Apenas pasadas las 21.30 del sábado 11 de mayo, Abel Pintos salió a dar la segunda de las cinco noches con lleno total que tendrá hasta el 19 de mayo en el Luna Park de Buenos Aires.
Apenas puso un pie en el escenario lo cubrió un coro histérico de jovencitas y no tanto, un canto que lo acompañó hasta el final de su espectáculo, donde hubo papel picado, espuma de carnaval, serpentina. Y música claro: canciones para el suspiro femenino o para el salto frenético. Todas salidas de esa maquinaria poética en que se ha convertido el niño prodigio del folklore. 
Claudio Di Cicco despuntó en la batería los primeros golpes de H” y el público se puso de pie antes de que apareciese Abel en escena. Y así hubo de seguir las alternativas del espectáculo -casi siempre de pie y en clave de fiesta- donde Pintos mostró solidez vocal y acompañó esa fenomenal lírica de amor de sus canciones con un despliegue escénico enérgico.
Párrafo aparte para la banda de Abel, versátil para contener la impronta folklórica de algunas de sus canciones, despuntar tonos rockeros cuando la canción lo pidiera y para despegar cuando el pop copa el escenario o las bases electrónicas lo dejan al chico en la orfandad de su voz. Con Marcelo Predacino capitaneando el barco desde la guitarra, con su hermano Ariel en el manejo de las otras cuerdas, el bajo de Norby Córboda y el teclado más la programación de Alfredo Hernández, con su set de teclado y dos computadoras, Abel se sintió a sus anchas y a sus anchas cantó esas canciones que fue macerando a lo largo de sus 15 años de carrera.  
El viernes cantó N” con Raúl Lavié, el que primero le echó el ojo como artista y más tarde León Gieco subió para entregarle el doble platino por el disco “Sueño Dorado” y cantó con él El Arrepentido y Canta. Fueron sus regalos de cumpleaños, que festejó en el umbral de la noche.
Fueron 25 canciones en casi dos horas de concierto en donde Abel Pintos resumió sus últimos dos discos, “Reevolución” y el más reciente “Sueño Dorado”, éste último una recopilación de canciones propias y ajenas con el que resume su carrera, con canciones de discos anteriores.
Esta del sábado fue la fecha originaria pensada por Pintos después de los siete teatros que colmó a finales de 2012, antes de la gira nacional que lo consagró en los festivales del país. Pero vendió las entradas en un día y eso lo impulsó a buscar una segunda noche. Así fue sumando fechas hasta la quinta, al cabo de la cual lo verán 25 mil personas. 
Para confirmar que el chico entrecruza los géneros, el domingo 12 de mayo compartió “Aventura” y “Como quisiera” con Marcela Morelo y con Pedro Aznar cantó “Zamba para olvidar” y “A primera vista”. 
Esta serie de conciertos continúa el próximo sábado 18 a las 21.30 y el domingo 19 a las 20.30. Será cuando Abel confirme una vez más que es el artista de raíz folklórica más convocante de la actualidad, uno de los pocos que está lejos, muy lejos, de su techo.