La mayor tragedia de la minería argentina sucedió un 12 de septiembre de 2015, no el 13, cuando más de un millón de agua cianurada proveniente de la mina Veladero en San Juan comenzó a integrarse en el agua de cinco ríos, contaminándolos. La empresa Barrick Gold, propietaria de la mina, hizo todo lo posible por ocultar el hecho que se conoció al otro día cuando los empleados de la fábrica, sabiendo lo sucedido les dijeron a sus familias que no tomen agua y que los niños no vayan a las escuelas. La suerte del pueblo de Jáchal, estaba echada. La empresa y el gobierno nacional, provincial y municipal son culpables y cómplices.

La historia luego es conocida, vecinos de Jáchal, principal pueblo afectado por la contaminación, se unieron en la Asamblea Jáchal No Se Toca para exigir que la verdad sea visualizada por todo el mundo, hicieron un acampe, marcharon, los espiaron, les cerraron todas las puertas para que su reclamo sea considerado, pero una y otra vez el lobby de la empresa canadiense fue determinante a la hora de comprar voluntades. Desde el Estado se esgrimió una tibia defensa protagonizada por el Ministro de Ambiente Sergio Bergman al multar a la empresa en una cifra que no representa ni el 1 por ciento de la ganancia que Barrick obtiene en un año de trabajo en esa mina sanjuanina.

La lucha de la Asamblea, con todo y casi todos en contra, lejos de ablandarse, se hizo más fuerte. Distintas organizaciones ambientalistas los acompañaron durante todo este año, la campaña más fuerte la hace Greenpeace, al exigirle al Presidente Macri el cierre y remediación de la mina. En este año hubo mucha propaganda y pocos resultados. Barrick Gold en abril se disculpó públicamente y pidió perdón. El Gobierno de San Juan contrató a la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS) para que determinara si había contaminación o no, quien contrató al laboratorio ALS CORPLAB para hacer los estudios, muchos de sus empleados trabajan para Barrick. En definitiva, desde la empresa y bajando hacia el Estado hubo un plan cuidadosamente hecho para ocultar lo que ya nadie pudo ocultar: la contaminación.

Tuvo que venir el especialista internacional, el geólogo Robert Moran, e investigar dentro de la mina, y sólo a prima facie determinó que se habían hecho estudios mal intencionados por parte de Barrick, y que la empresa, no sólo contaminó los ríos sino que violó la Ley de Glaciares. En todo este camino, lo único que ha permanecido es la sensación de toda una sociedad que ve cómo una multinacional tiene más poder que el propio gobierno nacional. Una y otra vez desde la Casa Rosada se han emitido señales favoreciendo la industria minera y a las empresas que llegan a nuestro país a extraer nuestros recursos naturales, corrompiendo ecosistemas con el rugir de los motores de esos enormes camiones que todo lo destruyen.

A un año de este desastre, que es el más grave y grande en la historia de la minería argentina, la lucha de la Asamblea Jáchal No Se Toca ha crecido y es un ejemplo de cómo un grupo de vecinos unidos pueden exigir que se haga justicia y qué modelo de desarrollo pretenden para su pueblo. Está claro que la minería a cielo abierto es un camino devorador donde crece la corrupción y la contaminación.  Todavía no se sabe qué agentes químicos con exactitud derramó Barrick, Roberto Moran ya lo advirtió: “El cianuro es lo mejor peligroso, el tema son los metales pesados”, elementos químicos que matan.

Según se pudo saber en estos días, para atenuar los niveles de cianuro en el Río Jáchal y Potrerillos, Barrick habría “limpiado” el rio echando cal y agua, procedimiento que neutraliza al cianuro. Pero esto no logra hacer desaparecer el cobre, el aluminio y el plomo. Mientras tanto en Jáchal hay ex empleados que han sido amenazados, y hasta golpeados, ¿su delito? Contar lo que sucede en la mina Veladero. A un año de este desastre ambiental, la Asamblea emitió un comunicado que reproducimos completamente. 

“13 de septiembre de 2015, Jáchal quedó en silencio, perplejo, asustado tras la fatal noticia del derrame de cianuro en la cuenca del rió Jáchal. DE NUESTRO RÍO!!! Así es como desde lo mas profundo de nuestros corazones vino un grito furioso, desafiante, defensivo de los vecinos clamando por su vida, por su agua, la lucha comenzó a sentirse desde muy adentro pasando por todos los niveles: sociales, institucionales, políticos, personales…Hoy seguimos de pie, después de un año, marchando por las calles de argentina bajo el grito de JÁCHAL NO SE TOCA.

Lamentablemente nos cuesta vivir y recordar este día histórico, por que la contaminación de las cuencas de nuestros ríos, producto del derrame de CINCO MILLONES de litros de solución cianurada, marco nuestro calendario y nuestras vidas.

La multinacional BARRICK GOLD(empresa canadiense) que explota y saquea oro desde el emprendimiento VELADERO es responsable por este hecho, aun así dicha responsabilidad es compartida con los gobernantes de ese momento y los que hoy en día están en la conducción ya que estos se unieron y concedieron el abandono del pueblo a la merced de empresas saqueadoras y contaminantes. Estos mismos cómplices acusan a los vecino de generar pánico y desestabilizar el orden social en el pueblo, les queremos recordar que los vecinos no pusimos en peligro la vida de los habitantes del pueblo al contaminar el ecosistema con cianuro y otros metales pesados.

El gobernador de la provincia de San Juan, SERGIO UÑAC, pese a prometer la visita al pueblo para dar respuestas, no dio la cara y demostró su compromiso con la empresa ecocida al firmar la aprobación del proyecto megaminero Lama, posicionando a la provincia de San Juan como ÁREA DE SACRIFICIO, para fomentar la riqueza de unos pocos y el mal de muchos y esos somos nosotros los vecinos.

Hoy como todos los días, pero de forma especial denunciamos a los usurpadores, saqueadores, contaminadores que se establecieron en nuestra cordillera. hoy revindicamos nuestro derecho a la vida y a un ambiente sano.

EL GRITO DE JÁCHAL NO SE TOCA SE OIRÁ POR SIEMPRE”