a los funcionarios actuales de la Secretaría de Ambiente y otras ONG y particulares vienen impulsando el proyecto de Ecoparque.Consiste en reconvertir el actual zoológico en un sitio en el que la atracción no sean los animales en cautiverio y sin especies exóticas. En caso de que sea posible, la idea es trasladar a santuarios y refugios a los especímenes y que allí sólo queden aquellos que sean autóctonos y hayan sido rescatados de operativos.

“Sería un lugar activo de protección de flora y fauna, dándole mayor protagonismo a la flora para que la gente sepa cuáles son las especies autóctonas. Para ello también hay que curar a los árboles que están enfermos y erradicar los que ya están secos”, destacó Caram, quien resaltó que continuaría siendo estatal y con autonomía.

Las audiencias por el proyecto empezaron en la Legislatura y está abierta a debate y modificaciones. “Ya comenzamos con la recuperación del lugar, algo independiente a la aprobación de la ley. Afortunadamente hoy los chicos tienen un discurso diferente al de sus padres y cuando vienen, se ponen tristes al ver a los animales mal”, agregó Caram.