Los expertos advierten que algunos cetáceos probablemente se extinguirán en poco tiempo si no se toman medidas que protejan los mares, cada vez más contaminados, sobreexplotados y afectados por actividades humanas.

Las ballenas, delfines y marsopas, conocidos colectivamente como cetáceos, enfrentan desafíos trascendentales para su supervivencia en la actualidad. Muchos de estos animales están desapareciendo ante nuestros ojos, como el delfín de río chino, declarado posiblemente extinto en 2017, y la vaquita mexicana, una especie de marsopa que está casi extinta con solo 10 individuos que probablemente permanecen en el Golfo de California.

vaquita de mar enmallada

Frente a esta situación, más de 300 expertos en cetáceos de más de 40 países – entre los cuales se encuentran integrantes del Instituto de Conservación de Ballenas (ICB) y reconocidos investigadores de la Argentina – se unieron para enviar a los líderes mundiales una declaración abierta instando a que se tomen medidas rápidas para salvar a los cetáceos antes de que sea demasiado tarde.

Gran parte de las amenazas de extinción que enfrentan se deben a las actividades humanas, incluida la captura incidental por actividades pesqueras, la contaminación química y acústica, las colisiones con barcos, la pérdida de hábitats y el cambio climático.

La declaración, firmada por algunos de los especialistas en cetáceos más reconocidos del mundo, advierte que “La falta de acciones concretas que aborden las amenazas que afectan a los cetáceos en mares, ríos y estuarios, cada vez más transitados, contaminados, sobreexplotados y dominados por los seres humanos, significa que muchos, uno tras otro, probablemente serán declarados extintos en poco tiempo. Las ballenas, los delfines y las marsopas se ven y se disfrutan en todo el mundo, y se valoran como especies sensibles, inteligentes, sociales e inspiradoras; no debemos negar a las generaciones futuras la oportunidad de apreciarlos. También son centinelas de la salud de los mares, océanos y, en algunos casos, de los principales ríos y estuarios; y, poseen un papel clave en el mantenimiento de la productividad de los ecosistemas acuáticos, fundamentales para nuestra supervivencia y la de ellos.”

El Dr. Mariano Sironi, Director Científico del Instituto de Conservación de Ballenas de Argentina y firmante de la declaración, resalta que:

Una declaración de esta magnitud es necesaria pero no suficiente si no conduce a un cambio rotundo en nuestra valoración de toda la naturaleza. En Argentina, por ejemplo, la reducción de las poblaciones del delfín nariz de botella y la franciscana es altamente preocupante. Presidentes, Ministros, Legisladores del mundo: esta declaración está dirigida a ustedes. En sus manos está la responsabilidad y la oportunidad de pasar a la historia como los salvadores de los cetáceos, o como sus verdugos. De las decisiones que tomen hoy depende el futuro de muchas especies, incluyéndonos a nosotros mismos. El momento de actuar es ahora.”

delfin muerto

Los científicos además solicitan a los países, con cetáceos en sus aguas, que tomen medidas precautorias urgentes para protegerlos, incluyendo el monitoreo apropiado y destacando que las tecnologías de seguimiento actuales ofrecen nuevas oportunidades para observar y abordar las actividades en el mar. Organismos internacionales como la Comisión Ballenera Internacional (CBI) y la Convención para la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS) también deben ser fortalecidos y apoyados por todas las naciones, y los organismos regionales de pesca deben abordar urgentemente las amenazas que generan con su actividad.

La declaración fue coordinada por Mark Simmonds OBE, investigador invitado de la Universidad de Bristol y científico marino principal de la Humane Society International. Simmonds explica:

Si bien algunas poblaciones de cetáceos se están recuperando, muchas más están en declive y algunas están en peligro crítico. Esta declaración sin precedentes nació de discusiones en el Comité Científico de la CBI. Es vital que aprendamos de los errores del pasado y no esperemos a que sea demasiado tarde para salvar a algunos de los animales más grandes de la Tierra. Que éste sea un momento histórico, en el que darnos cuenta de que las ballenas están en peligro desencadene una poderosa ola de acción por parte de todos, reguladores, científicos, políticos y el público para salvar nuestros océanos”.

La Dra. Els Vermeulen de Whale Unit de la Universidad de Pretoria, quien colaboró coordinando la declaración, agrega:

Esta es una expresión de preocupación única por parte de científicos de todo el mundo especialistas en el estudio de cetáceos. En comparación con otras especies, los cetáceos son longevos y de reproducción lenta, lo que los hace extremadamente vulnerables a perturbaciones que pueden provocar impactos en la población, como el ruido y la contaminación química. Para muchos, la amenaza número uno es la captura, intencional o no, en redes de pesca. Necesitamos que se implementen con urgencia medidas para hacer frente a todas esas amenazas.”

Bárbara Galletti, presidenta del Centro de Conservación Cetacea de Chile y firmante de la declaración destaca:

Los impactos ambientales que presenciamos ahora son consecuencia de una visión y aplicación de modelos de desarrollo desconectados del sistema natural. Sin embargo, la ciencia ha demostrado el delicado equilibrio de los ecosistemas y la importancia del rol que cumple la biodiversidad en la salud de los procesos ecosistémicos, que de seguir siendo impactados amenazan hasta nuestra propia existencia”.

La conservación de los cetáceos, como la mayoría de los temas vinculados con el medio marino, puede ser una preocupación lejana para muchas personas. Sin embargo, como ha demostrado la pandemia mundial de Covid-19, la conexión con la naturaleza es un componente clave para nuestro propio bienestar. Los firmantes concluyen:

“Las ballenas, los delfines y las marsopas se ven y se disfrutan en todo el mundo, y se valoran como especies sensibles, inteligentes, sociales e inspiradoras; no debemos negar a las generaciones futuras la oportunidad de apreciarlos”.

Se puede acceder a la declaración completa en ingles, castellano y francés en el sitio web de Whale Unit de la Universidad de Pretoria.