Además de producir alimentos contaminados, el modelo de agroproducción de nuestro país produce cáncer, malformaciones, problemas respiratorios y afecciones en la piel, entre otras enfermedades, a través de los 370 millones de litros de agrotóxicos anuales en los que se basa, porque prefiere ignorar los procesos naturales que pueden reducir el uso de insumos externos y mejorar la eficiencia biológica de los sistemas de cultivos.

Pero sin estos insumos no hay negocio, y sin negocio no hay Monsanto. Pero Monsanto sí está, y está en todos lados, incluso ahora en la Televisión Pública Argentina con su programa ‘Locos por el Campo’.

Desde hace 20 años esta multinacional estadounidense comercializa en nuestro país sus semillas transgénicas, como la soja ‘RR’, las cuales vienen acompañadas por un herbicida, el Roundup o glifosato, sobre el cual ya se comprobó que causa un mecanismo de toxicidad en el desarrollo y funcionamiento del sistema nervioso, y sobre el cual la Organización Mundial de la Salud (OMS) indicó que puede causar cáncer. La cuenca del río Paraná está contaminada con Glifosato, pero nuestro país prioriza el agronegocio aunque nos estemos envenenando.

Así es como los habitantes de los pueblos de las zonas agrarias de Entre Ríos, Chaco, Formosa, Misiones, Corrientes, Santa Fe, Córdoba y también Buenos Aires reciben a diario los efectos de las fumigaciones aéreas y el impacto de estar en contacto con el área de producción de eventos transgénicos dependientes de venenos de Monsanto (y Bayer), esta empresa que en octubre de este año fue juzgada por una Corte Internacional por el delito de Ecocidio.

El próximo domingo 11 de diciembre a las 14hs en la puerta de la TV Pública habrá un repudio a este programa de Monsanto, podés ver el evento en Facebook.

Nos parece oportuno compartir un trabajo realizado por alumnos de la Facultad de Diseño y Urbanismo (FADU) de la Universidad de Buenos Aires (UBA), cátedra de Sociología, donde a través del sarcasmo muestran esta pretensión de Monsanto (en este caso Mansonta) de jugar a ser Dios:

Para entender mejor esta situación te invitamos a mirar nuestro informe audiovisual sobre este tema: ‘Cuando la producción de alimentos nos enferma‘.

Por Matilde Moyano